Stars
En la celebración de la manada, mi novio, el Alfa, pasó de largo frente a mí y sacó a bailar a mi mejor amiga, Serena.
—No sabes bailar. No quería que hicieras el ridículo delante de todos. Si estás cansada, ve a sentarte por allá y descansa.
Sus palabras sonaban llenas de preocupación, pero me hirieron profundamente.
Él no tenía idea de que llevaba un mes entero preparándome para el baile de esa noche, de que ya había perdido la cuenta de cuántas veces me había caído ni de que tenía las piernas cubiertas de moretones a causa de ello.
Antes de que pudiera decir una sola palabra, los dos ya se deslizaban por la pista de baile.
Bailaban como si hubieran olvidado por completo mi existencia.
No era la primera vez que Nathan me dejaba de lado por culpa de Serena.
Sin embargo, no hice ninguna escena, sino que me limité a darme la vuelta y salí del salón en silencio.
Esa misma noche, reservé mi boleto de avión y envié mi solicitud para abandonar la manada.
En otro tiempo, había seguido a Nathan hasta esta lejana manada porque lo amaba. Ahora que ese amor se había acabado, también podía marcharme sin mirar atrás.