Una dulce venganza
Esa mujer me…
— Ja, ja, ja. — Volvió a reír a carcajadas. — Mayra Valenti, hija de Marie y Anthony Valenti, antiguos jefes de la organización Valenti con sede en Nueva York, muertos haces años en una explosión, gracias a una bomba puesta en su auto por mi hermano, ¿No te suena?.
Me quedé pensativa, si me sonaba, pero era por la historia que me había contado Don Ivanov, fruncí mi ceño, pensando, estrujándome la mente.