La Asistente Tentada por el Ceo
Mientras estaba solos, el magnate se acercó a su esposa, con un vaso de jugo natural.
— ¿Estás bien? — preguntó.
— Sí. Me consientes en todo, cariño — respondió ella —, aunque admito, que estoy preocupada.
— ¿Por Lorena? — cuestionó.
— Y por Cristhian. Hoy finalmente, firmaron el acuerdo divorcio — dijo ella —. Hablé con ella Cristhian parecía reacio a firmar.
— Cristhian es un hombre difícil de entender. Quizás, vio algo de esperanza en su matrimonio, pero fue tarde — argumentó Enzo —, ¿quién sabe?