King
Empezando por el bebé que estás esperando.
—Ese hijo no es mío —apunta interrumpiendo mi vómito verbal.
—No lo sabes aún —niego con la cabeza—. ¿Pero qué pasa sí lo es? Tendrás que hacerte responsable de él, ya que ese niño sí será tu sangre, tu legado, no el mío, este bebé —pongo mis manos en mi vientre—. Sigue siendo mío, esté o no esté casada contigo, es solo mío.