Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

49
Independiente×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
POV masculino
Primer Amor
Psicópata
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Mujer Casada Joven
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
La más Popular
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Vecindario
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Cuenta Regresiva×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Independiente Cuenta Regresiva Short Stories & Novels

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Tu traición fue mi mejor venganza - undefined novels & stories
Anónimo
Llevábamos seis años de casados, pero en los últimos tres meses, mi esposo ni siquiera me había tocado. Decía que el trabajo lo tenía agotado, y yo, enamorada desde hace años, le creí sin dudar. Hasta que en el día de mi cumpleaños, escuché a sus amigos hablar en alemán a sus espaldas. —¿Ya terminaste con la otra? Antes ibas todos los días… no sé cómo aguantabas. —¿Y tu esposa? ¿No te dice nada? Mi esposo soltó el humo de su cigarro con indiferencia: —Hace meses que ni la toco. Claudia es buena en la cama y aún no me aburre… Lástima que salió embarazada. A mi esposa no le gustan los niños, así que le di dinero a Claudia para que se fuera al extranjero y lo tuviera allá. Apreté los puños con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso. Él se acercó preocupado y preguntó qué me pasaba. Yo negué con la cabeza, sonriendo. —Este pastel que hiciste con tus propias manos… me emocionó mucho. Está delicioso. El pastel sabía dulce. Pero yo, que sí entendía alemán, solo sentía amargura en el alma.
La Falsa Traición, los Años Perdidos - undefined novels & stories
MIA
Cuando Samuel Ledesma trajo a su nueva amante a casa por décima octava vez y hicieron el amor frente a mí, yo solo me limité a recoger en silencio la ropa que habían dejado tirada por todo el suelo. Sabía que eso era su venganza. Hace cinco años, sufrió un secuestro y estuvo a punto de morir. A pesar de sus súplicas desesperadas, yo decidí romper con él y marcharme del país. Cinco años después, se convirtió en el presidente de una empresa que cotizaba en bolsa y usó su dinero para mantenerme a su lado como su asistente. Cada cierto tiempo, traía a diferentes mujeres a casa y me mostraba, justo delante de mí, lo enamorados que estaban, solo para humillarme. Pero él no sabía que la persona que lo salvó de los delincuentes hace cinco años fui yo, y que la que no ha podido olvidarlo durante estos cinco años también era yo. Hasta que esta vez, la mujer que trajo a casa fue mi prima Judith, a quien yo había financiado durante años. Cuando ella, con una sonrisa de triunfo, acariciaba su vientre y me dijo que estaba embarazada de Samuel, yo simplemente la felicité con calma. Luego me di la vuelta y marqué un número. —Hola, respecto al proyecto de apoyo médico en la zona epidémica del que hablamos antes, ya lo he pensado bien. Estoy dispuesta a unirme.
Borrando a la Señora Moretti - undefined novels & stories
Echo
Durante mis cinco años de matrimonio con Dante Moretti, el Don de la mafia de Gold Ville, todo el mundo sabía que me amaba más que a su vida. Él tenía tatuado un violín (por mí) junto al escudo de su familia, un símbolo de lealtad que nunca podría ser borrado. Hasta que recibí la foto de su amante. Una camarera de cócteles, tumbada desnuda en sus brazos, con la piel marcada por los moretones oscuros del sexo violento. Ella había garabateado su propio nombre justo al lado del violín que él llevaba por mí. Y mi esposo se lo había permitido. «Dante dice que solo estando dentro de mí se siente como un hombre. Tú ya ni siquiera puedes excitarlo, ¿verdad, querida Alessia? Quizás sea hora de que te hagas a un lado». No respondí. Solo hice una llamada. —Necesito una nueva identidad. Y un billete de avión.
Si No Puedo Retenerte - undefined novels & stories
Doña Lluvia
Mi esposo, comandante del batallón, me prometió que solo acompañaría noventa y nueve veces a su “amor de juventud”, Paula Ferrer, cuando su depresión se descontrolara. Pero cuando terminé de contar las noventa y nueve veces, lo vi abrazándola, él la sostenía fuertemente entre sus brazos. Después de eso, dejé de llorar y de intentar detenerlo cada vez que iba a buscarla. Solo le pedí un amuleto de protección como regalo para el hijo que estaba por nacer. Cuando mencioné al bebé, su expresión se suavizó un poco, era suave y tierna. —Espérame, volveré e iré contigo al hospital para el control prenatal. Yo solo asentí obediente. No le dije que, diez días atrás, ya había presentado la solicitud de divorcio en el registro civil. Ahora, estamos divorciados.
Mi hermana Es Libre y el Alfa, loco - undefined novels & stories
Yumi
Renací la noche en que el Alfa perdió el control a causa de la magia oscura y su celo se desbordó por completo. Esta vez, no me convertí en su remedio. En lugar de eso, llamé a su verdadero amor: mi propia hermana. En mi vida pasada, me enamoré de Nicholas, el Alfa de nuestra manada. Cuando descubrí que había sido maldecido por una antigua magia oscura y que no podía controlar su celo, tomé una decisión que nunca debí tomar. No lo rechacé. Un mes después, descubrí que estaba embarazada. Como Alfa, Nicholas necesitaba un heredero. El Consejo de Ancianos lo obligó a celebrar una ceremonia de marcación conmigo. El día de la ceremonia, Leah no pudo aceptarlo. Huyó del territorio de la manada. Unos lobos rogue la atacaron. Antes de morir, Leah le envió a Nicholas noventa y nueve señales de auxilio a través del vínculo mental. Pero Nicholas estaba en medio de la ceremonia de marcación —por petición mía— y no respondió ni una sola vez. Después, cuando la manada trajo de vuelta lo que quedaba del cuerpo de Leah, su rostro permaneció inquietantemente sereno. Pero la noche de la primera luna llena de nuestro cachorro, me envenenó con acónito de lobo. Antes de morir, escuché su voz, fría como el hielo: —Si no hubieras quedado embarazada, no me habrían obligado a marcarte. No me habría perdido la llamada de auxilio de Leah. Su muerte es culpa tuya. Y vas a pagarlo. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a la noche en que Nicholas cayó víctima de la maldición.
Mi Alfa me dejó 33 veces en el altar - undefined novels & stories
Serein M
Mi compañero destinado, el Alfa Ryker, pospuso nuestra ceremonia de unión treinta y tres veces después de mi ceremonia de Luna. Todo porque su estudiante, Isla, siempre tenía algún problema nuevo. En nuestra primera ceremonia, Isla afirmó que fue atacada por renegados y que su transformación falló. Necesitaba ayuda. Ryker me dejó en el altar lunar. Esperé toda la noche. Sola. La segunda vez, Isla dijo que su loba estaba débil, que estaba a punto de colapsar en los campos de entrenamiento. Ryker soltó mi mano y corrió hacia ella. Sin pensarlo dos veces. Después de eso, cada vez que intentábamos celebrar nuestra ceremonia, cada vez que estaba a punto de marcarme, Isla interrumpía. Me tragué el dolor punzante en mi pecho y, finalmente, decidí rechazarlo. Pero en el momento en que lo hice, Ryker se volvió loco. Comenzó a desgarrar el mundo entero de los hombres lobo, solo para encontrarme.
La Donación de Esperma Que Lamentó - undefined novels & stories
Ferrari
En el momento en que descubrí que estaba embarazada, me llegó una notificación de Twitter al celular. Era un tuit de Teresa Fiorino, la amiga de toda la vida de mi esposo, Don Romano Caliendo. "Gracias a tu esperma, podré tener un hijo mío en la última etapa de mi vida." La foto que acompañaba el mensaje era una prueba de embarazo donde quedaba clarísimo que el donante era Romano. Dejé un simple signo de interrogación en los comentarios. Ni treinta segundos habían pasado cuando mi teléfono empezó a sonar sin parar. La voz furiosa de Romano explotó del otro lado de la llamada. Solo lo había escuchado hablar así cuando perdía la paciencia con alguien durante las reuniones de la familia. —¿Qué demonios quisiste decir con ese comentario, Selene Grado? ¡Teresa se está muriendo de cáncer! ¡Lo único que quiere es tener un bebé que la acompañe antes de morir! ¿De verdad no puedes sentir un poco de compasión por ella? Antes de que pudiera siquiera bajar el teléfono, Twitter volvió a actualizarse. Esta vez, Teresa había subido otra foto. Era un departamento de lujo impresionante, con enormes ventanales que dejaban ver la vista nocturna de Brindleport. El pie de foto decía: “Gracias por darme un hogar para que no me sienta sola en mis últimos días.” En una esquina de la imagen, Romano aparecía agachado en el suelo armando una cuna para bebé. Su perfil reflejaba toda la concentración que tenía puesta en eso. Mientras me limpiaba las lágrimas, acaricié en silencio mi vientre todavía plano. “Te voy a sacar de aquí… muy, muy lejos, mi bebé”, pensé.
Le Enseñé a Decirle Adiós a Su Padre - undefined novels & stories
Summer
Después de descubrir que mi esposo, Leonardo Marchetti, no lograba olvidar a su primer amor, empecé a enseñarle a nuestra hija Sofia a llamarlo “tío Leonardo”. Un día, Sofia se torció el tobillo en la escuela. En plena madrugada, Leonardo recibió una llamada: era Valentina quien lloraba al otro lado de la línea porque su hija, Lily, había tenido una pesadilla y no paraba de gritar que quería un padre. Leonardo se fue sin decir una palabra. Mientras le ponía una compresa de hielo en el tobillo hinchado a Sofia, le susurré: —Di “Adiós, tío Leonardo”. Leonardo prometió ir al día deportivo de la escuela de Sofia. Entonces llamó Valentina, sollozando que Lily no tenía un padre que corriera con ella la carrera de tres piernas. Él se largó sin pensarlo dos veces. En esa ocasión, solo le pasé el celular a Sofia y le dije que avisara a su maestra: —El tío Leonardo dice que no va a poder venir. Cada vez que pasaba, Sofia dudaba. No entendía por qué la obligaba a hacer eso. Hasta que, un día, Leonardo por fin se dio cuenta de lo mucho que nos había fallado. Dejó de lado todos sus asuntos de la mafia para asistir al recital de piano de Sofia y juró que no se lo perdería. Sofia esperaba tras bambalinas con los demás niños. Entonces vibró el celular de Leonardo. Era Valentina. No alcancé a escuchar lo que dijo, pero podía adivinarlo. Lily lloraba. Lily lo necesitaba. Lily no tenía padre. Leonardo regresó a donde yo estaba. Pero antes de que pudiera empezar con sus excusas, Sofia habló desde el escenario. —Está bien, tío Leonardo. Ve a cuidar a tu otra hija. Con que mamá se quede aquí a verme es suficiente.
El símbolo sexual que el Don nunca podrá tener - undefined novels & stories
Peachy
Mi figura siempre atrae miradas adondequiera que vaya. Mis ojos, intensos y penetrantes, tienen esa extraña capacidad de desarmar a cualquiera que se cruce en mi camino. En Hollywood me consideran uno de los mayores símbolos de belleza y sensualidad. Sin embargo, después de cinco años viviendo en esta ciudad, ningún productor se ha atrevido siquiera a acercarse a mí. La razón es simple: el hombre que comparte mi cama es Don Vincenzo, el jefe más temido y despiadado de la mafia de Nueva York. Pasé siete años a su lado y, durante todo ese tiempo, me hizo creer que era especial. Después de cada encuentro, cuando por fin recuperábamos el aliento, me envolvía entre sus brazos, me besaba con devoción absoluta y me llevaba al baño para borrar con delicadeza cualquier rastro de la pasión que acabábamos de compartir. ¡Qué ingenua fui al pensar que sería la única mujer de su vida y que algún día llegaría a ser su Donna! Todo cambió la noche de mi cumpleaños número veintiocho. Después de la cena familiar, lo escuché hablar de mí y reírse con uno de sus hombres de confianza. —Chloe sirve para pasar el rato, pero mi Donna tiene que ser alguien diferente. En ese instante, arranqué de mi pecho el corazón frágil que había creído en cada una de sus promesas y decidí convertirme en lo que él, aparentemente, deseaba: una amante perfecta, una mujer interesada únicamente en su dinero. Pero, para mi sorpresa, ni siquiera eso fue suficiente para Vincenzo. Sus ojos oscuros y penetrantes se clavaron en los míos. —¿De verdad no quieres nada más de mí, además de un penthouse en Manhattan? Deslicé suavemente los brazos alrededor de su cuello y fingí sorpresa. —¿Me estás diciendo que también puedo pedirte un Ferrari?
El Alfa se arrepintió de su traición - undefined novels & stories
Stars
Tres días antes de la Ceremonia de Apareamiento, el Alfa me confesó su infidelidad. —Mientras estabas fuera por negocios, me acosté con Sophie. Pero no te preocupes. Aun así seguiremos adelante con la ceremonia. Tú seguirás siendo la Luna de la manada. El corazón se me heló. Lo dejé sin pensarlo dos veces. Al día siguiente, la chica a la que había patrocinado durante diez años apareció en la puerta de mi casa. —Vivian, estoy esperando un hijo de Ethan —dijo, acariciándose el vientre apenas abultado, con una mirada llena de arrogancia—. Este bebé será el heredero del Alfa, así que ya puedes rendirte. Pero lo que Ethan no sabía era que yo también estaba embarazada. No se lo dije. Simplemente reservé un boleto para irme de la manada. Lo que jamás imaginé fue que, después de mi partida, Ethan perdería la cabeza intentando encontrarme.
La zorra plateada que rompió nuestro vínculo - undefined novels & stories
Serein M
El día de mi cumpleaños recibí una caja de regalo. Dentro había una zorra plateada muerta. Le habían arrancado toda la piel y grabado runas oscuras y profanas en la carne. Mi loba lanzó un grito desgarrador. Después, se hizo añicos. Desesperada, busqué a mi Alfa, Darian, a través de nuestro vínculo de compañeros. —Darian... ayúdame... Mi loba... Mi corazón... Su respuesta fue tan fría como el hielo. —Maeve, deja de exagerar. Solo es una broma. Una Luna debería ser capaz de soportarlo. Amara tiene fiebre. Estoy con ella. Cortó el vínculo de inmediato. Eligió a su amiga de la infancia antes que a mí. Su compañero había muerto hacía poco y solo tenía una fiebre leve. Yo me desplomé mientras el dolor me consumía. No recibí ayuda hasta que un Beta de la manada me encontró y me llevó al centro de sanación. Me tomó tres días recuperarme. Cuando Darian por fin regresó, impregnado del dulce aroma de Amara, me miró con desprecio. —Sabía que lo estabas fingiendo. ¿Cómo podría una zorra muerta hacerte daño? Solo querías impedir que fuera a consolar a Amara. No lloré. No discutí. Solo le entregué un documento para que lo firmara. Le dije que era una compensación por haber elegido a Amara antes que a mí. Lo firmó sin siquiera mirarlo. —¿Todo esto es por dinero? No seas otra loba celosa. No me causes problemas. Puedo darte todo lo que quieras. Amara y yo crecimos juntos. Es muy importante para mí. Lo sabes. Asentí sin decir una sola palabra. Al día siguiente, llevó a Amara a una cena exclusiva para Alfas organizada por la Alianza. Las fotografías inundaron las redes sociales de la comunidad de los hombres lobo. No tenía la menor idea de lo que había firmado. No era un acuerdo de compensación. Era la disolución de nuestro vínculo de compañeros. Conté los tres días. Empaqué con calma las cosas que más valoraba. Después saqué mi teléfono desechable. —¿Tío Marcus? Necesito un jet privado con destino al sur.
Así que hui con mis gemelos - undefined novels & stories
Bagel
El día que el primer amor de mi esposo dio a luz en su lecho de muerte, mi suegro —el señor de la familia Lupo— puso a diez hombres armados frente a mi puerta. Tenían miedo de mí; les aterrorizaba que yo perdiera la cabeza, irrumpiera en la sala de partos y arruinara el nacimiento del primer heredero de la familia. Pero jamás me acerqué a la salida, ni siquiera cuando los llantos del recién nacido resonaron por todo el pasillo. Mientras tanto, la madre de Luca sostenía con fuerza la mano de la mujer en la cama del hospital, dejando escapar un largo suspiro de alivio. —Bianca, ya pasó. Esa estéril de Stella no te tocará ni a ti ni a mi nieto. Luca se inclinó hacia ella y limpió con delicadeza el sudor frío de su frente. Sus ojos desbordaban una ternura que él jamás tuvo conmigo. —No te preocupes. Mi padre ordenó cerrar todo el hospital con sus hombres. Si ella se atreve a armar un escándalo, yo mismo me encargaré de echarla de la familia y quitarle el apellido. Solo cuando confirmaron que yo no aparecería para causar problemas, él se relajó por completo. Luca no lo entendía. Desde su perspectiva, solo estaba saldando una deuda: dándole un hijo a una mujer moribunda para cumplir su último deseo. ¿Por qué yo no podía ser lo suficientemente madura para aceptarlo? ¿Por qué no lograba entenderlo? Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios al mirar al bebé envuelto en mantas. Incluso llegó a pensar que, si yo simplemente tragaba mi orgullo, admitía mi error y mostraba un poco de piedad hacia Bianca, él perdonaría mi frialdad. Me lo compensaría permitiéndome ser la madre adoptiva del niño y dejándome seguir siendo su esposa ante el mundo. Pero lo que él no sabía era que yo ya había firmado los papeles de divorcio. En una semana, cortaría todo lazo con ellos, me llevaría a los gemelos que crecían en mi vientre y me marcharía para siempre. Jamás nos volveríamos a ver, ni en esta vida ni en la otra.
Sin Familia, Decían: Regresé Como Reina - undefined novels & stories
Rosemary
La noche de mi fiesta de compromiso, Luca Moretti se acercó a mí acompañado de su amor de la infancia. —Clara se manchó el vestido por accidente —dijo—. Préstale el tuyo por un rato. Luego añadió: —Todos saben que tú eres la protagonista de esta noche. No importa lo que lleves puesto. Ni siquiera me molesté en protestar. Para entonces, Clara ya tenía mi vestido en sus manos. Me quedé detrás de la puerta trasera, entreabierta, con un vestido negro prestado, mientras sus amigos reían y bebían whisky. —Luca, ¿tu verdadera prometida no se va a enojar? —preguntó alguien. Él apenas levantó la vista de su vaso. —Anna va a convertirse en una Donna. Tiene que aprender a comportarse con clase. Otro hombre soltó una carcajada. —Además, es huérfana. ¿Adónde podría ir sin ti? Luca sonrió. —Ella no puede dejarme. En realidad, no sabían que nunca había sido huérfana. Durante cinco años había ocultado el apellido Valenti porque quería que Luca me amara por quien era, Anna, no por ser la hija de los Valenti. Mi padre era el Jefe Supremo de la mafia, el hombre ante quien todos rendían cuentas en las reuniones de la Alta Mesa. Esa noche, dejé el anillo de esmeralda de los Moretti junto al libro de visitas y llamé a casa. —Papá, no voy a casarme con Luca. No vengas a Chicago.
Él la Despreció y Su Rival la Eligió - undefined novels & stories
Gemma
Durante un año, creí que Matteo De Luca de verdad se había enamorado de mí. Lo nuestro comenzó como una alianza entre familias, pero pronto dejó de sentirse como un simple contrato. Por las noches me rodeaba con sus brazos, me besaba antes de las reuniones del consejo y colocaba en mi cuello el broche de la Donna como si mi lugar siempre hubiera estado a su lado. Entonces Vanessa Ashford, su primer amor, regresó a Nueva York. En cuestión de días, nuestra ceremonia oficial quedó aplazada, ella recibió acceso al ala de la Donna y Matteo dejó de usar el anillo con el emblema de los De Luca, el mismo que jamás se quitaba frente a la familia. Aseguró que todo se debía a asuntos del consejo. Pero los asuntos del consejo no dejaban perfume de ámbar sobre su piel. Tampoco viajaban con él en un avión privado rumbo a Palm Beach ni sonreían desde la silla de la Donna mientras todos observaban cómo otra mujer ocupaba mi lugar. La humillación que terminó de romperme llegó durante una cena privada, cuando alguien preguntó si yo era la esposa de Matteo. Él me miró. —Elena y yo tenemos un acuerdo —respondió con indiferencia. Aquella noche dejé de esperar que me eligiera. Matteo podía quedarse con su primer amor, con su título y con el hogar al que él mismo la había dejado entrar. Yo guardé mi pasaporte, el contrato de trabajo en Florencia y el informe prenatal que jamás había llegado a mostrarle. Después abandoné Nueva York. Y me llevé conmigo al heredero de los De Luca.
Persiguiendo a su donna abandonada - undefined novels & stories
Rose
Después de perder a mi bebé, finalmente abandoné todos los hábitos que tanto le molestaban a Matteo Cassano. Él prefería pasar la noche con Seraphina; yo dejé de marcarle al teléfono. Podía desaparecer de la casa por días; yo dejé de quedarme despierta esperándolo. El día del accidente de tránsito, con la pierna fracturada, solo le pedí al médico una cosa: «A él no lo llame». Curiosamente, mi nueva actitud comenzó a molestarlo. Le irritaba mi paz y no dejaba de exigirme explicaciones de por qué lo trataba con tanta indiferencia. Nunca le dije que ya había firmado los papeles del divorcio y que había aceptado la invitación para participar en un proyecto de investigación médica altamente confidencial en Zúrich. En siete días, cortaría por completo cualquier comunicación con el mundo exterior. Matteo asumió que yo solo estaba haciendo un berrinche. Estaba convencido de que volvería a él tarde o temprano, tal como lo había hecho incontables veces en el pasado. Cuando la notificación del divorcio llegó a la mansión Cassano, finalmente comprendió que me lo había llevado todo y que había cortado todas las vías de contacto conmigo. La mujer que alguna vez lloraba por él si se retrasaba tan solo una hora en llegar a casa, jamás volvería a mirarlo.
Cuando Dejé de Esperarte - undefined novels & stories
Luz Reyes
Mi prometido, Martín Salazar, tenía una regla extraña: después de las nueve de la noche no contestaba ninguna llamada. Ni siquiera hacía excepciones cuando estábamos en la etapa más apasionada de nuestra relación. En cuanto daban las nueve, colgaba sin contemplaciones. Una vez regresé tarde a casa y noté que un hombre me seguía. Presa del pánico, lo llamé, pero solo obtuve una respuesta cargada de impaciencia: —¿No puedes respetar mi horario de descanso? Voy a colgar. Aquella noche tuve que ir sola a la comisaría a presentar la denuncia y, aun así, sentí que no tenía derecho a reprocharle nada. Sin embargo, un día, mientras usaba su computadora, vi por casualidad en el registro de llamadas sincronizado con su celular una llamada que había comenzado a las nueve de la noche y terminado a las nueve de la mañana siguiente. Doce horas completas. Y no era un caso aislado: había registros similares casi todas las noches durante los últimos cinco años. Conocía muy bien ese número. Pertenecía a Lilia Robles, una estudiante de posgrado cuya directora de tesis era la madre de Martín y que, además, trabajaba como asistente de Martín. En ese instante, me quedé sin fuerzas. Permanecí sentada tanto tiempo que las piernas se me entumecieron. Después cerré la computadora en silencio y cancelé nuestra cita de matrimonio en el Registro Civil. Yo nunca había sido esa excepción. Y ya no estaba dispuesta a seguir esperándolo.
La decisión de Donna - undefined novels & stories
Null
Mi esposo, Dante, es el Don más intocable de la familia Vance en Nueva York y tiene una regla inquebrantable: después de las nueve de la noche, si está fuera por asuntos de la familia, no responde ninguna llamada. Yo siempre entendí su devoción por la familia, por lo que durante cinco años hice todo lo posible por no molestarlo nunca. Hasta anoche, cuando conducía sola cerca de los muelles y terminé entrando en una emboscada de hombres armados de una familia rival. En medio del pánico, llamé a Dante, rogándole que me salvara. El teléfono sonó durante lo que pareció una eternidad y, cuando por fin se dignó a responder, su voz sonó helada como un témpano de hielo: —Nora, llevamos mucho tiempo casados. Como Donna de la familia Vance, deberías conocer las reglas. Dicho esto, cortó, sin darme tiempo a pedirle ayuda. Esa noche, apenas logré escapar con vida de la lluvia de balas. Pasé la noche en el hospital. Pero, cuando llegué a casa, a la mañana siguiente, lo único que recibí fue una mirada llena de reproche. Dante me acusó de haber interrumpido un acuerdo crucial de transporte de la familia y de haber enviado una falsa señal de auxilio. Sabía cuánto trabajaba, así que me tragué mi dolor. Pero, más tarde, cuando usé su ordenador, por accidente vi su registro de llamadas. Un contacto lo había llamado casi todas las noches. Siempre… después de las nueve. Siempre… Durante cinco años completos. Conocía ese número. Pertenecía a Alexa, la Capo de la familia Vance. La mujer que todos en la familia habían considerado durante años como la única verdaderamente adecuada para estar con Dante. En ese momento, todo el dolor que había reprimido durante tanto tiempo volvió de golpe. Después de calmarme, tomé mi teléfono y encontré una invitación que había recibido unos días antes para una exposición internacional de arte y, sin pensarlo más, pulsé «aceptar». En tres días, desaparecería por completo de su mundo.
La vi arrepentirse diez años después - undefined novels & stories
Abrazo de Verano
Después del SAT, me topo con una publicación en internet, en la que alguien pregunta: «Si pudieras volver a elegir, ¿qué carrera escogerías esta vez?» Sin perder tiempo, miro los comentarios los cuales están repletos de personas que desearían haber elegido otra carrera, cada una cargando con sus propios arrepentimientos. Sin embargo, hay una respuesta que destaca entre todas las demás: «Yo elegiría Literatura. Así, él y yo no nos habríamos perdido los cuatro años que debimos pasar juntos por culpa de ese lastre indeseado». Suelto una risita y estoy a punto de seguir deslizando la pantalla cuando, de repente, me fijo en la foto de perfil y el nombre de usuario. Son idénticos a los de Winter Andersen, mi amor de la infancia. Entro en el perfil y compruebo que todo coincide a la perfección con su cuenta actual, salvo por un detalle: la edad que aparece es diez años mayor. Siento que el corazón se me hunde hasta el estómago, cuando comprendo que esta tiene que ser su cuenta en el futuro. Con razón soy el único que celebra cuando nos admiten en la misma carrera. Con razón ella se queda ausente durante tanto tiempo después de ver a mi mejor amigo, Simon Brown, recibir su carta de admisión del Departamento de Literatura. Resulta que yo soy ese lastre indeseado, el responsable de tantos de sus arrepentimientos y decepciones. «Si es así», pienso, mientras en silencio le doy a «aceptar» en la oferta de admisión escrita por completo en un idioma extranjero. Con esto, pretendo poner fin a este error con diez años de anticipación.
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