A La Espera Del Amor
El toque fresco y dulce de la fresa, seguido por su lengua caliente y aterciopelada, creó una sinfonía de sensaciones inolvidables.
Recorrió cada centímetro de mi tronco, bajando lentamente hasta mi cintura. Yo la observaba desde abajo, con una admiración profunda y un deseo incontrolable. Cada gesto suyo era una demostración de afecto, una forma de comunicación silenciosa donde el amor desbordaba en cada toque. Mi respiración se volvió pesada, y podía sentir el deseo subiendo, un hormigueo que me hacía ansiar más contacto, tenerla completamente en mis brazos.