Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
Independiente×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar
Drama Familiar Total
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

21
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Independiente Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Independiente short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Independiente.
El Alfa se arrepintió de su traición - undefined novels & stories
Stars
Tres días antes de la Ceremonia de Apareamiento, el Alfa me confesó su infidelidad. —Mientras estabas fuera por negocios, me acosté con Sophie. Pero no te preocupes. Aun así seguiremos adelante con la ceremonia. Tú seguirás siendo la Luna de la manada. El corazón se me heló. Lo dejé sin pensarlo dos veces. Al día siguiente, la chica a la que había patrocinado durante diez años apareció en la puerta de mi casa. —Vivian, estoy esperando un hijo de Ethan —dijo, acariciándose el vientre apenas abultado, con una mirada llena de arrogancia—. Este bebé será el heredero del Alfa, así que ya puedes rendirte. Pero lo que Ethan no sabía era que yo también estaba embarazada. No se lo dije. Simplemente reservé un boleto para irme de la manada. Lo que jamás imaginé fue que, después de mi partida, Ethan perdería la cabeza intentando encontrarme.
Siete días para decir adiós - undefined novels & stories
uni
Tenía tres meses de embarazo cuando ocurrió el accidente automovilístico. En esos últimos instantes, mientras mi conciencia se desvanecía, marqué desesperadamente a la línea privada y encriptada de Damian, aquella reservada solo para emergencias. Él nunca contestó. Para cuando me llevaron de urgencia al quirófano, recibí un golpe devastador: Damian había reasignado por la fuerza a mi médico privado principal al Distrito Sur. Necesitaba al mejor doctor para atender a su amor de la infancia, Evelyn, quien acababa de enviudar. Cuando por fin desperté, envuelta en una neblina de agonía, mis dedos temblorosos deslizaron la pantalla y abrieron Instagram. Vi la publicación más reciente de Evelyn: «Sabía que, sin importar la distancia ni el tiempo, Damian movería cielo y tierra para llegar hasta mí. Incluso trajo a su Médico Jefe solo para ayudarme a sanar de mi dolor». En la foto que acompañaba el texto, Damian —un hombre conocido por sus ojos fríos y letales— miraba a la mujer a su lado con una ternura que yo no había visto en años. Mientras yo me aferraba a la vida al borde de la muerte, luchando por salvar a nuestro hijo, mi esposo jugaba a ser el protector de otra mujer embarazada. Una risa hueca y llena de burla hacia mí misma escapó de mis labios. Sin pensarlo dos veces, deslicé la alianza de bodas fuera de mi dedo anular. Abrí mi bandeja de entrada y presioné «Confirmar» en la invitación del Instituto Internacional de Finanzas más elitista del mundo. Si Evelyn es lo único que le importa, entonces les daré mi bendición. En siete días, desapareceré de su mundo para siempre… y me llevaré a mi bebé conmigo.
Extorsión al hombre equivocado: su Don. - undefined novels & stories
Peachy
Esa camarera VIP, nueva en el club, insistía siempre en que fuera yo quien la atendiera. Como era buena para el negocio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, un fin de semana, alrededor de las dos de la madrugada, mientras descansaba en la cama de mi penthouse, me llamó y comenzó a darme órdenes a los gritos. —Estoy en la suite «Paraíso». Sube ahora mismo con una botella y atiéndeme como corresponde. Tuve que aguantarme la risa. Esa mujer actuaba de una forma realmente absurda. —Son las dos de la mañana. ¿Me estás ordenando qué hacer? No soy tu guardaespaldas ni tu proveedor personal. Ella resopló con una voz que destilaba arrogancia. —Mi primo es el gerente del club. Deberías sentirte honrado de atenderme. Ah, y por cierto, aún no has pagado la tarifa de protección de este mes. Más te vale moverte y venir ya, o le diré a mi primo que te arroje al río Chicago. Vaya. Parecía ignorar un detalle bastante importante: todos los muelles del río Chicago, sin excepción, me pertenecían.
La zorra plateada que rompió nuestro vínculo - undefined novels & stories
Serein M
El día de mi cumpleaños recibí una caja de regalo. Dentro había una zorra plateada muerta. Le habían arrancado toda la piel y grabado runas oscuras y profanas en la carne. Mi loba lanzó un grito desgarrador. Después, se hizo añicos. Desesperada, busqué a mi Alfa, Darian, a través de nuestro vínculo de compañeros. —Darian... ayúdame... Mi loba... Mi corazón... Su respuesta fue tan fría como el hielo. —Maeve, deja de exagerar. Solo es una broma. Una Luna debería ser capaz de soportarlo. Amara tiene fiebre. Estoy con ella. Cortó el vínculo de inmediato. Eligió a su amiga de la infancia antes que a mí. Su compañero había muerto hacía poco y solo tenía una fiebre leve. Yo me desplomé mientras el dolor me consumía. No recibí ayuda hasta que un Beta de la manada me encontró y me llevó al centro de sanación. Me tomó tres días recuperarme. Cuando Darian por fin regresó, impregnado del dulce aroma de Amara, me miró con desprecio. —Sabía que lo estabas fingiendo. ¿Cómo podría una zorra muerta hacerte daño? Solo querías impedir que fuera a consolar a Amara. No lloré. No discutí. Solo le entregué un documento para que lo firmara. Le dije que era una compensación por haber elegido a Amara antes que a mí. Lo firmó sin siquiera mirarlo. —¿Todo esto es por dinero? No seas otra loba celosa. No me causes problemas. Puedo darte todo lo que quieras. Amara y yo crecimos juntos. Es muy importante para mí. Lo sabes. Asentí sin decir una sola palabra. Al día siguiente, llevó a Amara a una cena exclusiva para Alfas organizada por la Alianza. Las fotografías inundaron las redes sociales de la comunidad de los hombres lobo. No tenía la menor idea de lo que había firmado. No era un acuerdo de compensación. Era la disolución de nuestro vínculo de compañeros. Conté los tres días. Empaqué con calma las cosas que más valoraba. Después saqué mi teléfono desechable. —¿Tío Marcus? Necesito un jet privado con destino al sur.
La Falsa Demencia de la Donna - undefined novels & stories
Echo
Durante tres años fui la Donna de los Valenti, una familia que no dejaba de ganar poder. Un día, Enzo se reunió en un club privado de puros. Como me preocupaban sus problemas de estómago, fui a llevarle sus antiácidos de siempre. Me quedé afuera del salón privado y escuché reír a sus hombres. —Don Enzo, ¿de verdad va a seguir escondiendo a Clara en la mansión de Lago Plateado toda la vida? —Esa heredera Moretti, la loca de la casa principal, sigue paseándose como si fuera la Donna de la familia Valenti. Enzo se masajeó el puente de la nariz. —Si no se hubiera llevado un balazo en la cabeza por salvarme ni perdido la razón, y de no haber necesitado yo con tanta urgencia el dinero de su familia, jamás me habría involucrado con una mujer ajena a esta vida. Suspiró con desprecio antes de sentenciar con frialdad: —Pero Clara es mi esposa legal. El fideicomiso familiar y el acta de matrimonio del registro civil están a su nombre. Stella no es más que un juguete que tengo guardado en la casa principal. En cuanto Clara dé a luz a un heredero, la traeré a casa para siempre. Apreté la caja de antiácidos hasta que mis nudillos palidecieron; el cartón se arrugó en mi mano. En la iglesia, él había intercambiado conmigo juramentos de sangre y anillos, pero fue Clara quien firmó los papeles en el registro civil. Me tomó por estúpida con tal de proteger la reputación de esa mujer. Apretando la caja contra mi pecho, di media vuelta y volví a perderme entre las sombras. Él no tenía ni idea de que yo había recuperado la cordura hacía tres días. Jamás se imaginaría que ya le había enviado un mensaje cifrado a mi hermano, quien dirigía un imperio empresarial desde nuestro hogar en Solaria, al otro lado del océano. Estaba harta de cargar con ese maldito título de los Valenti.
Así que hui con mis gemelos - undefined novels & stories
Bagel
El día que el primer amor de mi esposo dio a luz en su lecho de muerte, mi suegro —el señor de la familia Lupo— puso a diez hombres armados frente a mi puerta. Tenían miedo de mí; les aterrorizaba que yo perdiera la cabeza, irrumpiera en la sala de partos y arruinara el nacimiento del primer heredero de la familia. Pero jamás me acerqué a la salida, ni siquiera cuando los llantos del recién nacido resonaron por todo el pasillo. Mientras tanto, la madre de Luca sostenía con fuerza la mano de la mujer en la cama del hospital, dejando escapar un largo suspiro de alivio. —Bianca, ya pasó. Esa estéril de Stella no te tocará ni a ti ni a mi nieto. Luca se inclinó hacia ella y limpió con delicadeza el sudor frío de su frente. Sus ojos desbordaban una ternura que él jamás tuvo conmigo. —No te preocupes. Mi padre ordenó cerrar todo el hospital con sus hombres. Si ella se atreve a armar un escándalo, yo mismo me encargaré de echarla de la familia y quitarle el apellido. Solo cuando confirmaron que yo no aparecería para causar problemas, él se relajó por completo. Luca no lo entendía. Desde su perspectiva, solo estaba saldando una deuda: dándole un hijo a una mujer moribunda para cumplir su último deseo. ¿Por qué yo no podía ser lo suficientemente madura para aceptarlo? ¿Por qué no lograba entenderlo? Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios al mirar al bebé envuelto en mantas. Incluso llegó a pensar que, si yo simplemente tragaba mi orgullo, admitía mi error y mostraba un poco de piedad hacia Bianca, él perdonaría mi frialdad. Me lo compensaría permitiéndome ser la madre adoptiva del niño y dejándome seguir siendo su esposa ante el mundo. Pero lo que él no sabía era que yo ya había firmado los papeles de divorcio. En una semana, cortaría todo lazo con ellos, me llevaría a los gemelos que crecían en mi vientre y me marcharía para siempre. Jamás nos volveríamos a ver, ni en esta vida ni en la otra.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined novels & stories
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
Se metieron con la heredera equivocada - undefined novels & stories
Liora Z
Alguien me etiquetó en una publicación de Nextdoor, la aplicación del vecindario. «Oye, tú, la chica del penthouse. Estás soltera, ¿no? Entonces, ¿para qué demonios necesitas un jardín entero en la azotea? Mi esposo va a dar una fiesta y vamos a ocupar tu terraza a partir de mañana. No te preocupes, te daremos $200 al mes por el mantenimiento; vas a ganarte un par de cientos sin mover un solo dedo, así que deberías estar saltando de la felicidad». Me quedé mirando la pantalla, incrédula. Esto tenía que ser una broma de mal gusto. Yo era la única heredera de Don Ricci, entrenada y preparada para dirigir todo el South Side. Sin embargo, decidí cambiar esa vida de peligro y poder por un pincel. Este apartamento era mi santuario, mi lugar seguro en el mundo, y el jardín de la azotea no era una zona común del edificio: era completamente mío. Había pagado medio millón de dólares en efectivo por la escritura y los derechos de propiedad cuando compré el lugar, incluyendo todo lo que invertí en construir mi estudio de pintura acristalado. ¿Y ahora esta gente pretendía quedarse con mi espacio por doscientos míseros dólares al mes? «Sigue soñando». Esas fueron las únicas dos palabras que le respondí. Lo que jamás me esperé fue que, al día siguiente, el administrador del edificio y dos guardias de seguridad se presentaran en mi puerta. ¿El motivo? Alguien me había denunciado por "hacer mal uso de los recursos comunitarios" y, en nombre de la supuesta armonía vecinal, me exigían que les entregara las llaves de mi terraza. Está bien. Si querían dejar de lado la cortesía, perfecto por mí. Estaban a punto de descubrir por las malas lo que pasa cuando yo dejo de ser amable... y conocer el verdadero peso de mi poder
Tarde para llorar mi muerte - undefined novels & stories
Alyssa J
La noche en que morí, mi familia celebraba el decimoctavo cumpleaños de mi hermana gemela, Elena, pues todos creían que moriría al día siguiente. Somos elfos. Mi padre trabajaba como guardián del clan y, cuando mamá dio a luz a Elena y a mí, dejó aquel puesto para dedicarse a cuidarnos. Deberíamos haber sido una familia feliz, pero una maldición lanzada por una bruja nos marcó desde el mismo día de nuestro nacimiento. Como Elena llegó al mundo un minuto antes que yo, fue ella quien cargó con todo el peso de esa condena. Se suponía que no viviría más allá de los dieciocho años. Desde el primer día, Elena se convirtió en el tesoro de la familia. Mamá y papá me hacían sentir como si siempre estuviera en deuda con ella. Cada vez que llegaba un juguete nuevo, era para Elena antes que para mí. Cuando nos compraban vestidos, también era ella quien elegía primero. Cada noche, mamá pasaba al menos una hora en su habitación antes de apagar la luz. Yo, en cambio, siempre me dormía sola. Una noche tuve una pesadilla y corrí descalza en busca de mamá. La encontré abrazando a Elena y ni siquiera levantó la vista. Lo único que dijo fue: —Vuelve a tu cama. No hagas escándalo. Intentaba convencerme de que era natural que la trataran con tanto cariño, porque estaba a punto de morir. Sin embargo, cada vez que fingía que no importaba, sentía cómo aquella astilla clavada en mi pecho se hundía un poco más. Finalmente llegó el día en que la maldición debía cumplirse y, por supuesto, ese mismo día un dolor insoportable en el estómago me golpeó con tanta fuerza que apenas podía mantenerme en pie. Mamá y papá no lo dudaron ni un instante. Me arrastraron hasta el sótano, me empujaron dentro y corrieron el cerrojo desde afuera. Me acurruqué sobre el suelo de piedra mientras el olor a humedad y moho flotaba en el aire, y golpeé la puerta una y otra vez con todas mis fuerzas. —¡Mamá, papá, me duele mucho el estómago! ¡Ni siquiera puedo levantarme! ¡Por favor, déjenme salir! Desde el otro lado de la puerta resonó una sola frase: —¡Tu hermana se muere después de esta noche! ¿No puedes esperar un solo día? ¡Solo un día! —Pero, mamá... tengo miedo. Nadie volvió a responderme. El sótano quedó en silencio. Sentí que los párpados comenzaban a pesarme. Mi último pensamiento fue: «Si yo fuera la que estuviera a punto de morir por esa maldición, ¿ellos también vendrían a abrazarme?».
La Bolsa de Sangre de la Familia - undefined novels & stories
Lara Dimson
La mañana en que cumplí dieciocho años, me desplomé en el centro de curación de la manada después de donar sangre por nonagésima novena vez a mi hermana gemela, Maeve. Maeve estaba bajo una maldición desde que nació, y mi sangre la mantenía bajo control. Nuestro vínculo desde antes de nacer había sido lo único capaz de contener aquella magia oscura. Cuando desperté, la sanadora me dijo que había desarrollado anemia aplásica, una enfermedad rara que impedía que mi médula ósea produjera suficientes células sanguíneas. Años de donaciones constantes terminaron por deteriorar mi organismo, y mi loba, Aurora, estaba demasiado débil para combatir la enfermedad. Fui a contárselo a mi familia con la esperanza de que esta vez todo fuera distinto, pero los encontré en la pastelería mientras encargaban un pastel de cumpleaños personalizado en el que solo aparecería el nombre de Maeve. Olvidaron mi cumpleaños, a pesar de que éramos gemelas y nacimos con apenas cinco minutos de diferencia. Al principio, recibía cariño y elogios por mi sacrificio. Con el tiempo, donar sangre se convirtió en una obligación que todos esperaban que cumpliera. Mi familia ya había elegido a Maeve en lugar de a mí una y otra vez. Esta vez decidí elegirme a mí misma. Me quedaban dos semanas para irme a escondidas de la casa de la manada y salir de sus vidas. Dos semanas para prepararlo todo en silencio mientras ellos seguían sin sospechar nada. Creerían que por fin había aprendido que mi lugar era ser la reserva de sangre de Maeve. Pero jamás sospecharían que contaba los días para desaparecer de sus vidas para siempre. Para entonces, ya sería demasiado tarde.
Sí, todo se trata de la tarjeta de recompensas. - undefined novels & stories
Perfect Timing
La noche en que regresé de mi viaje de trabajo, me llamaron de la farmacia. Me dijeron que esa tarde habían rechazado mi tarjeta de recompensas cuando intentaron usarla y que debía recargarla. Adrian estaba en la cocina, completamente concentrado en preparar la cena. Le pregunté qué había comprado. Sonrió y sacó una caja de suplementos. —Últimamente trabajo hasta muy tarde. El corazón me ha estado dando problemas, así que compré unas vitaminas para fortalecerlo. No dije nada. Suspiró y sacó una tarjeta bancaria. —Ya sé que te importa mucho el dinero. Usé tu tarjeta de recompensas por accidente. Te lo devolveré diez veces. ¿Trato hecho? Normalmente, la habría aceptado. Esta vez, no. Solo lo miré. —Divorciémonos.
Promesas al atardecer - undefined novels & stories
Bellefort
Tres días antes de mi boda, descubrí que Shane Dawson había cambiado el lugar de la ceremonia. En vez de celebrarla en la casa de la abuela Mae, en el sur, la trasladó al Castillo del Sol, un castillo de estilo gótico que Tania Collins, su amor de la infancia, adoraba. Fui a pedirle una explicación, pero antes de entrar lo escuché quejarse con un amigo. —Menos mal que Tania tiene buen gusto. De lo contrario, se habrían burlado de mí toda la vida. Su amigo le recordó: —¿No le prometiste que la boda sería en la casa de su abuela? ¿No te preocupa que se enfade y se niegue a casarse contigo? Shane soltó una risa orgullosa. —Los Quinn están al borde de la quiebra. Casarse conmigo es la única salida que le queda. No puede darse el lujo de arriesgarse. Ya le pedí al organizador de la boda que la llamara. Seguro que ahora mismo anda desesperada intentando cambiar su vuelo. La rabia y la humillación me consumían por dentro. Me mordí el labio y, al final, di media vuelta y me fui. Tres días después, la boda en el castillo se celebró como estaba previsto. Pero yo no cambié mi vuelo. No aparecí. En lugar de eso, en el viejo patio de la casa de la abuela Mae, intercambié anillos con otro hombre. Hasta el día de hoy, Shane sigue sin entenderlo. Yo nunca acepté casarme con él porque fuera mi única salida. Acepté porque lo amé durante diez años. Pero, cuando ese sueño llegó a su fin, también llegó el momento de elegir un camino diferente.
El traidor regresó arrastrándose - undefined novels & stories
Teresa Romero
Recibí la noticia de la muerte de mi esposo, pero no derramé ni una sola lágrima. En cambio, recuperé de inmediato sus acciones y registré su fallecimiento de manera oficial. ¿Por qué? Porque había renacido. En mi vida anterior, mi familia había adoptado a tres niños para que crecieran a mi lado, y los tres eran posibles candidatos a convertirse en mi esposo. Como yo era la heredera de la familia más rica del país, mi padre temía que no fuera feliz si me casaba con alguien ajeno a nuestro círculo. Por eso, elegí a Jayden, el más competente de los tres. Sin embargo, apenas tres días después de la boda, murió. Sumida en el dolor, renuncié a volver a casarme. Y, convencida por Jesse y Joel, pasé el resto de mi vida como viuda. Al cumplir ochenta años, viajé a Massalia, el lugar donde una vez nos habíamos jurado amor eterno. Allí me encontré con Jayden, quien supuestamente había muerto sesenta años atrás. Vivía con mi criada, alguien que había desaparecido hacía décadas. Rodeado de hijos y nietos, llevaba una vida feliz y plena. Cuando comprendí que me habían engañado durante toda la vida, la rabia me consumió. De repente, todo se volvió negro ante mis ojos. Morí allí mismo de una hemorragia cerebral. Al despertar, había regresado al día en que recibí la noticia de su muerte. ¡Veamos cómo pretendía seguir viviendo un hombre que ya debería estar muerto!
Mi menstruación expuso todo - undefined novels & stories
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Sin Familia, Decían: Regresé Como Reina - undefined novels & stories
Rosemary
La noche de mi fiesta de compromiso, Luca Moretti se acercó a mí acompañado de su amor de la infancia. —Clara se manchó el vestido por accidente —dijo—. Préstale el tuyo por un rato. Luego añadió: —Todos saben que tú eres la protagonista de esta noche. No importa lo que lleves puesto. Ni siquiera me molesté en protestar. Para entonces, Clara ya tenía mi vestido en sus manos. Me quedé detrás de la puerta trasera, entreabierta, con un vestido negro prestado, mientras sus amigos reían y bebían whisky. —Luca, ¿tu verdadera prometida no se va a enojar? —preguntó alguien. Él apenas levantó la vista de su vaso. —Anna va a convertirse en una Donna. Tiene que aprender a comportarse con clase. Otro hombre soltó una carcajada. —Además, es huérfana. ¿Adónde podría ir sin ti? Luca sonrió. —Ella no puede dejarme. En realidad, no sabían que nunca había sido huérfana. Durante cinco años había ocultado el apellido Valenti porque quería que Luca me amara por quien era, Anna, no por ser la hija de los Valenti. Mi padre era el Jefe Supremo de la mafia, el hombre ante quien todos rendían cuentas en las reuniones de la Alta Mesa. Esa noche, dejé el anillo de esmeralda de los Moretti junto al libro de visitas y llamé a casa. —Papá, no voy a casarme con Luca. No vengas a Chicago.
Renací Para Salvarte - undefined novels & stories
Cocojam
Un cazador renegado en una misión suicida emboscó a Lucius Nightshade, el Progenitor Vampiro Original. Pero mi compañero de sangre, Julian Thorne, y sus guardias de élite no estaban allí. Se encontraban en un baile de máscaras a medianoche para jugar a ser los guardaespaldas de su amor de la infancia, Lilah. No invoqué el vínculo de sangre para llamar a Julian. En su lugar, con un embarazo de ocho meses a cuestas, me abalancé sobre Lucius. Sacrifiqué mi cuerpo para protegerlo de la mortal metralla de plata. Porque en mi vida pasada, sí invoqué el vínculo. Julian abandonó a Lilah, se teletransportó y salvó a Lucius. Por esa hazaña, se ganó una silla en el Alto Consejo y se convirtió en el Lord de su clan. Pero Lilah, furiosa por el abandono, huyó del territorio seguro en un ataque de ira. Al quedar sola y desprotegida, los peores enemigos de nuestro clan la descuartizaron. Julian no pronunció una sola palabra al principio. Pero el día de mi parto, me arrastró a la fuerza hasta la Celda de Luz Solar. Sus colmillos me rozaron la oreja, peligrosos y fríos. Sus manos temblaron con violencia sobre mis hombros, llenas de dolor y una rabia maníaca. —¡El Progenitor tenía muchos guardias de élite! ¿Por qué tuviste que llamarme a la fuerza? ¿Acaso soy solo un escalón para ti? No me amas. Solo querías el lujo de ser la esposa de un Lord, ¿verdad? Además, ¡Lilah no estaría muerta si no fuera por tus malditos celos! ¡Vas a sufrir mil veces peor que ella! Luego, sin piedad, nos empujó a mí y a mi recién nacido a la luz abrasadora del sol. Vi con horror cómo mi bebé se convertía en cenizas a mi lado. Cuando volví a abrir los ojos, el hedor a polvo de plata llenó el aire. Estaba de vuelta en el momento en que emboscaron al Progenitor Lucius.
La Falsa Pobreza Del Don - undefined novels & stories
Serein M
En la noche de nuestro tercer aniversario, Killian volvió a dejarme plantada durante la cena. Me envió un mensaje diciendo que se quedaría trabajando hasta tarde en el taller mecánico. Miré el pastel de oferta, de cinco dólares con noventa centavos, que estaba sobre la mesa. Había tenido que abrirme paso entre la multitud en el supermercado para poder comprarlo. Tragué el amargo nudo que se me había formado en la garganta. «Tenemos que ahorrar para comprar una casa de verdad en Brooklyn», me dije a mí misma antes de guardar cuidadosamente el pastel en la heladera. Me ajusté bien el abrigo barato y salí al frío de la noche para repartir comida a domicilio y ganar un poco de dinero extra. Jamás imaginé que terminaría encontrándome con mi “pobre” esposo en un hotel de lujo en pleno Manhattan. Bajó de un Rolls-Royce con un impecable traje hecho a medida y le lanzó billetes de cien dólares al encargado del estacionamiento. Detrás de él apareció una mujer deslumbrante que llevaba un collar con un rubí de sangre de paloma, una gema de valor incalculable, y se aferró a su brazo con naturalidad. —Killian, está nevando demasiado fuerte. ¿De verdad vas a regresar a Brooklyn para seguir jugando a la casita con tu ingenua esposa pueblerina? —Se quejó con voz caprichosa. Killian bajó la mirada hacia el barato y desgastado anillo de plata que llevaba en el dedo. Por un breve instante, un destello de ternura cruzó sus fríos ojos. —Durante tres años, ella trabajó en cinco empleos distintos para pagar las deudas falsas que yo inventé. Ni siquiera iba al médico cuando se sentía mal. Ya fue suficiente. Pasó mi prueba. Cuando me encargue del traidor que se oculta dentro de mi propia familia, le contaré toda la verdad. Le daré la gloria que merece como mi Donna. La mujer se mordió el labio. —¿Y si descubre que eres un Don de la mafia y que solo está contigo por tu dinero? ¿Por qué no le dices que tienes una enfermedad terminal? Así podrás ver si está dispuesta a sacrificar hasta sus últimos ahorros para salvarte. Ponla a prueba una vez más... Después de un largo silencio, Killian finalmente asintió. —Una última prueba. Después de esto, le daré la boda más majestuosa de todas. El viento helado rugía con fuerza. Apreté la bolsa de papel con la comida entre mis manos; las lágrimas rodaron por mi rostro sin emitir un solo sonido. Se acabó. Ya no quiero seguir aferrándome a este amor arrogante y lleno de mentiras.
Dejé el anillo, conseguí una vida nueva - undefined novels & stories
Ferrari
En pleno banquete de una poderosa familia de la mafia, Emilio Gimondi, mi novio desde hace cinco años, le entrega el anillo que representa el título de Donna a Carlotta Lecce, su amiga de la infancia. Alguien en la mesa pregunta, atónito: —¿Le diste el anillo a Carlotta? ¿No se va a enfadar la señora Rinaldi? Emilio responde con absoluta indiferencia: —Una propuesta es una simple formalidad. Al final, Zita será la Donna. No tiene por qué hacer un berrinche por un ridículo anillo. Poco después, Carlotta se acerca, empeñada en restregármelo en la cara: —Zita, ¿a que es precioso? Emilio espera mi reacción de siempre: un estallido de rabia y celos. Sin embargo, me limito a observarlos en silencio y respondo con calma que, en efecto, le queda muy bien. Él suspira aliviado, convencido de que por fin he aprendido cuál es mi lugar. Incluso se atreve a prometerme que, cuando nos casemos, me compensará con algo mucho mejor que esa joya. Lo que Emilio no sospecha es que acaban de aceptarme en la facultad de medicina. Y que, muy pronto, desapareceré de su vida para siempre.
La Hija Rechazada Volvió como Doctora - undefined novels & stories
Andrea Aguirre
En mi vida anterior, la familia Salazar fue a buscarme al orfanato después de descubrir que yo podía ser su hija biológica. Sin embargo, Adrián Salazar, mi propio hermano, me acusó de haber provocado la enfermedad de Mónica Salazar, la hija adoptiva de la familia. Mis padres le creyeron y me echaron de casa. Poco después, morí enferma en la calle. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los Salazar fueron a buscarme. Adrián se interpuso entre sus padres y yo y gritó: —¡Papá, mamá, no se la lleven! Desde que Mónica supo que la hija biológica de la familia podría volver, no ha dejado de sufrir crisis. Además, ni siquiera sabemos con certeza que ella sea Elena. Mis padres me pidieron que les mostrara mi mitad del medallón de cristal. La familia conservaba la otra, y ambas piezas eran la única prueba material que podía vincularme con ellos antes de una prueba de ADN. Como ya sabía cómo terminaría todo, decidí no mostrarla. Ante mi silencio y temiendo que Mónica empeorara, me miraron con decepción y se marcharon. Yo regresé en silencio al orfanato. Veinte años después, me había convertido en una de las cardiólogas más prestigiosas del país. El hombre sentado frente a mí me entregó un expediente clínico con las manos temblorosas. —Se lo suplico. Salve a Mónica. Me detuve al leer el nombre y observé durante un largo rato aquel rostro demacrado. Solo entonces levanté la mirada hacia el hombre. —No.
La respuesta de su futuro - undefined novels & stories
Chandler
Últimamente, una aplicación que permitía enviarle mensajes a tu «yo» del futuro, se había vuelto muy popular en internet. En un principio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, justo antes de la última prueba del SAT, decidí seguir la moda y envié un mensaje: «Yo del futuro, ¿termino casándome con Liam Tinsley?» La pantalla parpadeó y, casi al instante, apareció una respuesta de un «Número desconocido»: «Sí. Tuvieron una boda grande y fastuosa.» Aferré el teléfono y escribí rápidamente: «Entonces Mia Thompson fue mi dama de honor, ¿verdad? ¡Es mi mejor amiga!» La respuesta llegó igual de rápido: «Lo fue. Pero no solo fue tu dama de honor. También se acostó con Liam durante la noche de bodas.» Mi sonrisa se congeló. Entonces llegó un segundo mensaje: «La verdad es que no necesitabas esforzarte tanto por bajar tus calificaciones para igualar las suyas. Él respondió mal a propósito la sección de matemáticas para poder terminar en la misma ciudad que Mia, quien estaba entre los últimos lugares de la clase.» «Te convenció de rechazar aquella universidad de élite, no por tu bien, sino porque no quería que Mia se sintiera inferior frente a tus calificaciones.» La campana que advertía el inicio del examen atravesó el aire. Pero yo permanecí inmóvil, con el cuerpo helado, incapaz de moverme, cuando un último mensaje apareció de golpe en la pantalla. «Si no me crees, ve directamente al motel que está detrás de la escuela cuando termine el examen. Allí descubrirás la verdad por ti misma.»
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