Amor, Deseo y Venganza
Y ésto era precisamente lo que más le molestaba, sí él había sido siempre tan cuidadoso, tan insuperable, tan observador, entonces cómo era posible que se hubiera descuidado tanto ese día, podía culpar a su enamoramiento, a lo atontado de amor que andaba en esos días; pero no se perdonaba, era algo que le dolía tan profundamente.
Velkan recostó la cabeza de la columna con la desesperación pintada en su rostro duro y todavía apuesto, el dolor le subía por la garganta como si fuera ácido corrosivo, y unas rebeldes lágrimas aparecieron en sus ojos. Él, el duro, "el frío" , el inamovible e imperturbable Velkan, "La Sombra" a quien temían casi todos estaba allí, sentado, con las lágrimas corriénd