Frederick Becker
Claro, debe ser casada porque tiene una niña, gran detalle.
—Pues sí, gran detalle. —meto mis manos en los bolsillos del pantalón—. Pero, ¿sabes qué es lo peor?
Enzo hace silencio a la espera de lo que voy a decir.
—Su esposo la maltrata verbalmente a ella y a la pequeña princesa que tienen.
—¿Cómo es eso? ¿Acaso?... —no dejo que termine de hablar porque lo interrumpo.