Bajo las Luces del Atardecer
Y con eso, su mirada se iluminó como si el sol brillara solo para nosotros.
Las luces de la ciudad empezaban a prenderse.
La brisa de la tarde era suave, como si nos dijera que todo estaría bien.
Caminamos sin prisa, siguiendo las risas de Josie y Luka.
Y en silencio, supe que, ahora sí, íbamos camino a casa.