El secreto del CEO
Otra solo quería encerrarme en mi cuarto y dormir durante semanas.
Me quedé en la sala, con el sobre apretado entre mis dedos. Connor estaba en llamadas, discutiendo con alguien sobre los daños, sobre la seguridad, sobre los medios. Yo apenas lo escuchaba. Solo podía pensar en ese pequeño secreto que ahora me ardía bajo la piel.
Estaba embarazada. Otra vez.
Venus dormía tranquila en su cuna, ajena a todo, con su respiración suave llenando el cuarto. La miré y un nudo me cerró la garganta. ¿Cómo voy a protegerlas a las dos?