El Deseo Prohibido del Rey Lycan
Cerré los ojos dejando que las lágrimas cayeran por fin, permitiendo quebrarme por un momento antes de arrepentirme y esta vez, Solana no se alejó.
—Cuando crecimos ya no regresamos, pero prometimos hacerlo una última vez antes de...
Ya no pude continuar, mi voz se apagó totalmente escuchando las pequeñas gotas caer del techo viejo.
Abrí los ojos alzando la mirada, encontrándome con esos dorados que sabía me encontrarían.
Frente a mí estaba la versión más avanzada de los lobos. Un Lycan majestuoso, oscuro como la noche misma, mirándome atentamente sin hacer nada más.