Cazadora
Olía extraño, no era exactamente el aroma de un perfume masculino, pero era claro que era de hombre, olía a madera de pino y también a algo que no podía describir, era como oler un libro viejo, como vainilla y a flores marchitas que conservan su aroma natural.
Inhalo varias veces, tratando de encontrar que era exactamente ese olor, porque mientras más olía, el aroma seguía cambiando sin ser algo específico, era como inhalar las cosas que le gustaban. No obstante, no muy lejos de ella, se escuchó un crujido y ese pequeño y diminuto sonido en medio del un bosque silencioso, la alerto.