Me perdiste, hermanastro
Cuando tenía diez años, mi madre se casó y entró en la familia Corleone, y yo la seguí hasta esa casa.
Antes de que Vincent Corleone aprendiera a odiarme, alguna vez me había tratado como a una verdadera hermanita.
Después, se convirtió en la persona que más daño me hizo.
Él creía que mi madre había llevado a la suya a la muerte, y desde ese día se aseguró de que yo pagara por ello. Humillaciones, desprecio, crueldad… nunca me ahorró nada.
Entonces Leo Moretti, el amigo más cercano de Vincent, me confesó que me amaba.
Pensé que era mi salida.
Sin embargo, me equivoqué.
La mañana después de entregarle mi primera vez, lo escuché hablar con Vincent detrás de una puerta entreabierta.
—Conseguí l