DE EMPERATRIZ A PRIMERA DAMA
Mi madre, en su refugio de Santa Lira, aún escribe, sus cartas llenas de orgullo por sus nietos.
Ana y Aron, desde su granja en las colinas, nos visitan cada temporada, sus propios hijos ya adolescentes, fuertes y risueños. La última vez, Aron trajo un cesto de manzanas, el mismo gesto humilde de hace años, y Ana abrazó a Lila y Mara como si fueran suyas. "Crecieron bien", dijo, sus ojos brillando. Zafir y Lumeria, unidos por nuestra familia, comparten fronteras sin sangre, un sueño que Carlos y yo forjamos con sudor y amor. Ethan lidera Lumeria con la mente fría de un general; Lila transforma su ducado en un refugio para los necesitados; Mara lleva conocimiento a los niños; Liam escribe ley