El Divorcio que nos separó
«Es cierto, pero, no puedo hacer nada… Sí, lo sabía y aún mantengo la esperanza de poder estar juntos, al menos hacerlo por mi abuelo»
Un sollozo sale de mi boca seguida de un quejido cuando siento que Isaac pasa su brazo por mi torso para cargarme como un costal de papas en su hombro.
—No, no, no, no nos podemos divorciar ahora mismo, ¿Qué hay de todos lo que presenciaron nuestra boda?, ¿Tu familia, mi familia?, no podemos decepcionarlos después de habernos casado. — Le argumento con un tono desesperado, busco rápidamente en mi cabeza más argumentos para convencerlo de no divorciarse de mí.