La Marca Del Mafioso
Tenso el cuerpo, aprieto los puños, no tenía tiempo para estas mierdas.
—No somos amigos ni mucho menos algo parecido para que seas digno de mí saludo, déjate de pendejadas —me paro frente a él dispuesto a partirle la cara, no importa que me encerraran.
Estar dentro del mundo de la mafia me había enseñado que no importa el lío en el que uno se meta, el dinero siempre era una salida fácil a los problemas, tal vez no podía comprar la felicidad o el amor, la lealtad o el respeto, pero si podía comprar otras cosas, como la libertad o el desaparecer a alguien.