Lágrimas de Cristal
Cada vez que escuchaba un ruido en el pasillo levantaba la cabeza con el pecho apretado, esperando ver a Franco, pero no apareció.
A media mañana Marlene le dijo que el patrón había salido temprano a una reunión de trabajo, Cristal siguió barriendo, pero por dentro se le oprimió el pecho. Pensó que tal vez se había arrepentido de besarla, que no quería verla, que para él había sido solo un momento de borrachera o de soledad y ahora prefería desaparecer.
Ese día no lo vio, ni los tres días siguientes.