OBLIGADA A CASARME CON EL PADRE DE MIS HIJOS
— De chocolate fino, son de los mejores del mundo, Damiano, y nosotros pedimos como si fueran de supermercado, me gasté la mesada del mes ahí, pero valió la pena ver la carita de felicidad de mi dulce Casy — Ivanko todavía seguía feliz
— Pues yo estoy eufórico, no se si es por tanto chocolate o por ver los expresivos ojos de Aithana que brillaban emocionados por el detalle que tuve con ella, está vez acertaste, Damiano, Teodor Torreneli, cero... Damiano Stavros, uno