Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

34
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
Show more

Plot & Setting

31
Cuenta Regresiva×
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
Show more

Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
Show more

Cuenta Regresiva Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Cuenta Regresiva short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Cuenta Regresiva.
Vi Tu Traición a Través de Tus Ojos - undefined novels & stories
Gemma Zavala
Durante diez años, yo, Fiona Ríos, pude ver el mundo a través de los ojos de Jaime Salazar, mi pareja. Todos los días veía en tiempo real cómo me cuidaba, me consentía y me amaba con locura. Hasta que, de pronto, el sistema emitió una alerta: [¡Advertencia! Tu objetivo vinculado ha dirigido sus sentimientos hacia otra persona.] La imagen que recibía cambió de golpe y vi con claridad los ojos enrojecidos de Natalia Soto. Entonces oí a Jaime susurrarle con una ternura que nunca antes le había oído: —Cariño, ya son las once y media. Ven a la cama conmigo. A través de sus ojos, observé todo con una calma que ni yo misma comprendía. Me quité el anillo de compromiso y marqué aquel número especial que solo podía usar si me encontraba en peligro. —Objetivo confirmado: traición. Al otro lado de la línea guardaron silencio durante unos instantes. —El objetivo todavía puede redimirse. ¿Deseas perdonarlo? Vi cómo Jaime, incapaz de contenerse, besaba la comisura de los labios de aquella mujer. Apreté el teléfono, me obligué a conservar la calma y respondí: —Dentro de tres días, quiero abandonar este cuerpo y volver al mundo real.
Treinta días para que mi Alfa me pierda - undefined novels & stories
Elena Rojas
Antes de cumplir los veintiún años, las leyes de la manada me exigían nombrar a un Primer Guardián. En la manada Blood Moon, la mayoría de los lobos elegía a uno de sus padres y algunos nombraban a su futuro compañero. Mis padres habían muerto hacía años, así que escribí el nombre del Alfa Ivander, el lobo que me acogió cuando yo tenía trece años y me crio como a una hija. Al día siguiente, me devolvió el formulario. —Elige a otro —dijo. Antes de que pudiera preguntarle por qué, volvió a hablar con voz fría y distante: —Te he cuidado durante años, Lina, pero sigo siendo tu padre adoptivo. Cualquier sentimiento que creas tener hacia mí está fuera de lugar. Tardé un instante en comprender a qué se refería. Pensaba que estaba enamorada de él. A partir de ese día, Ivander me quitó todos los privilegios que me había concedido. Me prohibió entrar en la mansión del Alfa, bloqueó nuestro enlace mental privado y le ordenó a su asistente que jamás volviera a informarle nada sobre mí. Intenté verlo una vez con la esperanza de explicárselo, pero los centinelas me detuvieron en la entrada. —El Alfa Ivander nos dio órdenes directas. No quiere verte. Después de aquello, cada vez que nos encontrábamos por casualidad en el territorio, él se daba media vuelta y se iba. Pasaron seis meses. Fue entonces cuando me diagnosticaron Deterioro del Espíritu de Lobo. El sanador me dijo que no existía cura y que apenas me quedaban treinta días de vida.
El Adiós Definitivo - undefined novels & stories
Esteban Selvas
Mi prometido, Victor Blackwood, es el Don de la mafia que controla el bajo mundo de todo el país con mano de hierro. Para los demás, él es la personificación del poder. Pero para mí… era el amor hecho hombre. Nunca imaginé el precio de amar a un hombre como él. En el Día de San Valentín preparé sus comidas favoritas y lo esperé en casa. Sin embargo, las horas pasaron, el vino se enfrió… y su silla seguía vacía. Con un mal presentimiento, abrí la red social de Queenie Stone, su «hermana adoptiva», quien había publicado: «Solo bastó que le dijera que me sentía sola… para que viniera enseguida. Incluso, aunque derramé vino sobre él, no se enojó. Victor siempre ha sido así… La familia para él es lo primero, aunque eso signifique dejar a su novia esperando. Nunca me falla. Ojalá nada cambie». En la foto, la camisa de Victor estaba empapada a la altura de la cintura, y el pañuelo de Queenie descansaba de manera peligrosa cerca de su entrepierna… Él ni siquiera se había apartado… sino que solo la miraba con ternura. No hice ningún escándalo. Solo le di «me gusta» a su publicación y luego le envié un simple mensaje: «Terminamos.» Pero como siempre… lo ignoró. Después supe que, al ver mi mensaje, él se limitó a comentar: —Vivienne no puede vivir sin mí. Solo está haciendo un berrinche. Si la ignoro un par de días, volverá arrastrándose. Es fácil de contentar. Lo que él no sabía… era que yo solo era fácil porque lo amaba. Pero ahora que decidí irme, no hay vuelta atrás… No importa lo que haga.
Ya no quedan celos, Alfa - undefined novels & stories
Cocojam
Después de que perdí al cachorro, renuncié a todo lo que mi compañero, el Alfa Rhydian, odiaba. Dejé de usar nuestro vínculo para sentir dónde estaba él. Podía dormir profundamente incluso cuando él no regresaba a nuestra habitación en toda la noche. Ni siquiera le conté cuando la hoja de plata de un renegado me cortó el brazo durante una escaramuza en la frontera. El sanador de la manada me dijo que notificara a mi familia. Yo simplemente respondí con calma. —No tengo familia. El sanador me reconoció. —Eres la Luna. El Alfa Rhydian está en el cuartel general. ¿Debería informarle? Negué con la cabeza suavemente. —No, no lo haga. Pero media hora más tarde, Rhydian llegó de todos modos. Su alta figura proyectó una sombra sobre mí y su voz sonó fría. —Estás herida. ¿Por qué no me llamaste a través del enlace mental? Bajé los ojos. —Es solo un rasguño. No hay necesidad de molestar al Alfa. Un gruñido bajo retumbó en su pecho. El aire crujió con su furia. Estaba a punto de hablar cuando un guerrero susurró fuera de la puerta: —El Alfa se preocupa tanto por Isla... Ella solo se pinchó el dedo con la espina de una rosa, y él le dio la hierba de luz de luna más preciada de la manada. Vi cómo su mandíbula se tensó. Sus ojos gris azulados se dispararon hacia mí, buscando la rabia celosa que yo siempre solía mostrar. No le di nada. Ni siquiera un parpadeo. Simplemente me recosté contra las baratas almohadas del hospital y cerré los ojos. Pero la compostura de Rhydian finalmente se hizo añicos.
Tu traición fue mi mejor venganza - undefined novels & stories
Anónimo
Llevábamos seis años de casados, pero en los últimos tres meses, mi esposo ni siquiera me había tocado. Decía que el trabajo lo tenía agotado, y yo, enamorada desde hace años, le creí sin dudar. Hasta que en el día de mi cumpleaños, escuché a sus amigos hablar en alemán a sus espaldas. —¿Ya terminaste con la otra? Antes ibas todos los días… no sé cómo aguantabas. —¿Y tu esposa? ¿No te dice nada? Mi esposo soltó el humo de su cigarro con indiferencia: —Hace meses que ni la toco. Claudia es buena en la cama y aún no me aburre… Lástima que salió embarazada. A mi esposa no le gustan los niños, así que le di dinero a Claudia para que se fuera al extranjero y lo tuviera allá. Apreté los puños con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Él se acercó preocupado y preguntó qué me pasaba. Yo negué con la cabeza, sonriendo. —Este pastel que hiciste con tus propias manos… me emocionó mucho. Está delicioso. El pastel sabía dulce. Pero yo, que sí entendía alemán, solo sentía amargura en el alma.
La jefa de la mafia: Una segunda oportunidad - undefined novels & stories
Eternity
En mi vida pasada, mi hermana Serena Vega huyó a Mónaco un día antes de su boda, y mi propia familia me obligó a ponerme su vestido antes del amanecer, tratándome como a una simple pieza de repuesto. Damian Lucchese, el despiadado y joven capo de la mafia de Nueva York, esperaba en el altar. En el instante preciso en que levantó mi velo y descubrió mi rostro en lugar del de ella, la aparente calidez de su mirada se congeló, convirtiéndose en un desprecio que marcó mi destino. Durante cinco largos años, fui su esposa secreta, atrapada en una jaula de oro y sombras. Los bajos fondos sabían que el temido jefe estaba casado, pero nadie conocía la identidad de la mujer. Mis propios padres, olvidando que fueron ellos quienes me obligaron a casarme, me reprocharon estar viviendo la vida que le correspondía a Serena y, para colmo, por no haber logrado retener el corazón de un hombre que nunca estuvo dispuesto a amar. Entonces, el pasado volvió a tocar a nuestra puerta: Serena regresó a casa, dispuesta a reclamar lo que creía suyo. Aquella Navidad, Damian organizó un viaje a su apartada finca en la montaña, llevándose con él a Serena y a mis padres. Cuando una feroz y brutal tormenta de nieve azotó la zona, bloqueando todos los caminos, sus hombres subieron a todos de emergencia al helicóptero. Nadie miró atrás. Nadie pronunció mi nombre. Morí sola, abandonada en esa casa congelada. Llevaba en mi vientre al hijo de Damian, un embarazo de tres meses que él jamás llegó a conocer. Pero el destino me ha concedido una segunda oportunidad. Cuando volví a abrir los ojos, el tiempo había retrocedido y Serena volvía a pisar Nueva York. Esta vez, no le rogaré amor a un hombre que me destruyó, ni buscaré la aprobación de una familia que me vendió. Solo cuando me marche para siempre de sus vidas y descubran el vacío que dejé, ninguno de ellos tendrá el derecho de suplicar perdón ni de arrepentirse. El imperio que construyeron sobre mis lágrimas comenzará a arder desde los cimientos, y esta vez seré yo quien dicte sentencia.
Siete vínculos, siete traiciones - undefined novels & stories
Serein M
Siete veces me vinculé con el mismo Alfa. Y siete veces, él desgarró nuestro vínculo por su amor de la infancia. La primera vez, lo juró bajo la luna—: Astrid, mi Luna. De este día en adelante, mi corazón y mi lobo son solo tuyos. Pero en el momento en que su preciada Liana regresó, sus promesas se convirtieron en cenizas. —¿No puedes simplemente ser paciente? La estás poniendo incómoda, haces que parezca que ella está seduciendo a un macho emparejado. La primera vez que me rechazó, el dolor punzante de la ruptura del vínculo casi mata a mi loba. Me enviaron con los sanadores de la manada, pero él nunca vino. Ni una sola vez. La tercera vez, me tragué mi orgullo como hija de un Alfa. Me uní a su manada como una desconocida, solo para estar cerca de su aroma. Para la sexta vez, ya conocía la rutina. Preparé mis maletas y salí de nuestra manada sin decir una palabra. Mis colapsos. Mis apareamientos. Mi rendición. Todo lo que obtuve por mi dolor fueron sus disculpas mecánicas y la misma traición. Una y otra vez. Hasta ahora. En el momento en que escuché que Liana regresaría, le entregué yo misma los papeles para cortar nuestro vínculo. Él simplemente fijó una fecha para nuestra próxima ceremonia de unión, como si nada hubiera pasado. No tiene ni idea. Esta vez, no solo estoy rompiendo el vínculo. Estoy haciendo añicos el corazón que latió por él siete veces, solo para ser aplastado por sus propias manos, siete veces.
La Donación de Esperma Que Lamentó - undefined novels & stories
Ferrari
En el momento en que descubrí que estaba embarazada, me llegó una notificación de Twitter al celular. Era un tuit de Teresa Fiorino, la amiga de toda la vida de mi esposo, Don Romano Caliendo. "Gracias a tu esperma, podré tener un hijo mío en la última etapa de mi vida." La foto que acompañaba el mensaje era una prueba de embarazo donde quedaba clarísimo que el donante era Romano. Dejé un simple signo de interrogación en los comentarios. Ni treinta segundos habían pasado cuando mi teléfono empezó a sonar sin parar. La voz furiosa de Romano explotó del otro lado de la llamada. Solo lo había escuchado hablar así cuando perdía la paciencia con alguien durante las reuniones de la familia. —¿Qué demonios quisiste decir con ese comentario, Selene Grado? ¡Teresa se está muriendo de cáncer! ¡Lo único que quiere es tener un bebé que la acompañe antes de morir! ¿De verdad no puedes sentir un poco de compasión por ella? Antes de que pudiera siquiera bajar el teléfono, Twitter volvió a actualizarse. Esta vez, Teresa había subido otra foto. Era un departamento de lujo impresionante, con enormes ventanales que dejaban ver la vista nocturna de Brindleport. El pie de foto decía: “Gracias por darme un hogar para que no me sienta sola en mis últimos días.” En una esquina de la imagen, Romano aparecía agachado en el suelo armando una cuna para bebé. Su perfil reflejaba toda la concentración que tenía puesta en eso. Mientras me limpiaba las lágrimas, acaricié en silencio mi vientre todavía plano. “Te voy a sacar de aquí… muy, muy lejos, mi bebé”, pensé.
La Luna Durmiente - undefined novels & stories
Bite Man
Para evitarme el dolor de su traición, mi compañero Alfa, Kyle, me hizo dormir, tras lo cual se marchó a marcar a la Omega que una vez le había salvado la vida, para cumplir con su último deseo antes de morir. Mientras yo dormía durante un año, él celebró una ceremonia de apareamiento con ella, dejó una marca temporal en la curva de su cuello y la convirtió en la loba más envidiada de toda la Manada Silvermoon. Un año después, Kyle le ordenó a la bruja que me despertara. Y así, como si nada hubiera pasado, volvió a ser ese compañero tierno y devoto que siempre estaba pendiente de mí. Pero esta vez no le pregunté hasta dónde había cruzado la línea con Freya. Ni siquiera le pregunté cuando habían empezado a compartir la misma habitación. Ni mucho menos cuando el vientre de ella había empezado a crecer. Incluso me mudé por mi cuenta de la habitación principal y se la cedí a ella para que tuviera un lugar cómodo donde descansar. Kyle me tomó de la mano. Entreabrió los labios, como si quisiera decir algo, pero yo me adelanté con una sonrisa. —Lo entiendo. Freya te salvó la vida. Solo le estás devolviéndole el favor. No es como si de verdad la amaras. —Sylvie... Sabía que lo entenderías —repuso con los ojos enrojecidos—. Cuando todo esto termine, pasaré el resto de mi vida compensándote. Lo que Kyle no sabía era que: durante aquel año en el que no había podido abrir los ojos, mi mente nunca se había apagado y había sido capaz de sentir cada instante de su traición. Había sido capaz de percibir cada vez que la consolaba, cada cosa que le susurraba al oído. Así es, lo había escuchado todo. Por eso, en cuanto desperté, me había puesto en contacto con mi hermano. En días, desaparecería de su vida para siempre.
Su Familia La Olvidó, Un Alfa La Eligió - undefined novels & stories
Crystal K
Mientras yo seguía intentando que mi propia familia se diera cuenta de mi valor, mi talento terminó llamando la atención de un enigmático Alfa lejos de Crescent Falls. Pero yo todavía no tenía idea de quién era. Cuando nuestra pequeña manada consiguió un lugar dentro de la Alianza del Norte, mi padre destinó gran parte de los recursos de la manada a construir una enorme sede principal. El día de la mudanza entendí algo que debería haber comprendido antes: en aquella casa no habían pensado en mí. Mi hermano Jace recibió una espaciosa sala de entrenamiento táctico. Chloe obtuvo un solárium donde podía practicar sus rituales de sanación. ¿Yo? Mi madre señaló un pequeño cuarto de almacenamiento y me explicó que habían olvidado preparar mi habitación. Tendría que conformarme con aquel espacio por un tiempo. Sonreí y acepté. Pensé que, si era obediente, útil y no causaba problemas, algún día terminarían prestándome atención. Tiempo después conseguí la única plaza disponible en la región para estudiar pocionística avanzada en la Academia Real de Hombres Lobo. Solo necesitaba recuperar mi identificación antes de las dos de la tarde para completar el proceso. Pero estaba encerrada en el despacho de mi padre. Cuando regresé, las puertas estaban cerradas y no había nadie en casa. Mi madre estaba ocupada con los preparativos de Chloe para sus pruebas como Maestra Sanadora. Mi padre estaba con Jace. Me senté en los fríos escalones de piedra y esperé. Cuando finalmente regresaron, el plazo ya había vencido. Nadie preguntó qué había ocurrido. Nadie pareció notar lo que acababa de perder. Aquella noche regresé a mi pequeño cuarto y saqué la vieja maleta cubierta de polvo que guardaba debajo de la cama. Jace tenía su habitación y Chloe tenía la suya. Mis padres habían construido cuidadosamente el hogar perfecto para su familia. Solo que yo nunca había tenido un lugar en ese plan. Había pasado demasiado tiempo esperando que alguien dejara una luz encendida para mí. Quizá había llegado el momento de encontrar un lugar donde pudiera encenderla yo misma.
Cuando el Alfa perdió a su compañera humana de la infancia - undefined novels & stories
Bagel
A las dos de la mañana, cuando llegó la llamada urgente de los Ancianos de la manada, yo acababa de salir arrastrándome de debajo de mi amor de la infancia, el heredero Alfa Slade. Mi cuerpo todavía me dolía por su ruda posesión. Como la única sanadora humana en toda la manada Bosque Negro, se me ordenó preparar hierbas como regalo para la alianza de apareamiento de Slade con la manada de las Espinas. Levanté con cuidado el brazo de Slade, que me rodeaba. Tras una noche de pasión, su poderoso cuerpo Alfa aún irradiaba un calor febril. Supuse que esta era solo otra princesa loba a la que él necesitaba rechazar, así que le toqué el pecho con picardía y le pregunté con una sonrisa: —Slade, ¿qué excusa vas a usar por nonagésima vez? ¿Que de repente te dio alergia la princesa? Él se dio la vuelta y me besó la frente, con los ojos pesados por el sueño. —Mi dulce niña, esta vez las hierbas deben ser preparadas por ti, y solo por ti. El éxito de esta alianza descansa sobre tus hombros. Me quedé helada. Durante los últimos diez años, yo había sido su consuelo secreto, la que calmaba sus ataques violentos de ira cada noche. Pensé que, tarde o temprano, me ganaría una ceremonia de unión formal. Pero en ese momento, lo comprendí. Yo era solo una conveniencia, un cuerpo para su uso personal. Si eso era todo lo que yo significaba para él, entonces reduciría a cenizas todo lo que teníamos. Hice una llamada a mi antiguo mentor en el Instituto Nacional de Medicina, el profesor Sterling. —Profesor, ese puesto de investigación sobre genética... ¿todavía está abierto? Estoy lista para regresar al mundo humano. Pero cuando ese Alfa arrogante, que decía que éramos "solo amigos" y "estrictamente profesionales", descubrió que ya no podía percibir ni un leve olor mío en el aire, perdió completamente la cabeza.
No hay última oportunidad - undefined novels & stories
Molí
La noche que le declaré mi amor, mi novia no podía parar de llorar. Decía algo sobre haber visto el futuro y que necesitaba que hiciéramos un pacto. —¿Por qué? —le pregunté. Ella respondió: —No recuerdo bien, solo sé que en el futuro me arrepiento mucho. —Rafael, pase lo que pase en el futuro, ¿me prometes que me darás tres oportunidades? ¿Sí? Claro que se lo prometí. La amaba profundamente. Pero con el tiempo, ella pareció olvidar por completo aquella promesa. Hasta que la vi meterse con su asistente y entonces empecé a entenderlo. En el momento exacto en que firmé los papeles del divorcio, una voz conocida resonó en mi mente. Era la Lorena de diecinueve años. Lloraba, suplicando: —Rafael, me lo prometiste que me darías tres oportunidades. ¿Verdad?
Despedida de Siete Días - undefined novels & stories
Rey
Mis padres adoptaron a un huérfano. Yo le tomé mucho cariño y lo quería como a un hijo propio. Hasta que me di cuenta de que se parecía cada vez más a mi esposo, Javier Mendoza, y que a mi hermana menor llamaba "mamá" a escondidas. Resultó que mi esposo que tanto amaba me había sido infiel desde hacía tiempo. Él y mi hermana habían formado una feliz familia en secreto. Hasta contaban con la bendición de mis padres. Cuando todo se supo, mi hermana me rogó que los dejara ser felices, y mis padres me ordenaron que les cediera el lugar. El niño que había criado con todo el amor me gritó que ojalá muriera de la peor manera. Pero lo que nadie esperaba era que Javier se negara al divorcio. Lloraba suplicándome perdón, diciendo que me amaba profundamente y que lo del niño había sido solo un error. Fingí creer en su pasión y le dije: —Siete días. Te doy siete días. Si logras demostrarme tu sinceridad, te perdonaré. Él, eufórico, cumplió mi cada deseo y me trató como a un tesoro. Hasta donó todos sus ahorros a mi nombre y obligó a mi hermana a arrodillarse en la nieve para pedirme perdón. Todos pensaron que al final lo perdonaría, hasta el día en que la policía vino a pedir la identificación de un cadáver. Ese día él enloqueció por completo. Lo que Javier nunca supo es que en realidad yo llevaba siete días muerta. La Muerte me había permitido regresar por siete días para darle mi propia despedida.
Si No Puedo Retenerte - undefined novels & stories
Doña Lluvia
Mi esposo, comandante del batallón, me prometió que solo acompañaría noventa y nueve veces a su “amor de juventud”, Paula Ferrer, cuando su depresión se descontrolara. Pero cuando terminé de contar las noventa y nueve veces, lo vi abrazándola, él la sostenía fuertemente entre sus brazos. Después de eso, dejé de llorar y de intentar detenerlo cada vez que iba a buscarla. Solo le pedí un amuleto de protección como regalo para el hijo que estaba por nacer. Cuando mencioné al bebé, su expresión se suavizó un poco, era suave y tierna. —Espérame, volveré e iré contigo al hospital para el control prenatal. Yo solo asentí obediente. No le dije que, diez días atrás, ya había presentado la solicitud de divorcio en el registro civil. Ahora, estamos divorciados.
Después de fingir mi muerte - undefined novels & stories
Amaro Duero
Después de declararme ciento una veces a mi amor de la infancia, él terminó casándose con la mujer de sus sueños. Con el corazón hecho pedazos, tomé una decisión impulsiva, casarme con su hermano, quien siempre había estado enamorado de mí. Luego de casarnos, él me consintió en todo. Su amor era intenso, abierto, casi desbordante. Todos decían que yo era increíblemente afortunada por haberme casado con un hombre que me amaba tanto. Pero el día en que la mujer de su hermano y yo caímos al agua al mismo tiempo, lo vi con mis propios ojos, él, que ni siquiera sabía nadar, se lanzó sin dudarlo… pero no por mí. Nadó desesperadamente hacia ella, y bajo el agua le dio respiración boca a boca. Mientras yo luchaba por mantenerme a flote, rogando que me mirara aunque fuera una vez, él solo se preocupó por llevarla a la orilla, dejándome a merced del mar. Cuando apenas recobraba la conciencia en el hospital, escuché cómo él y su hermano acabaron a los golpes por quién se quedaría a cuidarla… y entre gritos, él le dijo lleno de dolor: —Me casé con Elena sacrificándome, solo para que no interfiriera en tu felicidad con Victoria. Déjame verla… aunque sea una vez, ¿sí? Y en ese momento fue entonces cuando lo entendí. Nunca nadie me había amado de verdad. Así que tomé una decisión. Contraté un servicio para fingir mi muerte y desaparecer para siempre. Pero cuando la noticia de mi “muerte” llegó a sus oídos, aquel hombre siempre frío y sereno apartó a Victoria, se inclinó y escupió sangre. Y en una sola noche, su cabello se volvió completamente blanco.
No hay amor para el Alfa - undefined novels & stories
uni
Cuando tenía tres meses de embarazo, una manada de renegados me emboscó. En los últimos momentos antes de que mi conciencia comenzara a desvanecerse, supliqué por un rescate a través del vínculo mental con mi compañero Alfa, Adrian. Pero él nunca respondió. Me llevaron de urgencia al hospital para recibir tratamiento de emergencia, solo para que me informaran que la Sanadora de Nivel Santo había sido llevada por la fuerza al sur por Adrian para tratar a Evelyn, su primer amor, después de que ella perdiera a su compañero. Cuando desperté con el dolor de haber perdido a mi cachorro, mis dedos temblaban mientras revisaba las redes sociales. Entonces vi la publicación de Evelyn. [Sabía que sin importar lo lejos que estuviera o cuánto tiempo haya pasado, Alfa Adrian siempre vendría por mí. Incluso trajo a una Sanadora de Nivel Santo para aliviar el dolor de mi corazón.] En la foto, los ojos oscuros de Adrian, que solían ser fríos y distantes, estaban enfocados en la hembra a su lado con ternura. Mientras yo luchaba por mi vida y perdía a nuestro cachorro, mi Alfa estaba protegiendo a otra hembra embarazada. Me reí de mí misma con amargura. Sentía como si la marca del vínculo en mi pecho se estuviera marchitando. Entonces marqué un número sin dudarlo. —Doctor Clark, acepto el puesto en el Instituto de Investigación de Lobos Antiguos del Norte. Sí, cuanto antes mejor. No celebraré ninguna ceremonia de despedida.
Me Arranqué la Marca del Alfa - undefined novels & stories
Shenny
Hace media hora, mi compañero destinado finalmente se me propuso; celebraríamos una gran ceremonia de emparejamiento en medio mes. El momento que había esperado durante diez años finalmente había llegado. Pero justo en este momento, sucedió. Mi Alfa estaba sosteniendo a otra mujer mientras sus dedos acariciaban su piel. Su voz era suave, casi de adoración al hablarle. —Me arrepiento de todo. Si me quieres de vuelta, romperé el vínculo de compañeros con ella. Él no tenía ni idea de que lo estaba observando desde fuera de la ventana; estaba tan absorto en esa mujer que ni siquiera percibió mi olor. Justo en ese momento, lo comprendí: nuestro vínculo de compañeros, nuestros diez años juntos, pasaron por mi mente. Envié un enlace mental a mi madre y le dije que iba a romper el vínculo de compañeros con Mike. Luego volvería a la manada Deep Blue para dirigirla por mi cuenta. Mike nunca sabría que nuestra ceremonia de emparejamiento sería el día que me vaya.
Alfa, nunca me dejes ir - undefined novels & stories
Daisy
Todos me envidiaban. Una huérfana que se había convertido en la Luna del Alfa más poderoso del Territorio del Sur, Cain. Durante los tres años de nuestro apareamiento, él me trató como si yo fuera el centro de su mundo. Entonces Serena, su amor de la infancia, rompió el vínculo con su anterior compañero y regresó a nuestra manada. Cain comenzó a patrullar el territorio todas las noches, regresaba a casa cada vez más tarde. Ni siquiera me preguntó antes de mudar a Serena a nuestra casa de la manada. —Su excompañero la ha estado acosando. Ella y yo crecimos juntos, ¿cómo podría quedarme de brazos cruzados y dejar que alguien la amenace? Serena pasaba todo el día en lencería, recostada sobre Cain. Los dos hojeaban fotos viejas, recordando la vez que Cain se metió en una pelea porque un lobo había estado coqueteando con ella. No dije ni una palabra. Guardé silenciosamente la prueba de embarazo y le traje a Cain un tazón de “tónico calmante.” Él lo bebió sin dudarlo. Lo que no sabía era que se trataba de una poción de bruja, una que podía romper a la fuerza un vínculo entre compañeros. Haría efecto en la próxima luna llena. Cuando terminé, hice una llamada telefónica. —Alfa Ethan, estoy lista para ir al Territorio del Norte. Ven por mí.
La Luna Desaparecida - undefined novels & stories
Bagel
En el aniversario de nuestra unión como compañeros, mis piernas rodeaban a mi Alfa, Adrian, mientras compartíamos un beso profundo. Mis dedos rozaron el bolsillo oculto de mi vestido de seda, mi mano se apretó alrededor de la prueba de embarazo que había escondido allí. Sentí el leve aleteo de una nueva vida dentro de mí, estaba planeando darle esta sorpresa como el final perfecto para nuestra velada. Justo entonces, el Beta de Adrian, Ethan, habló en voz baja y burlona, usando la Lengua Antigua. —Alfa, esa cuñada tuya... la loba recién madurada, Zoe. ¿Qué tal estaba? La risita baja y sugerente de Adrian llegó a mis oídos, silenciosa pero penetrantemente clara. Respondió en la misma lengua antigua. —¿Has probado los frescos chiles maduros? Son picantes, con un buen toque de sabor. Su palma aún acariciaba mi cintura, pero su mirada se había desviado a otro lado. —Solo guarda silencio. Si mi Luna se entera, se acabó. Los otros Betas soltaron risitas cómplices, alzando sus copas en una promesa silenciosa de guardar el secreto. Pero un escalofrío me recorrió el cuerpo, y mi loba interior se aquietó, como si hubiera muerto. Él no sabía que yo había estudiado la Lengua Antigua para mi investigación sobre el trauma de los hombres lobo. Entendía cada palabra. Contuve las lágrimas, obligándome a mostrarme impasible, manteniendo la compostura que se esperaba de una Luna. En lugar de enfrentarlo, envié un mensaje protegido mágicamente a la Anciana Slone de la Asociación de Sanadores de Hombres Lobo, aceptando la invitación que me había extendido. En tres días, me uniría a un programa de rehabilitación de hombres lobo de alta seguridad como su nueva Terapeuta Principal y desaparecería para siempre del mundo de Adrian.
Torturada Por La Mafia - undefined novels & stories
Bagel
La nonagésima novena vez que mi prometido, Draven Frost, me colgó la llamada, fui como pude hasta la iglesia de la familia, aferrando en la mano el diagnóstico de enfermedad renal terminal. —Padre, quiero romper todos mis lazos con la familia Rocci y anular mi compromiso con Draven Frost. Apenas terminé de hablar cuando mis padres irrumpieron en la iglesia con mi hermana adoptiva, Bianca. Mi padre, el Consigliere de la familia, no dudó. Me dio una cachetada, ahí mismo, frente al sacerdote. —¡Tu prometido es un Capo muy respetado en la mafia y te atreves a insultarlo de esta manera! ¡Estás manchando el nombre de la familia frente a toda la organización! Mi madre me arrebató el diagnóstico de la mano y dijo con desprecio tras una rápida mirada: —¿Otra vez con tus mentiras para llamar la atención? ¿Ahora qué quieres? Mi hermana adoptiva, Bianca, se aferró a los brazos de nuestros padres, con la voz quebrada por el llanto. —Ay, hermana, lo siento mucho. Si quieres, te cedo mi lugar en la gala. ¡Pero por favor, ya no les causes más problemas a papá y a mamá! Me limpié la sangre que escurría de mi nariz y, con calma, le repetí mis palabras al sacerdote. —Ya no soy hija de la familia Rocci. No soy digna de una alianza con los Frost. Me quedan tres días de vida. Y quiero que este compromiso se anule antes de eso.
PREV
12345
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status