Bagel
En nuestro quinto aniversario de bodas, me acurruqué entre los brazos de mi esposo vampiro, Alaric, y le ofrecí el cuello para que siguiera besándome con ternura.
Aguanté la respiración mientras buscaba a tientas en el bolsillo el cristal de la prueba de embarazo. Emitía un brillo tenue, pero el resultado era claro: positivo.
Había guardado la noticia como la última sorpresa de la noche. Íbamos a tener un hijo mitad vampiro.
Entonces Roman, el confidente de Alaric, habló en la lengua antigua de los vástagos.
—Alteza, ¿y qué hay de Elise, su hermosa amiga de la infancia? —preguntó Roman con una sonrisa pícara—. ¿Esa vampira de sangre pura lo deja satisfecho?
Alaric se rio con ganas y sentí su pecho vibrar contra el mío. No pude evitar estremecerme.
—Es como el fuego: salvaje y ardiente —respondió Alaric en esa misma lengua—. Cuanto más fuerte la muerdo, con más ansias se entrega.
Alaric seguía pasando un dedo sobre las marcas de sus mordidas en mi cuello, aunque su mirada se había perdido en algún punto del lugar.
—Solo asegúrense de que esto no salga de aquí —les advirtió—. Estaría acabado si mi querida esposa se enterara.
Los miembros del clan se rieron entre dientes y alzaron sus copas llenas de sangre, prometiendo guardar el secreto.
Me quedé rígida entre los brazos de Alaric.
Todos parecían haber olvidado que mi familia pertenecía a la nobleza humana. Durante generaciones, sus miembros se habían casado con vástagos, así que yo dominaba su lengua antigua.
Había entendido cada palabra.
Me obligué a conservar la calma y mantuve mi sonrisa de anfitriona perfecta, aunque la mano con la que sujetaba la copa empezó a temblarme.
Alaric debía de creer que, si descubría la verdad, me pondría a llorar y le exigiría una explicación por tratarme así, como ya había hecho otras veces.
Lo que no sabía era que todo había cambiado. Para mí, nuestro matrimonio ya había terminado.
Dejé la copa sobre la mesa, saqué el teléfono y le envié un mensaje a mi padre:
«Papá, perdí la apuesta. Vuelvo a casa para hacerme cargo del patrimonio familiar».