EL PLACER DE LA VENGANZA
Su amiga, la miró en silencio por un par de minutos, no sabía cómo asumir aquello.
—¿Vengarte, Em? , ¿escuché bien?
—Si, vengarme— la miró sin parpadear— pero también lo haré por Luciana, la amo y quiero que al fin tenga un poco de paz, será una venganza de Amor.
—No lo sé, Em. . . que sea por amor no la hace mejor. ¿o si?
—Por supuesto que sí, Lisbeth. Yo habré recuperado mi orgullo, y habré saldado esa deuda de honor.