Vuelo de amor con el CEO
solo dame unos minutos, no debe tardar — y como una muestra del destino, en ese momento su celular sonó, era un número desconocido y Helene contestó.
— Mira escuincla del demonio — evidentemente era Amadeus — cuando tú naciste yo ya tenía un hijo, así que no trates de jugar a la inteligente conmigo que siempre te llevaré dos pasos de ventaja — su tono calmado y astuto había desaparecido — quiero que elimines ese video de esa ridícula red social, ¿No ves que esto afecta a toda la empresa?
— Yo solo pensé que era injusto — dijo con tono de arrepentimiento y Ana Leticia e Itsac la miraron extrañados.