Donde todo comenzo
— exclama Santiago, agarrándose con fuerza al asiento, sintiendo la adrenalina recorrer su cuerpo mientras su corazón late a mil por hora.
— ¿No me digas que tienes miedo? — pregunta Eli, con una sonrisa juguetona, disfrutando del momento y del desafío que implica manejar a alta velocidad.
— No, pero ya bájale, ya vamos a llegar — responde Santiago, tratando de mantener la calma mientras se prepara para el próximo paso de su aventura.
Finalmente, Eli estaciona el auto y ambos bajan, llegando a un restaurante llamado "El Nido", donde la entrada está decorada con exuberantes plantas que crean un ambiente acogedor y encantador.