La venganza de la heredera
Incluso había conseguido que un hombre que se movía en el bajo mundo le ayudara a construir su nueva identidad.
Tenía todo listo, lo había repasado todo el último año, era lo único en lo que había estado pensando y no había detalle que se le escapara.
En las noticias hablaban sobre el evento que se llevaría a cabo en unas horas, donde Thomas presentaría a su hijo perdido, el futuro heredero de todos sus bienes.
«Mi herencia» pensó Mathilde, terminandose el vino de su copa.
Su venganza sería lenta, tan nociva como seductora. Una trampa perfecta. Lo arruinaría desde dentro, sin que él supiera de dónde vino el golpe.