La Venganza de la Millonaria
Puede seguir ese instinto depredador que Galeia afloró o puede el que su cuerpo le grita que saque, el de protegerla, abrazarla y decirle con cada beso que la ama con locura, que si no es con ella está acabado, sentenciado a una soledad eterna y oscura solo por ceder a sus inseguridades y la venganza.
Se mete a su propio cuarto, camina a la ventana y se queda mirando el campo, como si allí fuese a encontrar la respuesta a sus interrogantes.
Mientras tanto, Vania termina de meter sus prendas en los espacios vacíos, se vuelve y ve aquella cama en donde despertó feliz, donde durmió con Mateo abrazada a su cuerpo, donde su calor le dio protección, solo para lanzarla al abismo más desolador.