Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Arrepentirse×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

21
Romance Amargo×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Romance Amargo Arrepentirse Short Stories & Novels

Discover a collection of engaging Romance Amargo Arrepentirse short stories with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
Cuando el Alfa Me Reclamó... Ya Era Demasiado Tarde - undefined novels & stories
Bonnie
Después de que Seraphina Vale me arrebatara a tres hombres que alguna vez habían sido destinados a mí, juré que jamás permitiría que otro lobo me reclamara. Hasta que Dorian Blackthorn, el Alfa de la Manada Blackthorn, me reclamó delante de todos. Bajo el Juramento de la Luna, prometió lealtad absoluta. Rechazó cada intento de acercamiento de Seraphina e incluso denunció públicamente su comportamiento en la sala del consejo. Por primera vez, creí haber encontrado a un lobo al que podía entregarle mi alma sin miedo. Tres años después de nuestro vínculo, volví a ver a Seraphina. Alguien le preguntó: —¿Cuál ha sido la locura más grande que has hecho en tu vida? Se humedeció los labios y sonrió, con la mirada perdida, como si estuviera recordando algo lejano. —Por supuesto, lograr que Dorian Blackthorn me marcara. Su compañera sigue creyendo, como una tonta, que él realmente me odia. —La verdad es que llevé a su cachorro en mi vientre, viví en su territorio, conduje su auto y gasté su dinero. Todas las miradas se volvieron hacia mí. Después de todo, yo era la Luna de Dorian. No reaccioné. Simplemente envié la solicitud que había redactado durante tres días a los Equipos Médicos Luna Negra. La respuesta llegó a mi mente casi de inmediato: "Su solicitud ha sido aprobada." "Los Equipos Médicos Luna Negra le dan la bienvenida como su nueva Sanadora Jefa. Su oficina y residencia ya han sido preparadas." Mi loba emitió un gruñido bajo en mi pecho. Dentro de dos días abandonaría esta manada. Y nunca volvería la vista atrás.
La Moretti que dejó de esperar - undefined novels & stories
September
Le di ocho años de mi vida a Adrian Vale. Ocho años de espera, de perdones y de fingir que no dolía cada vez que elegía su orgullo, su carrera o a su amiga de la infancia antes que a mí. Siempre decía que me amaba. Siempre decía que el matrimonio era solo cuestión de tiempo. Pero, de algún modo, ese momento nunca llegaba. En la boda de mi mejor amiga, cuando el ramo finalmente cayó en mis manos, le di una última oportunidad. Solo necesitaba una frase. Una sola. En cambio, Adrian tomó el ramo de mis manos… y se lo entregó a otra mujer. Creyó que me calmaría, que volvería y seguiría esperándolo como siempre. Pero olvidó algo. Yo era Elena Moretti. Y cuando una mujer Moretti deja de esperar… jamás mira atrás.
Se Casó por Un Reto y Me Perdió - undefined novels & stories
Araceli Martínez Gallardo Prieto
Después de que Seraphina perdió en un juego de verdad o reto, mi prometido fue al Registro Civil y se casó con ella. Lo llamé cuarenta y siete veces. Al final, la única respuesta que recibí fue una captura de la historia de Instagram de Seraphina. En la foto, Seraphina y Vincenzo Ferraro mostraban un acta de matrimonio recién expedida. Ella sonreía como si hubiera ganado. Él llevaba la camisa blanca que yo le había planchado esa misma mañana y le pellizcaba la mejilla como si aquello fuera lo más normal del mundo. Un minuto después, Vincenzo me llamó. —Elena, no hagas esto más grande de lo que es. Fue solo un juego. Dame treinta días. En cuanto me divorcie de ella, nos casamos como lo habíamos planeado. Creyó que iba a perdonarlo, como siempre lo había hecho durante los últimos tres años. Pero esta vez no lloré. No hice ningún escándalo. Solo le di "me gusta" a la historia de Seraphina y le respondí: "Felicidades". Fui a nuestro departamento a dejarle el anillo de compromiso y después desaparecí de Ciudad Aurelia. Él creyó que solo era un arranque mío. Solo cuando ya no pudo comunicarse conmigo y su gente me buscó por toda la ciudad sin encontrarme, por fin entró en pánico. Pero él no tenía idea: la Elena que lo amaba murió en el momento en que se casó con otra mujer.
Paquete Entregado, Esposa Perdida - undefined novels & stories
Myosotis
04:00 A. M. Aeropuerto Internacional JFK. Desactivé el modo avión y la pantalla del teléfono se iluminó de inmediato. La primera notificación fue una historia de Instagram publicada por mi esposo, Donovan Valentino, Don de la familia Valentino, a las 3:30 de la madrugada. Era una foto de la espalda de Seraphina Moretti. La descripción decía: *Operativo 50 completado. Paquete entregado a salvo.* Una hora antes, mi vuelo había atravesado una turbulencia catastrófica en medio de un cielo completamente despejado. El avión cayó casi dos mil pies en cuestión de segundos. Me aferré al cinturón hasta que los nudillos se me pusieron blancos, mientras la carta de amenaza enviada por una familia rival se clavaba arrugada contra mis costillas como una cuchilla. Y durante aquellos segundos de caída ciega, solo pensé una cosa: *Si sobrevivo a esto… si Donovan me está esperando en llegadas… romperé los papeles de transferencia a Dubái y me quedaré.* Pero no había llamadas perdidas. Ni mensajes. Había estado demasiado ocupado recogiendo a Seraphina. Conocía todos los detalles de mi vuelo. Simplemente no le importó. Cuatro años de matrimonio. Cincuenta operativos de seguridad completamente armados para Seraphina. ¿Y para mis ciento doce vuelos internacionales durante esos mismos cuatro años? Lo máximo que recibí fue un conductor esperando en un sedán sin identificación. Incluso aquella noche en que hombres de los Gambino me siguieron desde Manhattan y terminé encerrada durante seis horas en el baño de un diner… Donovan no respondió hasta el amanecer. Después de la duodécima llamada. Mi transferencia a Dubái ya estaba confirmada. El acuerdo de divorcio firmado descansaba dentro de mi bolso. Y esta… sería la última vez que volvería por él.
Le Enseñé a Decirle Adiós a Su Padre - undefined novels & stories
Summer
Después de descubrir que mi esposo, Leonardo Marchetti, no lograba olvidar a su primer amor, empecé a enseñarle a nuestra hija Sofia a llamarlo “tío Leonardo”. Un día, Sofia se torció el tobillo en la escuela. En plena madrugada, Leonardo recibió una llamada: era Valentina quien lloraba al otro lado de la línea porque su hija, Lily, había tenido una pesadilla y no paraba de gritar que quería un padre. Leonardo se fue sin decir una palabra. Mientras le ponía una compresa de hielo en el tobillo hinchado a Sofia, le susurré: —Di “Adiós, tío Leonardo”. Leonardo prometió ir al día deportivo de la escuela de Sofia. Entonces llamó Valentina, sollozando que Lily no tenía un padre que corriera con ella la carrera de tres piernas. Él se largó sin pensarlo dos veces. En esa ocasión, solo le pasé el celular a Sofia y le dije que avisara a su maestra: —El tío Leonardo dice que no va a poder venir. Cada vez que pasaba, Sofia dudaba. No entendía por qué la obligaba a hacer eso. Hasta que, un día, Leonardo por fin se dio cuenta de lo mucho que nos había fallado. Dejó de lado todos sus asuntos de la mafia para asistir al recital de piano de Sofia y juró que no se lo perdería. Sofia esperaba tras bambalinas con los demás niños. Entonces vibró el celular de Leonardo. Era Valentina. No alcancé a escuchar lo que dijo, pero podía adivinarlo. Lily lloraba. Lily lo necesitaba. Lily no tenía padre. Leonardo regresó a donde yo estaba. Pero antes de que pudiera empezar con sus excusas, Sofia habló desde el escenario. —Está bien, tío Leonardo. Ve a cuidar a tu otra hija. Con que mamá se quede aquí a verme es suficiente.
El mensaje que al fin comprendí - undefined novels & stories
Esteban Selvas
En mi cumpleaños, salí a comer con mi familia. Pedí un deseo con la esperanza de que estuviéramos juntos y felices para siempre. Al abrir los ojos, vi a mi hijo, Luigi Marino, sosteniendo su tableta. En la pantalla aparecía un mensaje: "Papá, Maria dice que está embarazada de tu bebé. ¿Voy a tener una nueva mamá?" Giovanni Marino me estaba tomando fotos con una Polaroid. Miró la pantalla de reojo y escribió una respuesta al reverso de la foto. "No. Le prometí a tu mamá que, si alguno de los dos traicionaba al otro, desaparecería de su vida para siempre. No puedo vivir sin ella. Así que tienes que ayudarme a mantener esto en secreto. Aunque Maria tenga ese bebé, nunca aparecerán ante tu mamá". Después de escribir eso, me miró y preguntó con ternura: —¿Qué te pasa, amor? ¿Por qué tienes los ojos rojos? ¿Te los irritó el humo de las velas? Mis lágrimas estuvieron a punto de caer, pero forcé una sonrisa y respondí: —Estoy bien. El regalo de cumpleaños que me prepararon es maravilloso. Me conmovió tanto que no pude evitar llorar. Él no sabía que mi dislexia había desaparecido una semana antes. Parecía que ya no tenía que seguir pensando en si aceptar la oferta de trabajo de una prestigiosa organización internacional sin fines de lucro dedicada a enseñar a leer a niños con dislexia. En siete días, todo el papeleo estaría listo. En ese momento, desaparecería para siempre de sus vidas.
Seis Traiciones, Un Alfa - undefined novels & stories
September
Para complacer a Silas Blackthorn, cedí mi puesto de Luna seis veces. La primera vez, destrocé todas las lámparas de piedra lunar de la habitación y tiré su ropa bajo la lluvia. La segunda vez, lloré hasta dejar a mi loba afónica. Le preguntaba por qué tenía que ser yo quien se mantuviera a un lado. La tercera vez, le rogué que dejara al menos una maleta, pues me aterrorizaba la idea de que no regresara jamás. Cuando sucedió por quinta vez, ya había aprendido a doblar sus abrigos, prepararle el equipaje y guardar silencio para evitar su furia. Siempre me besaba la frente y juraba: —Siete días. Te prometo que será la última vez. Siempre creí en su palabra. Hasta la sexta vez. Cuando Silas me pidió que me hiciera a un lado de nuevo, le deslicé unos papeles en su escritorio sin que se diera cuenta. Firmó sin ver la portada si quiera, asumiendo que se trataba de otro formulario temporal para autorizar a una Luna sustituta. Él estaba tan ocupado pensando en esa otra hembra que no se dio cuenta de que firmó su propia condena. Para entonces, yo ya había planificado todo y él no lo sabía...
Vestido de novia y un amor secreto - undefined novels & stories
Peanut Butter
Durante cinco años, Leo Belmonte —el heredero del Don— fue la única luz en mi vida. El día de la prueba del vestido de novia, me sonrió para decirme que yo no era más que el reemplazo de Mia, su intocable primer amor. Ahora que la original estaba de regreso, se suponía que debía hacerme a un lado: ocultarme en las sombras, seguir los pasos de mi madre y convertirme en la amante de otro, tal como lo fue ella. Los broches del vestido me cortaron las palmas hasta dejarlas ensangrentadas, pero a él lo único que le importaba era el atuendo. Su adorada Mia me atropelló en la autopista, y él me prohibió llamar a la policía; usó las cenizas de mi madre en mi contra para mantenerme a raya. Mientras las redes sociales me tachaban de rompehogares, fue él quien me clavó a la picota pública con sus propias manos. La noche en que al fin me di por vencida, abordé el helicóptero privado de la familia Deluca. Fue entonces cuando descubrieron la verdad: yo no era una hija bastarda sin hogar. Era la única heredera que el Don más poderoso de Europa había buscado durante todos esos años. Alguna vez lo consideré mi salvación. Ahora se arrodilla a mis pies para suplicar perdón, y lo único que me inspira es repulsión. Muy pronto, me erigiré en la cima del bajo mundo, un lugar que él jamás podría volver a alcanzar.
Reclamada por el Alfa Despiadado - undefined novels & stories
Crystal K
En la Alianza del Norte, la Ceremonia de Reclamo es una tradición ancestral. Durante la Luna de Sangre, cada Alfa debe abrirse paso luchando hasta los aposentos de las Omegas, cargar a la compañera elegida sobre su espalda y superar cualquier obstáculo para sellar el vínculo. Esperé a Joric durante cinco años. Esta noche, por fin irrumpió en mi patio acompañado de sus Betas. El corazón me dio un vuelco. Estuve a punto de correr a su encuentro, pero el sonido de su voz, reducida a un susurro, me detuvo en seco. —Aseguren a Giselle en medio del caos. Es demasiado frágil y no voy a permitir que ese Alfa tirano la reclame —ordenó Joric—. En cuanto a Faelan... ella es la Omega más fuerte que tenemos. Es casi una guerrera, sabrá defenderse sola. Sus subordinados intercambiaron miradas cargadas de inquietud. —Alfa, ¿es una buena idea? Usted y Faelan ya son compañeros en todo menos en los documentos oficiales. ¡Si se entera, desatará un infierno! —cuestionó uno de ellos. —Que lo haga —respondió él, restándole importancia—. El Reclamo es un evento caótico. Resulta muy fácil llevarse a la loba equivocada por accidente. Ya arreglaré las cosas con ella después. Además, todos saben que nunca presenté nuestro emparejamiento ante el Consejo de manera oficial. Por ahora, Faelan tendrá que lidiar con la situación. Oculta detrás de la puerta, escuché cada una de sus palabras. Mi loba no aulló de dolor. Me limité a dar un paso atrás hacia mi habitación, sumida en silencio. Todos en la manada creían que sacaría las garras y pelearía a muerte cuando un Alfa distinto viniera a reclamarme. En su lugar, subí sin vacilar a la espalda de un Alfa mucho más temible. Me convertí en la Luna de otra manada.
La hija abandonada - undefined novels & stories
Finn
Bianca estaba muriendo. Tenía leucemia mieloide aguda en fase tres, el médico de la familia me lo dijo por teléfono: un trasplante de médula ósea era la única opción, y necesitaba una compatibilidad perfecta. Por suerte, las gemelas idénticas comparten un noventa y nueve por ciento de compatibilidad. Arrugué el informe del diagnóstico en el que mi nombre encabezaba la página: Gemma Blackwell. Era un error administrativo por el que el médico no dejaba de disculparse. Porque la gemela enferma era Bianca. La cura era yo. Tenía que volver a casa. La lluvia azotaba las ventanillas del taxi mientras imaginaba la escena: mi padre soltando el puro, mi madre ahogando un grito, yo explicando la confusión. «El informe lleva mi nombre, pero los análisis de sangre son de Bianca. Puedo solucionarlo antes de que sea demasiado tarde». La pantalla del celular se iluminó con una notificación del chat grupal de la familia. El mensaje de mi padre era breve: «Gemma se encuentra en fase terminal. Queda prohibido que Bianca sea donante. Es una decisión familiar». La sangre se me heló en las venas. Habían recibido el expediente equivocado. Creían que yo era quien agonizaba... y habían votado por dejarme morir. Al abrir la puerta y encontrar a mi padre, la temperatura bajó de golpe, congelando el mundo a mi alrededor. Las lágrimas me quemaban los ojos. No pude contenerlas. —Padre —dije, con la voz apenas firme—, tengo una pregunta para ti. Apartó la vista del puro, fastidiado. —Si fuera Bianca la que estuviera muriendo… ¿me habrías obligado a donarle médula? El salón quedó en un silencio sepulcral. Apoyó el puro sobre la mesa y se hizo una larga pausa. —No —dijo al fin—. Por supuesto, tenemos recursos. Buscaríamos a otro donante. Jamás te pediríamos que corrieras semejante riesgo. Esbocé una leve sonrisa. Apenas un gesto pequeño y triste. —Bien. Recuerda tus palabras. No te arrepientas después.
El Don perdió la memoria y a mí - undefined novels & stories
Daisy
Mi prometido, Elio Santoro, era el Don de la familia Santoro, una de las cinco familias mafiosas más importantes de Castellano. Durante un ataque de una banda rival, le dispararon y perdió la memoria. Como consecuencia, me olvidó por completo. Una y otra vez intenté ayudarlo a recuperar sus recuerdos, pero cada intento terminó en fracaso. Un día, después de cerrar a su nombre un importante acuerdo de transporte de drogas con una organización extranjera, fui a verlo para entregarle el contrato. Por casualidad, terminé escuchando una conversación entre él y Sofía Rossi, su primer amor. —Elio, según nuestro trato, ya alcanzaste el nivel 98. Dos niveles más y me convertiré en la verdadera Donna de la familia Santoro. Sentí como si me arrojaran un baldado de agua fría. Así que su amnesia era falsa, y los siete años que pasamos juntos fueron una mentira. Desde el principio, todo esto no fue más que un cruel juego para divertir a su primer amor, y yo no era más que un juguete. Poco después, sufrí un accidente de tránsito cuando iba de camino a reunirme con Sofía. Elio se lanzó al fuego como un demente. En el momento en que vio mi cadáver calcinado, perdió la razón.
Me Fui al Mundo que Sí me Amaba - undefined novels & stories
Mariposa Lisker
Después de fracasar con mis tres primeros objetivos del sistema, elegí comprometerme con la heredera paralizada de la familia Ortiz. Gasté todos mis puntos para que pudiera volver a caminar. Pero lo primero que hizo al recuperarse fue cancelar nuestro compromiso y casarse con Castel Díaz en un crucero atracado junto al puerto, frente a todos. En plena ceremonia, mis cuatro objetivos de conquista miraban a Castel con una ternura desbordante. De pronto, me invadieron unas ganas inmensas de volver a casa. Así que me di la vuelta y salté directamente al mar. Pero cuando me hundía en el agua, una figura se lanzó tras de mí y me arrastró de vuelta a la superficie. En ese momento, yo todavía no sabía que, muy pronto, esas cuatro mujeres acabarían mirándome con arrepentimiento y miedo.
Adiós al Alfa: El secreto que me llevé - undefined novels & stories
Bubbles
Mientras crecía, mi madre siempre me decía: elige a tu compañero destinado. De lo contrario, terminarás traicionada. Pero yo estaba convencida de que Lennox era diferente. Después de todo, él estaba dispuesto a renunciar a su puesto como Alfa por mí. Así que renuncié a mi propio compañero destinado por él. Incluso casi morí salvándole la vida, y las heridas dejaron a mi loba dormida para siempre. Pero apenas dos años después, los rumores sobre él y una Omega llamada Alice estaban por todas partes. Y como mi loba estaba dormida, no podía sentir nada. No descubrí que él había roto nuestros votos hasta que Alice apareció en mi puerta con una prueba de embarazo. Toda la Manada Stonebrook se reía de mí a mis espaldas. Lennox cayó de rodillas, con los ojos rojos e hinchados. —Lo siento. Estaba borracho esa noche. Haré que interrumpa el embarazo. Te lo juro. Miré a nuestro hijo de un año, que llevaba en brazos. Asentí y lo perdoné… solo esa vez. Después de eso, se portó bien. Fue atento, cariñoso, dedicado… hasta que un día, cinco años después, fui al gimnasio. Una joven en la máquina de al lado se estaba quejando. —Después de tener un bebé, todo allá abajo queda tan flojo… De verdad necesito hacer algo para ajustarlo. Ni siquiera me molesté en mirarle la cara. Solté una risa baja y empecé a marcharme. Entonces sonó su teléfono. Ella contestó con una voz coqueta y provocadora. —Entonces, Alfa Lennox, ¿cuándo vas a terminar por fin con esa mujer? Está vieja y perdió a su loba. ¿Acaso todavía puede satisfacerte? —Claro que no. Te extraño muchísimo, bebé. Me quedé paralizada a mitad de un paso al escuchar su voz.
Le entregué mi corazón y desaparecí el día de nuestra boda. - undefined novels & stories
Bonnie
—Ese video del chat grupal se grabó en tu suite nupcial, ¿verdad? —preguntó una de las mujeres con una sonrisa cargada de malicia—. ¿Divertirte con otras mujeres delante de las narices de Adela? Qué descarado. Lorenzo se echó hacia atrás, hizo girar el trago dentro del vaso y asintió con una expresión de absoluta suficiencia. —Sí, así fue. Antes estaba demasiado enfermo para hacer la mitad de las cosas que quería —añadió, dándose unos golpecitos en el pecho—. Pero después del trasplante comprendí que pasar el resto de mi vida con una sola mujer sería un desperdicio imperdonable. La habitación estalló en carcajadas. Lorenzo esperó a que el bullicio disminuyera antes de continuar. —Me he propuesto una meta: estar con mujeres en cien lugares distintos antes de la boda. En cuanto me case, sentaré cabeza. A partir de ese día, mi cuerpo y mi matrimonio pertenecerán por completo a Adela. Las risas volvieron a inundar la habitación y varias copas se alzaron para brindar. Yo permanecía al otro lado de la puerta, inmóvil, con una mano presionada contra mi pecho, justo donde aquel corazón artificial seguía latiendo con regularidad. Lorenzo nunca supo que yo había aprendido su idioma. Tampoco sospechaba que ya había descubierto su aventura con Vera, la maestra de ceremonias de nuestra boda y la mujer con la que me engañaba a mis espaldas. Y, del mismo modo que él me había ocultado algo, yo también le había guardado un secreto. Había contratado un servicio de muerte asistida en el extranjero.
Cansada de Siete Años de Drama - undefined novels & stories
Bagel
Finn, mi novio mafioso, siempre peleaba con Amanda, su amiga de la infancia. Para mi cumpleaños, ella me regaló un mini vibrador. —Toma. Por si llegan a una segunda ronda. Nadie conoce su resistencia mejor que yo. Finn le lanzó un frasco de base de maquillaje. —Ponte un poco más. Tal vez así alguien quiera tocarte. Salieron empujándose entre sí y dieron un portazo. Las velas del pastel se consumieron por completo mientras yo permanecía sola, sentada frente a la mesa. La primera vez que nuestras familias se reunieron para una cena formal, Amanda sonrió y deslizó un pequeño frasco de lubricante hacia Finn. —Toma. Así la pobre no sufrirá tanto. La expresión de Finn se volvió sombría. —Mejor eso que quedarte llorando todas las noches abrazada a una almohada corporal. Esta vez, Finn preparó unas vacaciones en una isla privada. Un amigo en común me dijo en secreto que Finn planeaba pedirme matrimonio al atardecer, en un acantilado. Tras siete años de espera, creí que por fin había llegado el momento. La meta ya estaba a mi alcance. Me arreglé con esmero, me puse mi vestido más caro y caminé hacia el helipuerto. Abrí la puerta del helicóptero. Amanda ya ocupaba el asiento del copiloto. Arqueó una ceja al verme. —Chloe, llegaste. Soy claustrofóbica, así que no te importa si me siento adelante, ¿verdad? Finn, con las manos en los controles, giró la cabeza hacia mí. —Chloe, siéntate atrás. Me preocupa que le dé uno de sus berrinches y empiece a arañar y morder. Nos arruinaría el viaje. No alcancé a responder; Amanda ya estaba discutiendo con él. —¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que soy una carga? —No es la primera vez que lo pienso. ¿Por qué hoy haces tanto drama? La forma en que se respondían era tan natural que parecía un libreto ensayado mil veces. En ese instante, todo el cansancio acumulado durante los últimos siete años me invadió. Y, por primera vez, comprendí que ya no quería decirle que sí cuando me pidiera matrimonio.
De Donna Olvidada a Doctora Libre - undefined novels & stories
KarenW
Antes de darme cuenta, me había convertido en la mujer invisible que vivía a la sombra de mi esposo, Adrian Kane, el Don de la mafia. Era un ama de casa ahogada entre quehaceres, mientras él se lucía con su secretaria, Viola, diez años menor que yo. —Viola es muy capaz —dijo Adrian una vez—. Ella sí sabe cómo ayudarme. Aquella noche se cumplía nuestro décimo aniversario. Vi un elegante vestido de diseñador y un collar sobre la mesa de la sala. Por un segundo, me sentí feliz. Pensé que Adrian por fin había decidido llevarme a la gala anual de la mafia y presentarme oficialmente como su Donna. Pero el vestido y el collar eran para Viola. Más tarde, esa misma noche, los descubrí entrando a escondidas. Adrian y Viola estaban borrachos, toqueteándose como si yo no existiera. Hice una sola llamada. —Quiero unirme a una misión de Médicos Sin Fronteras. Asígnenme a un lugar lejos de aquí. Antes de casarme con Adrian, yo tenía toda una carrera médica por delante. Pero lo dejé todo por él. Ahora era momento de elegirme a mí misma y dejar atrás todo lo que, en realidad, nunca fue mío.
Cuando el Don lloró por ella - undefined novels & stories
Bella y Frágil
El banquete de la coalición mafiosa había alcanzado su punto álgido. De pronto, el ambiente en el gran salón cambió y la conversación se desvió hacia el joven y reservado líder de la familia Fumagalli. —Dante, antes de que ascendieras al poder, todos los viejos Dónes de las familias más importantes se morían por poner a sus hijas en tus manos —comentó uno de los invitados—. ¿Hubo alguna que te interesara de verdad? Me quedé a medio paso detrás de él; mis nudillos se volvieron blancos por la fuerza con la que sostuve mi copa. Dante no respondió de inmediato. Su mirada me recorrió de arriba abajo con una indiferencia gélida, para luego desviarse hacia Viviana Lombardi, quien acaparaba la atención de la multitud. —A ella —declaró él, con voz firme—. Siempre la quise a ella. Viviana se giró tan rápido que el vino de su copa se derramó sobre su muñeca. —¿Y entonces por qué demonios nunca apareciste cuando te di la tarjeta de acceso a mi hotel hace años? —reprochó ella, con los ojos enrojecidos. La aparente calma en el rostro de Dante se rompió por completo y frunció el ceño, desconcertado. —¿Tarjeta de acceso? Pensé que esa tarjeta era para Enzo Ricci. —¿Cómo pudo haber sido para Enzo? —refutó Viviana, con la voz quebrada—. ¡Es mi primo hermano! Una pregunta llevó a la otra y la verdad oculta durante años salió a la luz. Un soldado le había entregado la tarjeta de acceso a la persona equivocada; por culpa de ese maldito error, ellos jamás se habían encontrado. Viviana rompió a llorar allí mismo, y una expresión de profundo arrepentimiento nubló el semblante de Dante. Entonces, alguien entre la multitud soltó una risa burlona: —¡Qué tremenda coincidencia! ¿Cómo es posible que le hayan entregado la tarjeta a otra persona? ¿O acaso todo esto ya estaba planeado desde el principio? En un parpadeo, todas las miradas de la sala se clavaron en mí. Para el resto del mundo, yo solo era la mujer que seguía a Dante a todas partes como una tonta enamorada; todos en el entorno mafioso lo sabían. Me giré para mirarlo fijamente, esperando que abriera la boca, que dijera algo, que me defendiera. Deseaba que les recordara a todos que nos habíamos casado en secreto hacía cinco años y que él había sido quien me había cortejado con insistencia en aquel entonces. Pero Dante no pronunció una sola palabra. No negó la acusación tácita de la multitud. Se mantuvo en un silencio sepulcral, mirando al frente como si la humillación que yo estaba sufriendo no fuera de su incumbencia. Con los ojos fijos en él, me quité el anillo de bodas que había llevado puesto con orgullo durante cinco años.
Para ser libre tenía que morir - undefined novels & stories
Eternity
Durante el banquete anual de capos de la familia, Marco Costa declaró ante todos que la organización brindaría protección a una sola mujer: Rosa Frost, su primer amor de la infancia, quien estaba recién divorciada y de regreso en el círculo de la mafia. Tras el anuncio, las demás mujeres se escabulleron una tras otra en la oscuridad de la noche, con su dinero, su dignidad y sus nuevos protectores ya asegurados. Solo yo, Viola Rossi, la que alguna vez fuera su Donna, quedé completamente excluida de la familia Costa, sin un solo lugar a donde ir. Veintiún años atrás, el sistema me había arrastrado a esta vida con un mandato brutal: lograr que uno de los cuatro hombres en juego se enamorara de mí. Si lo conseguía, podría regresar a mi vida real con un cuerpo sano. Pero fracasé; todos y cada uno de ellos terminaron eligiendo a Rosa. —La última pizca de piedad del sistema termina aquí. Vuelve a casa. Poco después, me encontraba atrapada en un almacén portuario en las ruinas de Brooklyn, con la pistola en mano. Cerré los ojos, resignada. Sin embargo, justo cuando la oscuridad estaba por cernirse sobre mí, un grito crudo y furioso que pronunciaba mi nombre rompió el silencio; sonaba como si el hombre que lo emitía estuviera dispuesto a quemar el mundo entero con tal de llegar hasta mí.
El símbolo sexual que el Don nunca podrá tener - undefined novels & stories
Peachy
Mi figura siempre atrae miradas adondequiera que vaya. Mis ojos, intensos y penetrantes, tienen esa extraña capacidad de desarmar a cualquiera que se cruce en mi camino. En Hollywood me consideran uno de los mayores símbolos de belleza y sensualidad. Sin embargo, después de cinco años viviendo en esta ciudad, ningún productor se ha atrevido siquiera a acercarse a mí. La razón es simple: el hombre que comparte mi cama es Don Vincenzo, el jefe más temido y despiadado de la mafia de Nueva York. Pasé siete años a su lado y, durante todo ese tiempo, me hizo creer que era especial. Después de cada encuentro, cuando por fin recuperábamos el aliento, me envolvía entre sus brazos, me besaba con devoción absoluta y me llevaba al baño para borrar con delicadeza cualquier rastro de la pasión que acabábamos de compartir. ¡Qué ingenua fui al pensar que sería la única mujer de su vida y que algún día llegaría a ser su Donna! Todo cambió la noche de mi cumpleaños número veintiocho. Después de la cena familiar, lo escuché hablar de mí y reírse con uno de sus hombres de confianza. —Chloe sirve para pasar el rato, pero mi Donna tiene que ser alguien diferente. En ese instante, arranqué de mi pecho el corazón frágil que había creído en cada una de sus promesas y decidí convertirme en lo que él, aparentemente, deseaba: una amante perfecta, una mujer interesada únicamente en su dinero. Pero, para mi sorpresa, ni siquiera eso fue suficiente para Vincenzo. Sus ojos oscuros y penetrantes se clavaron en los míos. —¿De verdad no quieres nada más de mí, además de un penthouse en Manhattan? Deslicé suavemente los brazos alrededor de su cuello y fingí sorpresa. —¿Me estás diciendo que también puedo pedirte un Ferrari?
El Alfa se arrepintió de su traición - undefined novels & stories
Stars
Tres días antes de la Ceremonia de Apareamiento, el Alfa me confesó su infidelidad. —Mientras estabas fuera por negocios, me acosté con Sophie. Pero no te preocupes. Aun así seguiremos adelante con la ceremonia. Tú seguirás siendo la Luna de la manada. El corazón se me heló. Lo dejé sin pensarlo dos veces. Al día siguiente, la chica a la que había patrocinado durante diez años apareció en la puerta de mi casa. —Vivian, estoy esperando un hijo de Ethan —dijo, acariciándose el vientre apenas abultado, con una mirada llena de arrogancia—. Este bebé será el heredero del Alfa, así que ya puedes rendirte. Pero lo que Ethan no sabía era que yo también estaba embarazada. No se lo dije. Simplemente reservé un boleto para irme de la manada. Lo que jamás imaginé fue que, después de mi partida, Ethan perdería la cabeza intentando encontrarme.
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