Calor: Cincuenta ficciones para la mente febril
Simultáneos.
La doble penetración fue un cataclismo sensorial. Su sexo estaba estirado al máximo por la estocada de Marcus, su trasero completamente lleno por el de Leo. Su vientre se sentía colmado, su mente en blanco. La imagen era obscena: el cuerpo de ella se sacudía entre ellos, sus nalgas redondas y perfectas golpeaban contra la pelvis de Leo, su sexo tragaba el miembro de Marcus con cada embestida hacia adentro. Sus pechos, desnudos y pesados, rebotaban en un ritmo frenético contra su torso.