RECUPERÁNDOLOS
, si esa casa era la prueba de que, lo que siempre amé no me pertenecía más, ni tampoco me pertenecería de nuevo.
De pie, en la sala, solo observando tantos sueños y planes atrapados en esas paredes, tantos sueños y planes que sacudiría y, con el dolor de mi alma, enviaría a la basura; me estremecí completamente y lloré en silencio por enfrentarme de nuevo a lo que pensé no me enfrentaría nunca más.
Tenía rato atrapada en mis memorias, recordando al hombre que soñó a mi lado con un final feliz, cuando una voz, que creía haber olvidado, pronunció mi nombre, sacudiéndome de nuevo.