EL CEO EQUIVOCADO
En cambio, si está en la cárcel de por vida, sufrirá más.
— Eres un monstruo — le dijo Alfonso, medio en broma — . Gracias por eso, hermano.
Adrián estiró la mano y agarró con fuerza la del hombre en la camilla, luego la apretó un par de veces.
— Prométeme que estos seis meses que estarás en prisión pensarás qué hacer cuando salgas. Algo bien, algo legal. La vida te está dando otra oportunidad. No la desaproveches.