Vendida al Misterioso Multimillonario
—Esboza una sonrisa que me hace estremecer internamente, ella nunca me trata así, su tono es demasiado dulce y sus gestos son como si de pronto me hubiera convertido en Briana.
Parpadeo, sorprendida, al ver que extiende hacia mí un vaso de cristal empañado por el frío, lleno de una limonada con hielo. La miro en silencio, sin poder ocultar mi desconcierto. Los gestos amables no existen en su vocabulario, al menos no conmigo. Para mis padres, la única que merece atenciones, mimos y un futuro brillante es mi hermana menor, Briana. Ella es el sol que ilumina sus vidas, la joya de la corona; yo, en cambio, solo soy la sombra que debe sacrificarse para que ella nunca pierda su brillo.
—Gracias, m