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Lahat
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51
Amante×
Lahat
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Mujer Poderosa
Independiente
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Piloto
Niñera/Nodriza
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Kwento at Setting

53
Infidelidad×
Lahat
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Liarse con alguien
Infidelidad
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar
Drama Familiar Total
Despertar
Fingimientio de Muerte
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Embarazo
Persecución por Amor
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Telepatía
Crush Mutuo
Vida Escolar/Campus
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Matrimonio por Contrato
Aventura
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Desafiar Destino
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
Superpoderes
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

20
Melodramático×
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Mga Maiikling Kwento tungkol sa Melodramático at mga Nobela ng Amante na may Infidelidad

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De esposa oculta a su peor pesadilla - undefined nobela & mga-kwento
Karen W
En la cena de ensayo de mi boda, una foto mía con el hermano mayor de mi prometido…desnudos en la cama… fue exhibida frente a todos. Dije que era un montaje. Jason, mi futuro esposo y el Don del Vale, dijo: —Te creo. Borró la imagen… y aun así se casó conmigo. Durante dos años, me mantuvo oculta mientras mi hermanastra, Nerissa, permanecía a su lado en público. Dijo que era para protegerme… y yo le creí. Le creí incluso cuando los rumores decían que se acostaba con ella, incluso cuando la presentó como su Donna… hasta hoy, cuando los encontré a los dos en la misma cama. Jason ni siquiera dejó de besarla cuando me vio. —¿Te gusta mi regalo de aniversario, Alina? Fue en ese momento cuando por fin lo entendí… Jason nunca me había creído… y la razón por la que siguió casado conmigo no era amor. Era castigo.
La ira de una esposa de la mafia - undefined nobela & mga-kwento
Matcha 66
Todos sabían que yo, Isabella Marino, era la mayor debilidad de Vince Moretti: lo único que el jefe de la mafia nunca toleraría que fuera tocado. Hace años, cuando fui secuestrada, Vince se desarmó a punta de pistola, arriesgando la muerte para recuperarme, incluso pagando toda su fortuna por mi rescate. Para mantenerme a salvo, caminó al borde del abismo, navegando el peligro a cada paso. Después de que quedé embarazada, me atendía sin descanso, apenas permitiendo que mis pies tocaran el suelo. Había rumores de que mantenía a una amante mimada afuera, una mujer a la que malcriaba sin límites. Nunca les creí. Pero entonces ella se pavoneó frente a mí. Para rogar por mi perdón, Vince se cortó su propio dedo. Al día siguiente, esa mujer me mostró en la cara los resultados de su prueba de embarazo, burlándose y diciendo: —¡Vince quería tanto un bebé conmigo que simplemente no pudo evitarlo! Ya estaba frágil. La conmoción y la rabia me llevaron a un aborto espontáneo.
Huí de mi boda y encendí la aurora - undefined nobela & mga-kwento
Pomelo
Tras la quiebra de mi familia, mi prometido, Javier Martínez, rompió el compromiso sin titubear y eligió a Lucía Giménez. Fue Pablo Romero quien saldó mis deudas, se hizo cargo del funeral de mi padre y me sacó del incendio en el que se había convertido mi vida. Durante los siguientes tres años, se quedó a mi lado. Justo cuando creí haber encontrado la redención, en la víspera de nuestra boda lo escuché conversar con su mejor amigo: —¿De verdad piensas casarte con Daniela? ¿No te da miedo que algún día se entere de que la muerte de su padre y la ruina de su familia fueron cosa tuya? —Lucía ya se casó con Javier. Me caso con Daniela y ya. Y si algún día lo descubre, ¿ qué? Yo pagué sus deudas, yo enterré a su padre. Con eso ya cumplí con ella. Ahí entendí que Pablo también me había mentido. De principio a fin, la única que se lo había creído todo había sido yo.
Mi prometido me mató a mí y a nuestro hijo por su primer amor - undefined nobela & mga-kwento
Zafira
Al renacer en esta segunda vida, tomé una decisión: mantendría la máxima distancia posible de Santiago Fernández. Cuando lo vi llegar como director a mi empresa, renuncié esa misma tarde. Cuando compró un apartamento en mi edificio, me mudé al otro extremo de la ciudad. Y cuando anunció que dirigiría el imperio familiar desde aquí, solicité mi traslado internacional. En mi vida anterior, lo había obligado a casarse conmigo usando mi embarazo como chantaje. Pero justo el día de la boda, su primer amor regresó. Al vernos juntos en el altar, corrió hacia la terraza y saltó al vacío. Santiago fingió que nada había pasado y se casó conmigo, sonriendo. El día de nuestro aniversario de bodas, nos llevó a mi hija y a mí a hacer puénting. Pero él cortó las cuerdas, y mi hija y yo caímos, muriendo destrozadas. Después de nuestra muerte, se inclinó sobre nuestros cuerpos y rio con crueldad: —¡Si no fuera por ti, Valentina no se habría suicidado! ¡Ahora ve y págale por tu culpa! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a esa noche en que usé mi embarazo para obligarlo a casarse.
Me enamoré del mejor amigo de mi padre - undefined nobela & mga-kwento
KarenW
Me había enamorado del amigo de mi padre. El hombre al que se suponía que debía llamar "tío", Kael Viremont. Durante un tiempo, pensé que él también me amaba. Incluso teníamos esta pequeña y tonta promesa: que si cumplía veintisiete años y todavía quería estar con él, entonces podríamos estar juntos, públicamente. Cinco días antes de mi vigésimo séptimo cumpleaños, lo escuché decir que nunca le había gustado. Que se iba a casar con su novia de la infancia. Y por si eso no fuera suficientemente cruel, planeaba usar la boda para cortarme de su vida definitivamente. Así que hice lo único que debí haber hecho hace mucho tiempo: aceptar que él y yo nunca perteneceríamos al mismo mundo... y desaparecí de su vida para siempre.
Dejé de ir tras su vuelo. - undefined nobela & mga-kwento
Feath
Brandon Smith llevaba ocho años volando. Estuve con él desde que empezó como copiloto hasta que logró ascender a capitán. En el año más ocupado de su carrera, renuncié a mi trabajo y empecé a cocinar según sus horarios de vuelo. Solo una vez le hice una pregunta: —¿Podrías mostrarme algún día cómo se ve todo desde miles de metros de altura? Solo una vez, por favor. Brandon siguió comiendo. —El avión es un lugar de trabajo, no un parque de diversiones para ti. —Está bien —respondí. Desde entonces, nunca volví a mencionarle el tema. Hasta que una noche, mientras sufría de insomnio, encontré por accidente un álbum de fotos oculto y protegido en el teléfono de Brandon. El álbum contenía más de cuarenta fotos, todas tomadas desde su perspectiva como piloto. Había mares de nubes, atardeceres, arcoíris dobles después de una tormenta y hasta la Vía Láctea en el cielo nocturno mientras el avión volaba a miles de metros de altura. Todas las fotos se las envió a la misma persona, guardada bajo un emoji de oso. La más reciente era una foto del hermoso cielo al atardecer, tomada tres días antes. La mitad del sol asomaba entre las nubes. El mensaje que acompañaba la foto decía: "El cielo hoy está tan hermoso como siempre. La próxima vez que vengas, puedes sentarte en el asiento del observador. Desde ahí tendrás el mejor ángulo para ver el cielo". La persona del emoji de oso respondió con un emoji de abrazo y una frase corta: —Espera a que esté de descanso. Volví a dejar el teléfono de Brandon en su sitio, sin cambiar la contraseña ni borrar el álbum. Cuando salió el sol, me preparé un café como de costumbre y me lo tomé en silencio. Después, encendí la computadora y reservé un vuelo a Dalco. Después de ocho años, ya no tenía que perseguir las rutas de vuelo de Brandon ni esperar a que llegara la sus horarios de comida. Tampoco tenía que quedarme en una casa vacía mientras intentaba adivinar hacia qué destino volaba en ese momento. Ya que el cielo de Brandon se negó a aceptar mi presencia, echaría raíces en otro lugar y contemplaría ese atardecer por mi cuenta.
El Juguetito De Mi Esposo - undefined nobela & mga-kwento
Crystal K
Mi mejor amiga, Maya, voló desde Miami para la semana de mi despedida de soltera. Eran mis últimos días de libertad. Insistió en organizar una noche de chicas para celebrar y pidió toda mi comida favorita a domicilio. Me pidió que le cuidara el celular y esperara un momento. Entonces, la pantalla se iluminó. Era un mensaje de un hombre. Una foto sin camisa. “Mi arma está lista para ti esta noche”. Llegó otra foto vibrando. Juguetes sexuales. Accesorios de bondage que parecían sacados de una película. Sentí que la cara me ardía. El corazón me latía descontrolado contra las costillas. Acababa de tropezarme con su vida secreta. Pero la siguiente imagen me cortó la respiración. Era un primer plano del pecho del hombre. Tenía una cicatriz que yo conocía mejor que mi reflejo. Era de mi prometido, Luciano Carbone.
Me Mandaste Lejos Para Estar Con Ella - undefined nobela & mga-kwento
Leticia Velázquez Morales
Después de pasar cinco años asignada a un proyecto lejos de casa, salí del aeropuerto convencida de que Pablo Alcázar cumpliría su promesa y me pediría matrimonio. Pero me recibió con el rostro impasible. —Perdóname. Antes de que pudiera reaccionar, continuó: —Yo manipulé tu traslado… Te envié a propósito a un proyecto remoto, en una zona desértica de gran altitud del noroeste, para que Verónica y yo pudiéramos estar juntos. Ella estaba embarazada y yo no veía otra salida. Permanecí en silencio, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre. Cinco años de tormentas de arena, veranos abrasadores, temperaturas invernales de hasta treinta grados bajo cero y jornadas infernales de dieciséis horas. Todo había sido una cárcel diseñada por él. —Eres dominante y agresiva. Temía que le hicieras daño —continuó—. No te lo cuento para que me perdones, sino para que tengas tiempo de calmarte y no armes un escándalo. Su voz estaba cargada de resignación. Retrocedí cuando intentó tocarme y sonreí entre lágrimas. —Pablo, lo nuestro pudo haber terminado con dignidad, pero tú lo convertiste en algo imperdonable.
Vendió el diamante y él la premió - undefined nobela & mga-kwento
Opalo Ruiz
Durante el mayor evento de ofertas del año, la asistente “inocente” de mi prometido vendió un diamante de un quilate por un solo centavo. En apenas veinte minutos, la empresa perdió doscientos millones. Yo temblaba de la rabia, pero Alejandro me sostuvo entre sus brazos para calmarme: —No te preocupes, déjamelo a mí. Esa misma noche, Luciana publicó en redes una transferencia de más de un millón, la cual venía acompañada con un mensaje apenas perceptible, ’para toda la vida’. Junto a la foto ella escribió: [Hoy cometí un gran error, pero mi jefe me consoló. Incluso me pidió que no discutiera con esa bruja loca, y que me portara bien.] Yo no me contuve y le comenté la publicación: [Qué bonito, que les dure para siempre.] Luciana borró la publicación al instante. Minutos después, Alejandro irrumpió en la habitación y me dio una bofetada. —¿Qué intentas al darle “me gusta” a la publicación de Lucy? ¡Ahora se siente tan mal que incluso quiere suicidarse! Solo se perdieron doscientos millones, ¿de verdad tenías que empujarla hasta ese punto? Hablaba con total seguridad, como si tuviera toda la razón. Sin embargo, más tarde cuando ni siquiera podía pagar veinte pesos para comer, ¿por qué terminó llorando?
Elegiste Cuidarla; Yo Elegí Olvidarte - undefined nobela & mga-kwento
Ximena Beltrán
El día de la audiencia, el juez hizo la pregunta de rigor: —Solo llevan tres años casados. ¿Está segura de que su relación se ha roto de manera irreparable? Esbocé una sonrisa amarga, me quité el anillo de bodas y lo dejé sobre la mesa. —Llevamos tres años casados y hemos vivido separados durante los tres. ¿De verdad cree que aún queda algo entre nosotros? Habíamos sido novios durante cinco años. Yo era su contacto de emergencia e incluso la beneficiaria de su seguro. Creí que había elegido al hombre correcto, pero el mismo día de nuestra boda recibió una llamada y se puso pálido. Cuando le pregunté qué ocurría, solo dijo que su madre estaba enferma. Lo dejó todo y compró de inmediato un boleto de avión para volver a cuidar a su madre. Durante los tres años siguientes me enviaba, todos los días, fotografías de cada una de sus comidas. Sin embargo, su madre jamás aparecía en ellas. Como me dolía verlo hacerse cargo de todo él solo, le propuse renunciar a mi trabajo para acompañarlo y ayudarlo a cuidarla. Él se negó, diciendo que no soportaría verme sacrificar mi carrera. Hasta que, unos meses atrás, encontré la cuenta de una influencer que compartía su lucha contra el cáncer. Santiago Vega aparecía en uno de sus videos, acompañado de una frase llena de ternura: "Está conmigo al despertar. Está conmigo en cada comida. Y es su mano la que nunca suelta la mía". ¿Y yo? Durante más de mil días y noches, solo me tuve a mí misma. Me había mentido. El juez dejó el expediente sobre el estrado y formuló una última pregunta: —¿Lo ha pensado bien? Asentí con firmeza. Cuando declaró disuelto nuestro matrimonio, miré la sentencia de divorcio y rompí a llorar. Santiago, te dejo ir. Y también me libero a mí misma.
Luna de Miel: el Precio del Esposo - undefined nobela & mga-kwento
Hugo Rico
Mi esposo, Alejandro Montoya, el presidente del grupo, creyó que los tres meses de frialdad calculada que, por iniciativa propia, me impuso finalmente habían dado resultado, cuando se enteró de que yo había cedido voluntariamente un proyecto millonario a su asistente favorita. Convencido de que ya me había “domado”, propuso llevarme a Nordella para nuestra luna de miel. Pero cuando Sofía Vega, la asistente a la que más consentía, se enteró, los celos la desbordaron y armó un escándalo, amenazando con renunciar a la empresa. Mi esposo, que siempre la había consentido, entró en pánico. Después de pasar tres días y tres noches atendiendo sus caprichos, usó un viaje de negocios como excusa para cancelar nuevamente nuestra luna de miel y entregarle el otro boleto a Sofía. Mas tarde, me explicó todo con total indiferencia. —El amor y los sentimientos son cosas sin importancia, lo importante es el trabajo. Como jefe, debo poner a la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposa, deberías apoyarme, ¿no? Miré el celular, en el último estado de Sofía, aparecía una foto de ambos, con las cabezas juntas y las manos formando un corazón, como una pareja enamorada. No dije nada, solo asentí. Alejandro creyó que me había vuelto comprensiva y madura. Quedó muy satisfecho e incluso prometió que, al regresar al país, me compensaría con una luna de miel aún más romántica. Lo que no sabía era que yo ya había presentado mi renuncia. Y que él mismo había firmado, hacía tiempo, el acuerdo de divorcio. Entre él y yo, ya no existía ningún futuro.
Tras la Traición, Le Arrebaté Todo - undefined nobela & mga-kwento
Suyur
En el mundo empresarial, todos sabían que Camila López era la pieza clave de Carlos Sánchez. Mientras Camila estuviera presente, no había negocio que el Grupo Sánchez no pudiera cerrar. Y Carlos la amaba hasta los huesos. Si Camila lo pidiera, él daría todo por ella, incluso la vida. Hubo un tiempo en que Camila también lo creyó. En el Triángulo Dorado, por el Grupo Sánchez, no dudó en apuntarse un arma y disparar cinco veces contra sí misma. En México, bebió con proveedores hasta escupir sangre. Cada vez, creyó que Carlos la estaría esperando al volver. Hasta que descubrió la mirada que él clavaba en su joven guardaespaldas, una mirada tan densa y llena de pasión. Se justificaba con la compasión, pero sus miradas delataban otro sentimiento.
De Novia a Extraña, La Suerte que Gana - undefined nobela & mga-kwento
Iris Empieza
Al despertar de una pesadilla fatal, Liliana se da cuenta de que la vida le ha dado una segunda oportunidad. Ha regresado exactamente al mes anterior a su boda, en el momento en que su padre, Joaquim, la presionaba para cederle su prometido, Pedro, a Renata. En la vida pasada, sufrió en silencio. En esta vida, despertó a la verdad. Ante la hipocresía de su padre, Liliana no derramó una sola lágrima. En cambio, una sonrisa gélida curvó sus labios y propuso un acuerdo impactante. —Acepto —declaró Liliana, con la voz ronca y fría, cortando su discurso de raíz—. Quiero mil millones. Además, quiero la ruptura oficial y definitiva de nuestra relación de padre e hija. Si el afecto familiar es una mercancía barata, ella prefiere cambiarlo por oro. Vendiendo un matrimonio arreglado y renegando de una familia tóxica, Liliana inicia su jornada de venganza y libertad, ya no como la hija obediente, sino como una reina multimillonaria e indomable.
Mi menstruación expuso todo - undefined nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Mi exesposo millonario me suplicó volver - undefined nobela & mga-kwento
Shelley
Durante la noche de mi boda, fui llevada de urgencia al hospital en una ambulancia después de que un condón manipulado me dejara con un dolor insoportable. La cirugía duró más de veinticuatro horas, y la noticia se propagó como pólvora. Mi esposo, Alexander, hizo saber que cualquiera que lograra fotografiarme en mi estado postoperatorio sería recompensado con diez millones de dólares. De la noche a la mañana, pasé de ser la nueva esposa de un multimillonario a convertirme en el hazmerreír de todos los círculos de élite de New Paradise. Al día siguiente, Dahlia, el amor de la infancia de Alexander, apareció en mi puerta. Fue entonces cuando descubrí la verdad: ella había cubierto el condón con un adhesivo de uso industrial como parte de lo que ella llamó un «experimento social». No mostró ni una pizca de remordimiento. Su tono era frívolo y cruel: —Solo fue un experimento. O sea, ¿cómo se suponía que iba a saber que reaccionarías así? Además, ambas sabemos que nunca fuiste lo suficientemente buena para Alexander. Así que deja de fingir. Alexander se quedó a su lado, con la mirada fría y desdeñosa: —Si no fuera por el contrato matrimonial, nadie te habría tocado. Lo sabes, ¿verdad? Lo que él no sabía era que la mujer a la que estaba llamando zorra le había salvado la vida más veces de las que podía contar.
Noventa y Nueve Brazaletes de Esmeralda y un Divorcio - undefined nobela & mga-kwento
Victoria Guerra
Cada vez que mi esposo me era infiel, me regalaba un brazalete de esmeralda. En cuatro años de matrimonio, reuní noventa y nueve brazalete. Lo perdoné tantas veces. Esta vez se fue de viaje tres días. Al volver, me trajo una con esmeraldas AAAA, valuado en millones. Entonces lo supe: era hora de pedir el divorcio.
Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar - undefined nobela & mga-kwento
Rosa Sauri
Mi esposo, Joaquín Halabe, y yo éramos dos mentirosos. Él me juró que olvidaría a Carmen Granillo, la mujer que nunca logró superar, pero tenía el celular lleno de fotos de ella. Yo le prometí que jamás lo dejaría, mientras planeaba un futuro sin él. Hace un mes, lo engañé para que firmara los papeles del divorcio. Hoy era el día en que por fin desaparecería de su vida. Faltaban tres horas: ya tenía todas las maletas listas y había comprado un boleto de avión para irme al extranjero. Faltaban dos horas: recorté todas las fotos en las que aparecíamos juntos hasta dejar solo mi imagen en el álbum. Faltaba una hora: coloqué cuidadosamente el acuerdo de divorcio sobre la mesa. Después de diez años amándolo, aquel era el primer día que lo dejaba.
Si volviera al pasado, tampoco te elegiría - undefined nobela & mga-kwento
Lisa
Fui sola al concierto de mi cantante favorito. En la parte de las dedicatorias, el corazón me latía con fuerza. Recé en silencio para que la suerte me escogiera a mí. Pero al siguiente segundo, en la pantalla gigante apareció mi esposo, que supuestamente estaba de viaje por trabajo, y a su lado estaba su primer amor, Patricia Castellón. —Quiero pedir una canción: "Volver al pasado", volver tres años atrás, cuando Nicolás jamás habría terminado con Patricia. El público estalló en aplausos y vítores, celebrando aquella historia de amor. Solo yo, entre la multitud, me quedé con el rostro empapado en lágrimas. En la siguiente ronda de dedicatorias, de pronto vi en la pantalla mi propia cara hinchada de tanto llorar. —Yo también quiero pedir "Volver al pasado", volver al momento en que nunca habría aceptado la propuesta de matrimonio de Nicolás Varas.
Juicio de Internet - undefined nobela & mga-kwento
León Corazón
El día que íbamos a viajar para celebrar nuestra graduación, mi novia dejó de responder de la nada. Mientras la esperaba angustiado en el aeropuerto, mi compañero me envió un mensaje que parecía insinuar algo. “Ismael, tranquilo. En un rato te espera una sorpresota”. Respiré aliviado. Creí que Alondra iba a llegar tarde porque se estaba arreglando para la ocasión. Me había dicho que, en cuanto nos graduáramos, se pondría un vestido de novia y se casaría conmigo. Pero entonces el representante del grupo dijo que les había enviado dinero a todos en el grupo. “¡Gracias a los profesores y compañeros que vinieron a la fiesta de compromiso de Alondra Pineda y César Valle! ¡Después de tres años de noviazgo, por fin dan el siguiente paso!” En segundos, los demás dijeron que lo habían recibido. Los compañeros de clase enviaban sus felicitaciones uno tras otro, hasta que alguien se dio cuenta y escribió: “¡Mierda! ¿No se te olvidó sacar a Ismael del grupo?” Por un momento nadie escribió. Luego, todos empezaron a etiquetarme. “Ni se te ocurra venir a hacer un escándalo. Llevan tres años saliendo a escondidas. No fue fácil llegar hasta aquí”. “Con ese afán de control que tienes, César ni siquiera se atrevió a aparecer en estos tres años. Él también sufrió mucho”. Hasta nuestro tutor intentó convencerme. “Hazlo por mí. Tú eres un hombre; sé más comprensivo. No vayas a hacer un escándalo ni hagas quedar mal a los novios”. Me sentí tan acorralado por cada una de sus palabras que me faltaba el aire. Ni siquiera tenía fuerzas para exigir explicaciones. La promesa de seguir juntos desde los días de escuela hasta el altar era una mentira. Y todo lo que viví en esos cuatro años también lo era.
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