LOGINBianca Lombardi mungkin mengira dirinya telah memenangkan segalanya—harta, status, dan seorang pria tampan bernama Damian yang kini berada di sisinya. Tapi Lilyana Moretti, anak tirinya, tidak akan membiarkan wanita itu hidup bahagia begitu saja. Saat ayahnya meninggal, Lily melihat bagaimana Bianca berpura-pura berduka, padahal yang diincarnya hanyalah warisan. Namun, balas dendam terbaik bukanlah dengan kemarahan... melainkan dengan permainan yang lebih berbahaya. Lily memutuskan untuk merebut satu-satunya hal yang masih dimiliki Bianca—Damian. Lily perlahan mendekati pria itu. Pria yang dikenal sangat berbahaya dan berkuasa. Namun semakin lama, Lily terjebak oleh permainannya sendiri. Ia jatuh hati pada sosok Damian, dan tidak bisa lepas dari kendali pria itu.
View MoreLa pantalla del móvil iluminó la oscuridad de la habitación con un brillo repentino. Lukas, aún adormilado, frunció el ceño al ver el nombre del llamante. Su padre. La hora insólita predecía malas noticias.
—¿Sí? —respondió con la voz rasposa del sueño.
“Lukas, hijo... lamento ser portador de mala noticia, tu abuelo ha muerto”.
El silencio se colgó pesado entre las palabras de su padre.
Un zumbido le llenó los oídos a Lukas mientras las palabras resonaban en su mente. Habían pasado diez años desde que había dejado la casa familiar, huyendo de los nuevos caprichos de su padre y de su mujer, porque detestaba a su hija.
"Lukas, ¿me escuchaste?" La voz de su padre cortó a través de sus pensamientos.
—Sí, padre… voy para allá, saldré en el primer vuelo comercial —dijo finalmente, sintiendo un nudo en la garganta.
"Quiero que sepas que Sofía también viene en camino, su madre la llamó, procura dejar las diferencias con ella, hazlo por tu abuelo, sabes cuánto la amaba.
—Lo intentaré, aunque no prometo nada… ella tiene la capacidad de hacerme enojar —dijo de mala manera, porque incluso su nombre le provocaba un profundo desagrado.
Lukas colgó el teléfono sin despedirse. Se quedó mirando al vacío por unos segundos. Suspiró profundamente y se levantó de la cama.
—Mierda —murmuró mientras buscaba su maleta.
Empezó a empacar mecánicamente. Su mente divagaba entre recuerdos de su abuelo y el disgusto de tener que ver a Sofía.
Comenzó a empacar una maleta pequeña. Ropa negra, por supuesto. Un traje para el funeral. Mientras doblaba una camisa, su mente divagaba.
"Sofía", pensó con amargura. "¿Por qué tiene que venir ella? Si no es una Martinelli auténtica".
El recuerdo de su última estadía en su casa lo invadió, la discusión con su padre y con su abuelo, por culpa de esa mocosa, apretó las manos ante los recuerdos.
Su teléfono vibró. Un mensaje de texto.
"Vuelo reservado. Salida en dos horas. No llegues tarde. Papá."
Lukas resopló. Típico de su padre, dando órdenes incluso en un momento como este.
Llamó un taxi, terminó de empacar y bajó al vestíbulo.
Cuando llegó al aeropuerto, Lukas ajustó su maleta y se unió a la fila. Suspiró, impaciente. El aeropuerto bullía de actividad.
De repente, vio a una mujer que lo flechó en el acto. Una visión en rojo. Curvas sinuosas. Cabello oscuro cayendo en cascada. Gafas de sol ocultando sus ojos.
El corazón de Lukas se aceleró. "Vaya, vaya," pensó. "Parece que este viaje será más interesante de lo que creía”.
La mujer se acercó con paso decidido. Lukas enderezó los hombros, esbozando su sonrisa más encantadora.
Ella lo ignoró por completo. En un instante, se deslizó frente a él en la fila.
Lukas parpadeó, confundido.
—¿Qué demonios...?
Antes de que pudiera reaccionar, ella ya estaba en el mostrador y un par de minutos después, salió con una sonrisa.
—Gracias por dejarme pasar —dijo la mujer con voz sedosa, agitando su boleto.
La mandíbula de Lukas cayó.
—¿Dejarte pasar? Yo no... —pero antes de que pudiera protestar, ella ya se había ido, dejando solo una estela de perfume.
Lukas se quedó mirando, atónito.
—Increíble —murmuró. —Ni siquiera Miss Perfecta Davies se atrevería a tanto.
Sacudió la cabeza, una mezcla de irritación y admiración.
—Bueno, supongo que no soy el único que sabe cómo salirse con la suya.
Lukas avanzó en la fila, aún molesto por el descaro de aquella mujer. Cuando finalmente llegó al mostrador, la encargada le sonrió amablemente.
—Buenos días, señor. ¿En qué puedo ayudarle?
—Tengo una reserva a nombre de Lukas Martinelli.
La mujer tecleó en su computadora.
—Sí, aquí está. Vuelo 302 con destino a...
—Lo sé, lo sé —interrumpió Lukas, impaciente—. ¿Puedo tener mi boleto, por favor?
—Por supuesto —respondió ella, sin perder la sonrisa—. Aquí tiene. Que tenga un buen viaje.
Lukas tomó el boleto y se dirigió hacia la seguridad. La fila era larga y tediosa. Miró su reloj, preocupado por el tiempo.
Uno a uno fueron pasando los pasajeros, cuando subió al avión miró su ticket, iba a sentarse, pero su puesto estaba ocupado, casualmente por la misma mujer vestida de rojo que se le coló.
—Señora —dijo apretando los dientes con enfado—, está sentada en mi puesto.
La mujer levantó la vista de su libro y lo miró por encima de sus gafas de sol.
—¿Disculpa? No soy señora, soy señorita, ¿acaso no ves que apenas paso de los veinte, o te faltan anteojos? —dijo con una sonrisa burlona.
—Eso no es mi problema que seas señora o señorita. Estás en mi asiento —repitió Lukas, señalando el número en su boleto.— El 14A.
Ella miró su propio boleto y luego el de Lukas.
—Oh, vaya. Parece que tienes razón —dijo sin moverse—. Qué coincidencia, ¿no?
Lukas apretó los puños.
—¿Podrías moverte, por favor?
—Mmm... no… no quiero —respondió ella, volviendo a su libro—. Estoy bastante cómoda aquí.
—Mira, no tengo tiempo para esto —gruñó Lukas—. Ese es mi asiento y quiero sentarme allí o llamaré a la azafata.
Ella volteó los ojos con esa expresión que le decía, sin palabras, eres un infantil.
—No necesitamos un representante, no somos críos ¿Por qué no te sientas en el mío? —sugirió ella, señalando el asiento de al lado—. Es prácticamente lo mismo.
Lukas la miró con incredulidad. ¿Quién se creía esta mujer?
—No es lo mismo —insistió—. Yo reservé específicamente este asiento, porque me gusta la ventanilla.
—¿Por qué? Querías ver el paisaje de las nubes —preguntó ella con sarcasmo.
—No, pero...
—Entonces siéntate y deja de armar escándalo —lo interrumpió—. Estás molestando a los demás pasajeros.
Lukas miró a su alrededor. Efectivamente, varias personas los observaban con curiosidad.
Suspiró frustrado.
—Bien. Me sentaré aquí. Pero que conste que lo hago bajo protesta.
—Anotado —dijo ella sin levantar la vista de su libro.
Lukas se dejó caer en el asiento, furioso. Sacó su teléfono y empezó a teclear agresivamente.
—¿Qué haces? ¿Puedes poner eso en silencio? Soy sensible al ruido —protestó la mujer.
—¿Sensible al ruido? —Lukas soltó una carcajada sarcástica—. ¿Y qué más? ¿También eres alérgica al oxígeno?
La mujer cerró su libro de golpe.
—Muy gracioso. ¿Siempre eres así de encantador con los desconocidos?
—Solo con los que me roban el asiento —replicó Lukas, sin apartar la vista de su teléfono.
—No te robé nada. Simplemente aproveché una oportunidad.
—Llámalo como quieras. Sigue siendo de mala educación.
La mujer se quitó las gafas de sol, revelando unos intensos ojos color miel, que le recordaron otros.
—¿Quieres hablar de educación? Tú eres el que está haciendo berrinche por un simple asiento.
Lukas la miró, sorprendido por la intensidad de su mirada, respiró hondo, contando hasta diez mentalmente.
—Eres increíble, ¿lo sabías?
—Gracias, me lo dicen a menudo.
Él sacudió la cabeza, exasperado.
—No era un cumplido.
—Oh, ¿no? Qué lástima —dijo ella, volviendo a su libro.
Lukas se quedó en silencio, el avión despegó, y luego de media hora, la azafata pasó ofreciendo bebidas.
—¿Desea algo de beber, señor? —preguntó amablemente.
—Un whisky doble, por favor —respondió Lukas.
La mujer de rojo levantó una ceja.
—¿No es un poco temprano para beber?
Lukas la fulminó con la mirada, pero no dijo nada.
Rato después, no pudo evitarlo y fijó su mirada en el perfil de la mujer, pese a su voluntad lo tenía embobado. Su cabello castaño enmarcaba su rostro, sus labios rojos curvados en una sonrisa desafiante. Apartó la vista, frustrado.
—¿Podrías dejar de mirarme? —me vas a desgastar.
—No te estaba mirando —mintió Lukas. —Solo pensaba en lo irritante que eres, me recuerdas a alguien.
—¿A alguien qué amas con locura? —inquirió alzando las cejas.
—Pues no, todo lo contrario.
Pronto llegaron, en el aeropuerto, Lukas caminó rápidamente hacia la salida. Vio un taxi libre y levantó la mano.
De repente, la mujer de rojo apareció y se metió al taxi.
—¡¿Qué carajos haces?! ¡Es mi taxi! —gritó Lukas.
La chica sonrió burlesca.
—Lo era.
El taxi arrancó, dejando a Lukas furioso en la acera.
—¡Maldit4 sea! —pensó. —¿Cómo puede ser tan irritante y atractiva a la vez?
Lukas tomó otro taxi. Llegó a casa de su familia y tocó el timbre.
La puerta se abrió.
—¡Tú! —exclamó Lukas, boquiabierto cuando vio que allí estaba la mujer de rojo y de pronto todo encajó.
Ella le guiñó un ojo.
—Sorpresa, guapo. ¿Me extrañaste?
"Oh, Damian..." Lily melolong panjang.Kedua rahangnya dicengkeram kasar oleh tangan pria itu, memaksanya mendongak. Ia tak bisa menyembunyikan kenyataan bahwa semua perlakuan Damian begitu memabukkan, bahkan saat pria itu memperlakukannya dengan caranya sendiri—kasar dan menguasai."Lebih keras lagi. Aku suka mendengar bagaimana erangan seksi itu keluar dari mulutmu, Lilyana." desis Damian, tubuhnya terus bergerak, mendominasi Lily sepenuhnya.Tubuh Lily menggelinjang hebat, terombang-ambing dalam permainan yang tak memberinya waktu untuk bernapas. Sementara Damian terlihat begitu puas, seolah ini adalah kemenangan mutlaknya."Sekarang giliranmu. Jadilah wanita simpanan yang liar, sayang."Damian melepas ikatan di kedua pergelangan tangan Lily. Sejenak matanya menatap tubuh wanita itu yang penuh bekas kemerahan hasil cambukan kecil tadi. Bekas air mata Lily masih terlihat, namun justru itulah yang membangkitkan gairah liar di mata pria itu.Kini Lily berada di atas Damian. Ia tertegu
Lily masih tertegun dengan apa yang baru saja terjadi. Pria itu melenyapkan seseorang tanpa ragu, dan sekarang lengan kekarnya bertengger di pinggul Lily, membawanya masuk ke dalam lift. Apa yang sebenarnya terjadi? Mulut Lily seolah terkunci rapat. Ia ingin bertanya, tetapi tak mampu. Damian adalah seorang pembunuh, dan kemungkinan besar ia bisa melenyapkan Lily kapan saja jika menginginkannya. "Lilyana..." panggil Damian. Namun, suara itu tak mampu membuyarkan Lily yang tengah berpikir keras, mencoba mencerna semuanya. Ting! Pintu lift terbuka. Kaki Damian melangkah lebih dulu keluar, dan Lily mengikuti di belakangnya. Tubuhnya terasa dingin. Ia memaksa dirinya melangkah, meski kaki-kakinya terasa berat. "Kau takut padaku?" tanya Damian, langkahnya terhenti, membuat Lily ikut berhenti. Perlahan, Lily menghadap ke arahnya, namun tak berani menatap langsung ke mata pria itu—mata yang masih menyala dengan amarah. "Sepertinya aku harus kembali ke kantorku, Damian. Aku lup
"Apa kau setuju dengan penawaranku ini, Bianca?" tanya Tuan Marcello, senyum miring menghiasi wajahnya. Ia tahu, Bianca tak memiliki pilihan lain."Padahal aku bisa saja memberikan bagianmu tanpa harus—""Ssst… tidak ada tawaran lain selain yang sudah kusebutkan tadi," potong Tuan Marcello, suaranya berbisik di telinga Bianca, begitu dekat hingga napasnya terasa di kulitnya. "Jika kau menolak, kau bisa segera pergi dari kediamanku."Tangan pria paruh baya itu terulur pelan, jemarinya yang kasar menyentuh sisi lengan Bianca, lalu turun perlahan, mencari titik yang diinginkan."Jadi, bagaimana?" ulang Tuan Marcello, suaranya rendah dan menekan.Bianca menggigit bibir, tak menjawab. Tubuhnya menegang, namun tidak bergerak menjauh. Hanya desah halus lolos dari bibirnya, ambigu—antara penolakan dan kepasrahan.Sentuhan Tuan Marcello bagaikan bara api yang menyengat di kulitnya. Sentuhan itu kian liar, dan sedikit pun Bianca tidak berniat untuk menepisnya."Oh, Tuan Marcello…"Kedua mata wa
"Sungguh sangat tidak masuk akal." Bianca menggeleng keras, tangannya meremas kuat ujung gaun yang dikenakan."Apa pun bisa masuk akal. Termasuk Damian sendiri yang merobeknya," jawab Lily santai."LILYANA!"Tangan Bianca menggantung di udara. Amarahnya meledak-ledak, tapi ia tak bisa menampar Lily karena disaksikan banyak orang. Jika ia melakukannya, itu hanya akan merusak reputasinya. Apa pun yang terjadi saat ini bisa dengan mudah tersebar di media."Mengapa berhenti? Kau bisa menamparku," ucap Lily tenang, tatapannya tajam namun tetap menantang.Bianca menatap Lily dengan kobaran api yang semakin melalap habis dirinya. Tangannya yang sempat menggantung di udara perlahan turun kembali. Jemarinya mengepal lebih kuat, berusaha sekuat tenaga menahan dorongan untuk tidak melayangkan tamparan itu ke wajah Lily.Gumaman lirih terdengar dari beberapa pegawai yang melintas. Mereka mulai berbisik, memperhatikan ketegangan yang menyeruak di antara ketiga orang itu. Beberapa pura-pura sibuk,
Sinar mentari pagi menyusup lembut melalui celah tirai, perlahan membangunkan Lily dari tidurnya yang lelap. Ia menggeliat pelan, mencoba meregangkan tubuh yang terasa nyeri dan remuk—bekas dari malam penuh kendali yang dipaksakan oleh Damian."Damian... di mana pria brengsek itu?" gumam Lily. Ia m
Tindakan itu berhasil memancing kemarahan Damian."Heh... kau..."Belum sempat Lily menyentuh kenop pintu, tangan kekar Damian telah lebih dulu meraih tengkuknya dari belakang dengan kasar. Cengkeramannya kuat dan mendominasi, membuat Lily tersentak dan mengerang pelan karena tekanan mendadak itu.
Tidak terdengar lagi suara Bianca di luar sana. Dengan itu, Damian langsung bergegas keluar dari dalam toilet. Tujuannya jelas, yaitu mengejar buruannya yang telah kabur entah ke mana. "Kau pikir kau bisa pergi begitu saja, Nona Moretti? Jangan pikir aku hanya pria biasa seperti yang ada di pikiran
Gaun mewah berkelas dan mahal sudah melekat sempurna di tubuh Lily. Kali ini, ia memilih gaun yang sedikit lebih terbuka—tentu saja, untuk menyelinap dan menggagalkan makan malam Bianca dengan pria itu. Senyum tipis terukir di bibirnya. Jemarinya dengan perlahan menyusuri garis lehernya, merasakan






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