Libérame
Ver su móvil, iluminándose cada hora exacta, mostrando como contacto un número privado, despertó su nerviosismo al inicio, pero después, se convirtió sin remedio en algo descorazonador.
El no conocer el paradero de Sander tenía a Alexander al borde del colapso y ella no se sentía mucho mejor.
El tema del teléfono y la forma en que el griego había accedido al mismo, seguía despertando recelo, lo que sin duda, se convertían en discusiones interminables y fue peor cuando Vania sugirió apagarlo y Simon la contradijo.
Él les recomendó que lo mantuviera encendido para determinar la posición del mismo, pero seguían sin lograrlo.