Lecciones De Seducción. Un trato Con El Diablo.
Killian no buscaba el imperio Sterling por ambición o avaricia, buscaba el poder necesario para destruir al hombre que había convertido la vida de su madre en un infierno, la venganza era el motor de su existencia, y Aria era solo una pieza más en su maquinaria de guerra.
Un estruendo de metal contra piedra hizo que Aria soltara el diario, se giró, con el corazón en la boca y vio a Killian en el umbral.
Su figura recortada contra la luz del pasillo parecía la de un ángel vengador, no llevaba camisa, y las cicatrices de su espalda, aquellas de las que Aria acababa de leer, parecían brillar con una luz propia y macabra.