Mi esposo de reemplazo
—exclamó Fedora
—Lo correcto —Amy sujetó la carta y la leyó en voz alta, Julia sollozó, escondió su cara, era tarde.
—«Querido Kenneth:
Cuando vuelvas de tu viaje de Estados Unidos, debes saber que me he casado con otro hombre, el odio de Amy Lang me alcanzó, fui obligada por mis padres, porque Amy pidió que tú fueras su esposo, de lo contrario, mi padrastro se divorciará de mi madre y nos dejará en la miseria, mi madre ama al señor Lang, no puedo romper su corazón. Amy ha dejado claro que, si no eres suyo, tampoco serás mío, ella me hizo caer de las escaleras, he perdido a tu bebé, sí, el hijo que tanto soñaste ha muerto, y todo por la maldad de Amy.