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34
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Mafia
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Amigos de la Infancia
Rompehogares
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La más Popular
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Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
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Plot & Setting

31
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Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
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Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
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Themes

12
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
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Independiente Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Independiente short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Independiente.
Sin vuelta atrás - undefined novels & stories
Soda
Mi esposo era un hombre de emociones intensas. Para mantener contenta a su hermana adoptiva, le asignaba millones cada año para que los gastara en lujos. Se preocupaba por su bienestar. Cada noche se sentaba a su lado, asegurándose de que se calmara. Luego, cuando me dispararon y estaba sangrando abundantemente, necesitando atención médica inmediata, él permaneció completamente indiferente. En cambio, envió a todo el equipo médico a atender a su angustiada hermana adoptiva. Usé las pocas fuerzas que me quedaban para llamar a mi esposo. La llamada se conectó. Su voz, teñida de irritación, respondió: —¿Qué pasa ahora? Estás bien, perfectamente saludable. ¿Por qué necesitarías un doctor? —Escucha, Sofía me necesita. Los recursos médicos de nuestra familia son limitados. Para cosas menores, simplemente aguanta. Mi corazón se hundió, como si se hubiera convertido en hielo. Él realmente era un hombre de emociones intensas. Solo que la persona por la que de verdad se preocupaba nunca había sido yo.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined novels & stories
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
Donde el amor me dejó vacía - undefined novels & stories
Dalia
El día en que Rosa, el amor de mi esposo, enferma terminal, dio a luz a su hijo, mis suegros contrataron a diez guardaespaldas para vigilar la sala de partos y asegurarse de que yo no apareciera a hacer un escándalo. Pero la verdad es que nunca fui. Mi suegra, Melina, le tomó la mano a Rosa conmovida: —Rosa, mientras estemos nosotros aquí, ¡Fiona jamás podrá hacerte daño a ti ni a tu bebé! Mi esposo, Benito Cruz, con ternura en la mirada, la acompañaba durante el parto, secándole el sudor de la frente. —Tranquila, mi padre está con su gente en la entrada del hospital. Si Fiona se atreve a venir, la sacamos en el acto. Al ver que pasaban las horas y yo no aparecía, por fin se tranquilizó. Para él no tenía sentido pensar que yo fuera capaz de armar una escena. Solo quería cumplirle a Rosa su último deseo: ser madre antes de morir. ¿Por qué yo me empeñaría en arruinarlo? Cuando escuchó el llanto del recién nacido en brazos de la enfermera, no pudo evitar sonreír con alivio. Pensó que, si al día siguiente yo iba a disculparme con Rosa, se olvidaría de todas nuestras peleas. Incluso estaba dispuesto a dejar que yo criara al niño como si fuera mío. Lo que él no sabía era que, en ese mismo instante, yo acababa de entregar mi informe en la ONU. En una semana iba a renunciar a mi nacionalidad para unirme a Médicos Sin Fronteras. Y desde entonces jamás volvimos a vernos.
Ya no necesité tu boda - undefined novels & stories
Pez
Mi prometido me pidió matrimonio en un puestito callejero, pero a ella le juró amor eterno en un yate de lujo. A 48 horas de la boda, lo dejé.
Tras renacer, la impostora elige al vampiro - undefined novels & stories
Nata Suave
El mundo humano fue invadido por vampiros y hombres lobo. Mis padres nobles, para complacerlos, nos entregaron a mí y a la falsa heredera en matrimonio. En mi vida pasada, la impostora Serafina eligió al hombre lobo: fuerte y leal. Yo, en cambio, escogí al vampiro: elegante y noble. La noche de luna llena, el hombre lobo en celo devoró a Serafina hasta los huesos. Y yo, tras recibir el Abrazo del vampiro, obtuve la inmortalidad. Pero mis padres, ciegos de dolor, me drogaron y me arrojaron a la cama del hombre lobo. Entre garras y colmillos, morí desgarrada. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en el día del sorteo. Esa vez, la impostora volcó la urna y, entre mimos, gritó que quería al vampiro: —Hermana, esta vez la inmortalidad será mía. Yo no puse objeción y acepté al hombre lobo brutal. Renacida, Serafina seguía siendo igual de estúpida, creyendo que la felicidad se consigue a costa de un hombre. Pero lo que yo deseo... es liberar a toda la humanidad.
Renacimiento: Elegir a un Esposo Universitario - undefined novels & stories
Lili Chi
Mi hermana y yo teníamos una fertilidad excepcional, un don especial que nos permitía concebir con facilidad. Ella se casó con un campesino pobre de la aldea y dio a luz cinco hijos varones. La familia prosperó y salió de la miseria. Yo me casé con el hijo del jefe de la aldea, Diego Suárez, pero solo tuve hijas. Atrapado en las ideas feudales que valoran más a los hijos varones, mi esposo me consideró una vergüenza y me mató a golpes junto a mis niñas. Al abrir los ojos de nuevo, había renacido en el día en que la casamentera vino a proponer los matrimonios. Al ver que Diego, contra todo pronóstico, eligió a mi hermana Lucía García, quien tenía una discapacidad en la pierna, entendí: él también había renacido. Creía que al casarse con ella tendría hijos varones, sin saber que él padecía un trastorno genético que le impedía engendrarlos. Señalé al joven estudiante pobre, delgado y silencioso en el rincón, y declaré sin rodeos: —¡Yo me casaré con él!
La boda que nunca fue mía​ - undefined novels & stories
Luna Montero
El crucero tuvo un accidente, pero solo quedaba un lugar en el bote salvavidas. Los tres sorteamos, y me tocó a mí, pero quise cederle la oportunidad de vivir a Ezequiel. Mientras forcejeábamos, su amiga de la infancia se adelantó y subió de un salto. Pensé que nuestras vidas terminarían allí, pero, inesperadamente, el equipo de rescate llegó a tiempo y nos sacó de la inmensidad del mar profundo. Después de esto, Ezequiel y yo nos casamos. Pero nunca imaginé que, el día de nuestra boda, su amiga de la infancia regresaría a aquella misma área marítima y se lanzaría al vacío. Al enterarse de su muerte, Ezequiel se llenó de un dolor inmenso y luego echó toda la culpa sobre mí. ​Me encerró en el sótano cuando estaba embarazada, haciendo mi vida peor que la muerte. El día del parto, tuve una hemorragia masiva. Él le dijo al doctor que priorizara al bebé, abandonando mi vida sin dudar. A mi única hija que quedó le puso por nombre "Ana", y el nombre de su amiga de la infancia, fue "Anabel". Al final, morí llena de resentimiento. Cuando revivía, había vuelto al día después del accidente del crucero, cuando él me pidió matrimonio. Al ver a él tomando mi mano como en la vida pasada, diciendo que estaba dispuesto a satisfacer cualquier petición mía, retiré mi mano con tranquilidad. —Ezequiel, terminemos.
Siete días para decir adiós - undefined novels & stories
uni
Tenía tres meses de embarazo cuando ocurrió el accidente automovilístico. En esos últimos instantes, mientras mi conciencia se desvanecía, marqué desesperadamente a la línea privada y encriptada de Damian, aquella reservada solo para emergencias. Él nunca contestó. Para cuando me llevaron de urgencia al quirófano, recibí un golpe devastador: Damian había reasignado por la fuerza a mi médico privado principal al Distrito Sur. Necesitaba al mejor doctor para atender a su amor de la infancia, Evelyn, quien acababa de enviudar. Cuando por fin desperté, envuelta en una neblina de agonía, mis dedos temblorosos deslizaron la pantalla y abrieron Instagram. Vi la publicación más reciente de Evelyn: «Sabía que, sin importar la distancia ni el tiempo, Damian movería cielo y tierra para llegar hasta mí. Incluso trajo a su Médico Jefe solo para ayudarme a sanar de mi dolor». En la foto que acompañaba el texto, Damian —un hombre conocido por sus ojos fríos y letales— miraba a la mujer a su lado con una ternura que yo no había visto en años. Mientras yo me aferraba a la vida al borde de la muerte, luchando por salvar a nuestro hijo, mi esposo jugaba a ser el protector de otra mujer embarazada. Una risa hueca y llena de burla hacia mí misma escapó de mis labios. Sin pensarlo dos veces, deslicé la alianza de bodas fuera de mi dedo anular. Abrí mi bandeja de entrada y presioné «Confirmar» en la invitación del Instituto Internacional de Finanzas más elitista del mundo. Si Evelyn es lo único que le importa, entonces les daré mi bendición. En siete días, desapareceré de su mundo para siempre… y me llevaré a mi bebé conmigo.
Este Invierno Ya No Traerá Heladas - undefined novels & stories
Helada
En el mercado negro, mi padre escogió para mi hermana mayor y para mí a dos gemelos como guardaespaldas. Mi hermana, sin pensarlo, se quedó con el hermano alto y corpulento, dejándome al “mudo”, que apenas seguía con vida. Me dio lástima y lo mantuve a mi lado. Como no hablaba, lo llevaba de un lugar a otro buscando médicos y remedios. Como tenía una severa misofobia, yo siempre mantenía cierta distancia entre nosotros. Creía que había sufrido algún trauma y por eso era así. Hasta que los enemigos de mi padre nos secuestraron a mi hermana y a mí. Él me dejó atrás, eligiendo sin titubear morir para recibir la bala por mi hermana. Antes de morir, habló por primera vez; con los ojos enrojecidos le dijo a mi hermana: —Por fin puedes verme. Y a mí, en cambio, me dijo: —En la próxima vida, te lo ruego, no me elijas. Entonces entendí que no era mudo ni tenía misofobia. Lo de “mudo” y “misofobia” era solo hacia mí. Al abrir los ojos de nuevo, había vuelto al día en que elegíamos guardaespaldas. Esta vez, cumplí su deseo.
Su Familia La Olvidó, Un Alfa La Eligió - undefined novels & stories
Crystal K
Mientras yo seguía intentando que mi propia familia se diera cuenta de mi valor, mi talento terminó llamando la atención de un enigmático Alfa lejos de Crescent Falls. Pero yo todavía no tenía idea de quién era. Cuando nuestra pequeña manada consiguió un lugar dentro de la Alianza del Norte, mi padre destinó gran parte de los recursos de la manada a construir una enorme sede principal. El día de la mudanza entendí algo que debería haber comprendido antes: en aquella casa no habían pensado en mí. Mi hermano Jace recibió una espaciosa sala de entrenamiento táctico. Chloe obtuvo un solárium donde podía practicar sus rituales de sanación. ¿Yo? Mi madre señaló un pequeño cuarto de almacenamiento y me explicó que habían olvidado preparar mi habitación. Tendría que conformarme con aquel espacio por un tiempo. Sonreí y acepté. Pensé que, si era obediente, útil y no causaba problemas, algún día terminarían prestándome atención. Tiempo después conseguí la única plaza disponible en la región para estudiar pocionística avanzada en la Academia Real de Hombres Lobo. Solo necesitaba recuperar mi identificación antes de las dos de la tarde para completar el proceso. Pero estaba encerrada en el despacho de mi padre. Cuando regresé, las puertas estaban cerradas y no había nadie en casa. Mi madre estaba ocupada con los preparativos de Chloe para sus pruebas como Maestra Sanadora. Mi padre estaba con Jace. Me senté en los fríos escalones de piedra y esperé. Cuando finalmente regresaron, el plazo ya había vencido. Nadie preguntó qué había ocurrido. Nadie pareció notar lo que acababa de perder. Aquella noche regresé a mi pequeño cuarto y saqué la vieja maleta cubierta de polvo que guardaba debajo de la cama. Jace tenía su habitación y Chloe tenía la suya. Mis padres habían construido cuidadosamente el hogar perfecto para su familia. Solo que yo nunca había tenido un lugar en ese plan. Había pasado demasiado tiempo esperando que alguien dejara una luz encendida para mí. Quizá había llegado el momento de encontrar un lugar donde pudiera encenderla yo misma.
Mi íncubo desobediente - undefined novels & stories
Lilith Vane
"Mi íncubo llegó hace un mes y todavía no deja que lo toque. ¿Por qué pasa esto?" Escribí al asesor con el ceño fruncido, ya perdiendo la paciencia. La respuesta del agente no tardó en llegar, redactada con esa cortesía empalagosa de siempre. "Señorita, nuestras unidades suelen estar ansiosas por convivir con sus dueñas. Si el suyo se comporta así, lo más probable es que esté defectuoso. Si gusta, podemos tramitar el cambio ahora mismo. El nuevo le estaría llegando en una semana." Me quedé mirando a Diego. Era perfecto, tal como lo había soñado siempre. No podía con el pensamiento de devolverlo. Decidí darle un voto de confianza y esperar unos días más. Si de plano no funcionaba, intentaría mandarlo a reparar. Me encantaba demasiado como para rendirme así de fácil. Pero todo se fue al carajo durante la cena familiar. Fue ahí donde sentí un nudo en el estómago al darme cuenta de que mi íncubo tuvo una reacción al ver a mi hermanastra... que estaba sentada justo frente a él. En ese momento, caí en cuenta: el día que llegó el paquete, fue ella quien lo abrió. Esa misma noche, volví a contactar al asesor. "¿Me confirman que el nuevo llega en una semana? Olvídenlo, mándenme el reemplazo de una vez."
Mi hermana Es Libre y el Alfa, loco - undefined novels & stories
Yumi
Renací la noche en que el Alfa perdió el control a causa de la magia oscura y su celo se desbordó por completo. Esta vez, no me convertí en su remedio. En lugar de eso, llamé a su verdadero amor: mi propia hermana. En mi vida pasada, me enamoré de Nicholas, el Alfa de nuestra manada. Cuando descubrí que había sido maldecido por una antigua magia oscura y que no podía controlar su celo, tomé una decisión que nunca debí tomar. No lo rechacé. Un mes después, descubrí que estaba embarazada. Como Alfa, Nicholas necesitaba un heredero. El Consejo de Ancianos lo obligó a celebrar una ceremonia de marcación conmigo. El día de la ceremonia, Leah no pudo aceptarlo. Huyó del territorio de la manada. Unos lobos rogue la atacaron. Antes de morir, Leah le envió a Nicholas noventa y nueve señales de auxilio a través del vínculo mental. Pero Nicholas estaba en medio de la ceremonia de marcación —por petición mía— y no respondió ni una sola vez. Después, cuando la manada trajo de vuelta lo que quedaba del cuerpo de Leah, su rostro permaneció inquietantemente sereno. Pero la noche de la primera luna llena de nuestro cachorro, me envenenó con acónito de lobo. Antes de morir, escuché su voz, fría como el hielo: —Si no hubieras quedado embarazada, no me habrían obligado a marcarte. No me habría perdido la llamada de auxilio de Leah. Su muerte es culpa tuya. Y vas a pagarlo. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a la noche en que Nicholas cayó víctima de la maldición.
Flor de Espinas - undefined novels & stories
Alen
Ariadna Luján arriesgó su vida por salvar a Fabián Morales, y eso le costó su audición. A pesar de su sacrificio, tuvo que aguantar las burlas y humillaciones por parte de los amigos de él. Por ello, aunque corría el riesgo de quedar con muerte cerebral, Ariadna decidió operarse para poder volver a oír. Cuando la cirugía salió bien, quiso compartir su alegría con su prometido, pero Fabián, borracho, estaba pensando en otra mujer durante un momento íntimo. Ahí, ella se dio cuenta de que él nunca había olvidado a su primer amor. Con el corazón roto, Ariadna por fin abrió los ojos y tomó la decisión de irse lejos, dejándolo todo atrás, incluso a Fabián.
Último deseo: Todos juntos - undefined novels & stories
Wild Wheat
El día que mi hermana gemela, Alexia Cavanaugh, y yo cumplimos veintidós años, me desplomo y descubro que tengo cáncer en etapa avanzada. Ignorando el consejo del médico de ser ingresada, salgo del hospital. Todo lo que quiero es pasar un último cumpleaños con mi familia sin una sola preocupación. Pero cuando llego a la fiesta, un mesero me detiene en la puerta y me dice que el lugar ha sido reservado exclusivamente para Alexia. No se permite la entrada a personas ajenas. A través del cristal, observo cómo mi hermano sostiene un pastel y mi padre le coloca un gorro de cumpleaños en la cabeza a Alexia. Incluso mi novio está allí, sonriendo mientras Alexia pide un deseo. Me quedo allí durante media hora, apretando mi teléfono, hasta que mi novio finalmente responde mi llamada. —Estuve en el hospital. Yo... Él me interrumpe. —Ophelia, siempre has estado sana. Hoy es el cumpleaños de Lexi. Deberíamos hablar más tarde. ¿Acaso hoy no es también mi cumpleaños? Mi madre murió al darme a luz. El médico explicó más tarde que yo privé a Alexia de nutrientes antes de nacer, lo que la dejó frágil desde el principio. Y así, sin más, todos decidieron que yo siempre debía hacerme a un lado por mi gemela, que nació cinco minutos antes que yo. Hago una bola con el informe de mi diagnóstico de cáncer y lo arrojo a la basura. He terminado de dejar que su favoritismo me lastime. Nunca he recibido su amor de todos modos, así que elijo irme para siempre.
La justicia que nunca tuve - undefined novels & stories
Tevaaencantar
En mi familia, la igualdad era prácticamente una ley. Todo empezó con mis hermanos mayores, Xander y Kendra Hale. Eran gemelos y ninguno soportaba que el otro recibiera ni un poco más. Bastaba el más mínimo indicio de favoritismo para que estallara una pelea. Por eso, todo tenía que ser igual. Si Xander recibía algo, Kendra también debía recibirlo. Si a Kendra le daban algo, Xander esperaba exactamente lo mismo. Mis padres seguían esa regla con tanta rigurosidad que casi todo en nuestra casa se compraba por duplicado: uno para él y otro para ella. Desde muy pequeña aprendí que yo nunca formaba parte de ese reparto. Una vez, cuando aún era una niña, miré a mi madre y le pregunté: —¿Y yo? Antes de que pudiera continuar, me interrumpió: —Tus hermanos ya me dan suficientes problemas. ¿Podrías no complicarlo más? Fue la última vez que pregunté. Con el tiempo me acostumbré a ser la que siempre quedaba afuera.
Más allá de la sombra de la familia - undefined novels & stories
Soda
Desde que tenía dos años, Elara Vane se convirtió en el banco de sangre personal de su hermana gemela después de que a la niña le diagnosticaran un raro defecto genético. Los médicos predijeron que su hermana no viviría más allá de los dieciocho años, así que sus padres y su hermano la consintieron y la pusieron siempre en primer lugar en todo. Incluso culpaban a Elara, acusándola de «robarle» los nutrientes a su hermana en el vientre, afirmando que por eso ella había nacido enfermiza. En su vida pasada, nadie en la familia la amó. Solo su prometido, Dante, permaneció verdaderamente a su lado. Pero Elara nunca imaginó que el amor de Dante tenía sus propios planes. Y así fue, hasta que su hermana cayó accidentalmente por un acantilado y necesitó una transfusión completa de sangre. Dante firmó el consentimiento sin pensarlo dos veces, enviando a su prometida a la mesa de operaciones para que fuera la donante. Allí, mientras su sangre se drenaba y su conciencia se desvanecía, Elara juró que, en otra vida, ¡jamás volvería a ser la bolsa de sangre de su hermana! Y entonces, la próxima vez que abrió los ojos, estaba de vuelta en el día después de su compromiso con Dante…
Me acusó de ladrona… así que le destruí la vida - undefined novels & stories
Echo
Durante tres años, utilicé las conexiones de mi familia para generarle a la empresa cientos de millones en ingresos. Y, aun así, en la reunión trimestral, una becaria recién llegada se plantó frente a todos… y se atrevió a señalarme. Proyectó mis registros de asistencia y de gastos, uno por uno, como si fueran pruebas irrefutables. Dijo que tenía “ausencias injustificadas”. Dijo que estaba “malgastando el dinero de la empresa”. —Estos clubes exclusivos, estos restaurantes… —enumeró—. Cada vez son miles de dólares. Son gastos completamente innecesarios. Luego, miró directamente al director general. —Le sugiero que la despida cuanto antes. Así podrá proteger el flujo de caja de la empresa. Entonces miré a Claude. Claude Laurent. El director general de la compañía. Y también… mi antiguo compañero de clase. Él sabía perfectamente cuánto dinero había generado cada una de esas reuniones. Sabía que, cuando yo no estaba en la oficina, estaba sentada en algún bar negociando con inversionistas… a veces bebiendo más de la cuenta solo para cerrar un trato. Lo sabía todo. Aun así, me sostuvo la mirada con frialdad. —Caroline, ¿qué tienes que decir sobre las ausencias y los gastos que Lia acaba de presentar? Sonreí. —Nada —respondí. Porque no hacía falta explicar nada. Muy pronto… todos entenderían el precio de ese pequeño espectáculo.
Cuatro Regalos de Despedida, Don Falcone - undefined novels & stories
Peachy
Yo era la principal consigliere de la familia Falcone. Su cerebro. Y hoy me marchaba —entregando los libros de cada negocio legítimo que había manejado, cortando mi último vínculo. Mi protegido no podía entenderlo. —Eres el futuro de esta familia, Aurelia. No puedes simplemente irte. Sacudí la cabeza con una sonrisa amarga. No sabían. Llevaba tres años casada en secreto con el Don, Vittorio Falcone. Pensé que mi apariencia, mi inteligencia y todo lo que le di serían suficientes para ganarme todo su amor. Un ataque en los muelles tres meses atrás me mostró la verdad. Me alcanzó una bala. Era una emergencia. Necesitaba al cirujano de la familia —lo cual requería una orden directa de Vittorio. Lo llamé más de una docena de veces. Pero cuando por fin contestó, lo único que escuché fue una voz suave y sin aliento al otro lado. —Vittorio, todavía no hemos cortado mi pastel de cumpleaños. ¿Me darías la mano para cortarlo juntos? Esa voz. Mi mejor amiga. La mujer de la que Vittorio alguna vez estuvo enamorado. Carina. En la casa de seguridad, debilitada por la pérdida de sangre, me saqué la bala yo misma y le pedí a uno de mis hombres que me llevara a toda prisa a una clínica de la familia. Justo antes de que me entraran al quirófano, Vittorio irrumpió cargando a Carina. Tobillo torcido. Necesitaba un médico. Urgente. Mi cirujano fue arrastrado fuera. Los antibióticos llegaron demasiado tarde. La herida se infectó. Luché por mi vida durante una semana. Cuando desperté, miré mi teléfono fijamente. Ni un solo mensaje. Las lágrimas llegaron solas. Comprendí. Yo era simplemente la mujer con la que él se había visto obligado a casarse después de que lo drogaron y terminó acostándose conmigo. Un escándalo evitado. Lo único que le importaba era mi utilidad y su reputación. ¿Y yo? La princesa secreta de la familia Rossi, que lo sacrificó todo para construir su imperio. Todo para nada. Así que preparé cuatro regalos de despedida. Una celebración de nuestra destrucción mutua. Después de eso, jamás volvería a verme.
Borrando a la Señora Moretti - undefined novels & stories
Echo
Durante mis cinco años de matrimonio con Dante Moretti, el Don de la mafia de Gold Ville, todo el mundo sabía que me amaba más que a su vida. Él tenía tatuado un violín (por mí) junto al escudo de su familia, un símbolo de lealtad que nunca podría ser borrado. Hasta que recibí la foto de su amante. Una camarera de cócteles, tumbada desnuda en sus brazos, con la piel marcada por los moretones oscuros del sexo violento. Ella había garabateado su propio nombre justo al lado del violín que él llevaba por mí. Y mi esposo se lo había permitido. «Dante dice que solo estando dentro de mí se siente como un hombre. Tú ya ni siquiera puedes excitarlo, ¿verdad, querida Alessia? Quizás sea hora de que te hagas a un lado». No respondí. Solo hice una llamada. —Necesito una nueva identidad. Y un billete de avión.
Se metieron con la heredera equivocada - undefined novels & stories
Liora Z
Alguien me etiquetó en una publicación de Nextdoor, la aplicación del vecindario. «Oye, tú, la chica del penthouse. Estás soltera, ¿no? Entonces, ¿para qué demonios necesitas un jardín entero en la azotea? Mi esposo va a dar una fiesta y vamos a ocupar tu terraza a partir de mañana. No te preocupes, te daremos $200 al mes por el mantenimiento; vas a ganarte un par de cientos sin mover un solo dedo, así que deberías estar saltando de la felicidad». Me quedé mirando la pantalla, incrédula. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Yo era la única heredera de Don Ricci, entrenada y preparada para dirigir todo el South Side. Sin embargo, decidí cambiar esa vida de peligro y poder por un pincel. Este apartamento era mi santuario, mi lugar seguro en el mundo, y el jardín de la azotea no era una zona común del edificio: era completamente mío. Había pagado medio millón de dólares en efectivo por la escritura y los derechos de propiedad cuando compré el lugar, incluyendo todo lo que invertí en construir mi estudio de pintura acristalado. ¿Y ahora esta gente pretendía quedarse con mi espacio por doscientos míseros dólares al mes? «Sigue soñando». Esas fueron las únicas dos palabras que le respondí. Lo que jamás me esperé fue que, al día siguiente, el administrador del edificio y dos guardias de seguridad se presentaran en mi puerta. ¿El motivo? Alguien me había denunciado por "hacer mal uso de los recursos comunitarios" y, en nombre de la supuesta armonía vecinal, me exigían que les entregara las llaves de mi terraza. Está bien. Si querían dejar de lado la cortesía, perfecto por mí. Estaban a punto de descubrir por las malas lo que pasa cuando yo dejo de ser amable... y conocer el verdadero peso de mi poder
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