Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar
Drama Familiar Total
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

21
Lazo Familiar×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Lazo Familiar Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Lazo Familiar short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Lazo Familiar.
Identidad Sacrificada: Lo que mamá no supo de las pruebas - undefined novels & stories
Yumi
La convocatoria del Rey Licántropo llegó a las cincuenta y seis manadas de los Territorios del Norte: estaba eligiendo una Luna para su heredero. La reputación de brutalidad del heredero lo precedía. Por eso mi madre cambió el nombre de mi hermana Freya por el mío. Su voz no dejaba espacio para discutir. —Elsa, el espíritu lobo de tu hermana aún no ha despertado por completo —dijo, y su voz no daba ni el más mínimo espacio para discutir—. No sobrevivirá al viaje. Ve tú en su lugar… participa por ella en las Pruebas de la Luna. —Hizo una pausa. Me apretó la mano, y las lágrimas resbalaron por sus mejillas en el momento justo—. Cuando todo acabe, tu hermano irá por ti. Lo juro por la Diosa de la Luna. En mi vida pasada, yo había creído en ese juramento. Por esto, había viajado hasta la fortaleza del Rey Licántropo, solo para que el mismísimo heredero me eligiera a mí. A duras penas escapé de allí con vida. Hui entre ventiscas durante siete días y siete noches, hasta que por fin conseguí perder a quienes me perseguían. Después de dos años como loba errante, logré regresar a la Manada Colmillo de Escarcha… justo a tiempo para presenciar el rito de marca de Freya con el Alfa. Mi madre estaba en el centro de la celebración y me miró como si yo no existiera. —Errante. Aquí no hay lugar para ti. Expulsada por segunda vez, perdí toda esperanza. Morí sola, en medio de una ventisca. Cuando recuperé la conciencia, me encontré de nuevo en el salón de piedra. Ella tenía la misma expresión de siempre y me observaba con esos ojos calculadores. —Elsa, ¿tomarías el lugar de Freya en las Pruebas de la Luna?
Mis Hermanos Prefirieron A Mi Asesina Que A Mí - undefined novels & stories
Cocojam
Mi hermana adoptiva, Clara, me tendió una trampa. Afirmó que la obligué a beber sangre de bestia. El terror, según ella, le provocó un ataque al corazón. Debido a eso, mis tres amados hermanos vampiros me encerraron. Me atraparon en el observatorio, en la torre más alta, vinculada por una maldición de sangre. Golpeé la puerta, impotente, explicando y suplicándoles que me dejaran salir. Damien, mi hermano mayor y jefe de nuestra familia, me atravesó con una mirada de fría decepción. Luego, me dio la espalda. —Tu egoísmo tiene un límite, Lilith. Clara es una humana frágil. ¡Tiene una afección cardíaca! ¿La obligaste a tragar esa inmundicia? ¿Intentabas matarla? No quiero volver a ver este lado cruel de ti. Quédate aquí y piensa en lo que has hecho. Ethan, la estrella de rock, y Julian, el arquitecto gótico, ni siquiera pudieron mirarme. Sus voces estaban tensas por la ira y el agotamiento. —¡Soportamos tus berrinches, pero no para que lastimaras a nuestra familia! Nos has fallado, Lilith. Quédate ahí dentro y comprende lo que hiciste mal. Luego, levantaron con cuidado a la "inconsciente" Clara y desaparecieron por el pasillo. Pero ellos no lo sabían. El observatorio solo debía abrirse por la noche, pero algo falló. Cuando llegó la mañana, la cúpula no se cerró. La luz del sol, mortal para nosotros, entró directamente. Mi poder se evaporó. Mis gritos se convirtieron en silencio. Me convertí en cenizas. Tres días después, mis hermanos regresaron con una Clara "recuperada". Solo entonces se acordaron de mí. No tenían idea de que el sol ya me había ejecutado.
Me Dejaron Morir en Año Nuevo - undefined novels & stories
Lorena Cruz
Para celebrar el Año Nuevo, íbamos todos de camino a casa de mis abuelos. En plena autopista, mi hermano menor, Jaime Moreno, no paraba de decir que tenía que ir al baño. Mi mamá nos apuró a mi hermana mayor, Olivia Moreno, y a mí: —La próxima estación de servicio todavía está lejos. Vayan ustedes también de una vez, para que después no me salgan otra vez con que quieren ir al baño. ¡Muévanse, rápido, y nada de demorarse! Salí corriendo. Pero al volver, vi nuestro auto, con las luces traseras encendidas, alejarse despacio. Afuera, la temperatura estaba a más de diez grados bajo cero, y aun así, mis padres me habían dejado allí, olvidada, en una estación de servicio vacía. Eché a correr hacia el auto y grité con todas mis fuerzas: —¡Papá! ¡Mamá! Pero el auto dobló, se metió en el tráfico y desapareció por completo.
La Principessa de la IA - undefined novels & stories
Fuego Flamengo
En mi vida pasada, una familia común me adoptó. A mi hermana menor, Regina Capasso, la acogió un Don de la mafia, y se convirtió en la Principessa de la familia mafiosa más poderosa de Etalia. Inesperadamente, el Don expulsó a Regina al tercer año de haberla adoptado. La familia la obligó a vagar por la calle como indigente hasta el día en que murió de forma terrible. Yo, en cambio, entré a una universidad prestigiosa gracias a mis buenas calificaciones. Después, continué mis estudios con mi hermano adoptivo mayor, Dario Bivona. Con mucho esfuerzo, terminé por convertirme en la nueva estrella de la industria de la IA, solicitada por todos. Con la bendición de mis padres adoptivos, Dario y yo nos casamos y tuvimos hijos. Mi vida era feliz y pacífica. Cuando recibimos una segunda oportunidad de vivir la misma vida, Regina tomó una decisión distinta. Se lanzó a los brazos de Dario y comenzó a tratarlo con mucha dulzura. Luego, tomó de la mano a mis antiguos padres adoptivos mientras me miraba con regodeo. —Livia, tú quédate con el puesto de Principessa de la mafia. Yo no estoy hecha para esa vida. Miré a Dario expectante, con la esperanza de que dijera algo en mi defensa. Pero él puso a Regina detrás de sí y me fulminó con la mirada. —Aléjate de mi hermana. Al final, caminé despacio hacia el Rolls-Royce bajo la mirada triunfal de Regina.
Cuando morí, todos festejaron - undefined novels & stories
Ariana del Sol
Cuando tenía siete meses de embarazo… morí. El culpable de todo fue mi esposo, Leo. Al enterarse de que la sangre de un bebé prematuro podía salvar a mi hermana, Julieta, conspiró con una clínica ilegal para abrir mi vientre y sacarme al niño. Después de extraerle la sangre, se marchó sin mirar atrás, dejando que mi pequeño, nacido antes de tiempo, muriera débil y solo. Después de eso, mis padres solo dijeron: —Le debías esto a Julieta, ya era hora de pagarle. Mientras mi esposo me dijo: —No es que no podamos volver a tener hijos en el futuro. ¿Acaso la vida de un niño vale más que la de Julieta? Destrozada, desesperada y fuera de control, sufrí una hemorragia masiva… y terminé muriendo. Mi alma flotó en el aire mientras veía cómo todos corrían de un lado a otro, ocupados preparando la cirugía de Julieta. Ni siquiera tuvieron tiempo de cambiarme y ponerme ropa limpia. Nadie lloró por mí, nadie perdió la cordura por mi muerte. Y sin sentir el menor remordimiento, me lanzaron dentro de una tumba y luego toda la familia celebró la recuperación de Julieta. Pero cuando volví a abrir los ojos, había regresado tres meses atrás. Justo al día en que toda mi familia me obligó a divorciarme.
La Elegida para Morir - undefined novels & stories
Jazmín
La bruja nos dijo que mi hermana mayor moriría a los dieciséis años, y sus profecías nunca se habían equivocado. Desde ese momento, mi hermana se convirtió en la loba más importante de la familia. La mejor carne de venado se reservaba para ella. El raro pelaje de zorro blanco se le entregaba a ella. Cada noche, nuestros padres le contaban cuentos antes de dormir. Yo sabía que ella era digna de lástima, pero aun así sentía dolor y resentimiento. Entonces, el día en que ella cumplió dieciséis años, un dolor agudo se extendió por mi pecho. Temiendo que yo causara problemas, mis padres me encerraron en el sótano. —Mamá, por favor... —lloré, golpeando la puerta—. Puedo sentir que mi espíritu de lobo se debilita. Déjame salir... Sin embargo, mamá dijo sin vacilar: —¡No! Hoy es un día importante para tu hermana. Solo le queda un día. Solo aguanta... Cuando finalmente cerré los ojos y mi alma se desprendió de mi cuerpo, vi la sala de estar iluminada por la cálida luz de las velas. Mis padres abrazaban a mi hermana, que estaba viva y sana, mientras lloraban. Solo entonces me di cuenta de que la profecía de la bruja nunca se había equivocado. La que debía morir nunca fue mi hermana.
Activar: La Obediente Heredera de la Mafia - undefined novels & stories
Tiptik
Mis padres piensan que no soy lo suficientemente femenina, así que adquieren a una hija IA, dócil y dulce, llamada Serafina Moretti. El día que traen a Serafina a casa, toda la familia se ensaña conmigo. Papá odia que sea mala en los estudios, al contrario de Serafina, que absorbe cualquier conocimiento con solo procesarlo una vez. Mamá arruga la nariz ante mi personalidad alegre y activa. Por lo visto, no soy lo bastante sumisa, algo que la fastidia y le provoca jaquecas constantes. Mi hermano mayor, Dario Moretti, también me regaña todo el tiempo. —¡Eres una vergüenza para la familia Moretti! ¿Qué más sabes hacer aparte de comer y dormir? Incluso Serafina tiene el descaro de burlarse de mí, así que, en un arranque de rabia, la empujo al suelo. La expresión de mamá se ensombrece. Luego me da una fuerte cachetada. —¡Serafina es tu hermana! Si fueras tan dócil como ella, no me fastidiarías hasta el punto de provocarme estos dolores de cabeza. —¡Ya es hora de que aprendas a ser una hija obediente y comprensiva en una academia de corrección conductual! Y así, me obligan a estudiar ahí. Dos años después, mi familia me recoge de la academia. No paran de llamarme por mi nombre, pero yo nunca les respondo. El profesor Luca Caruso los corrige con una sonrisa: —Señora Moretti, debe pronunciar la palabra clave: “Activar”. Solo entonces NS-5 responderá por su cuenta.
La Última Noche de mi Hermana - undefined novels & stories
Cocojam
En la familia Valenti, naces con un chip. Lo tienes metido en el biorreloj de tu muñeca y la pantalla marca la cuenta regresiva de tu vida. Todos veían cómo se consumían los números en el reloj de mi hermana y en el mío... Ella iba a morir cuando cumpliera los dieciocho. Por eso Vivian se convirtió en la princesa intocable de nuestra sádica realidad. Cada vestido bordado con diamantes era para ella. Las joyas más exóticas le pertenecían. Hasta el último rastro de humanidad de papá era suyo; ese único destello de calidez que solo mostraba después de enfundar su arma. Yo le tenía lástima. Su tiempo se acababa. Pero, por Dios, cómo la envidiaba. Tenía todo lo que yo nunca tuve: el amor de mis papás. Luego llegó la noche de su cumpleaños. Mis papás tenían miedo de que yo armara un berrinche y desatara la furia del Capo de alguna familia aliada. Así que me encerraron en el sótano. Húmedo. Helado. Mientras una fiebre mortal me consumía por dentro. Golpeé la pesada puerta de roble con los puños. —¡Mamá, por favor! ¡Déjame salir! —supliqué con la voz rota—. ¡Estoy volando en fiebre! Me va a estallar la cabeza... Del otro lado, la voz de mi mamá cortó el aire como una trampa de acero. —¡Ya basta, Sienna! Hoy es el cumpleaños dieciocho de tu hermana. ¡Su último día de vida! Deja el show. ¿Es que no puedes aguantarte por el honor de la familia? —Pero de verdad estoy enferma... —balbuceé. El taconeo se alejó por el pasillo hasta desaparecer por completo. Después de eso, la oscuridad me devoró. Y en mi muñeca, el reloj emitió el destello de una alerta crítica. ALERTA CRÍTICA: Incongruencia en signos vitales. Datos del chip vinculado incompatibles. Por favor, verifique al usuario.
Su trampa perfecta - undefined novels & stories
Peachy
Bianca y yo compartimos los mismos gustos. El problema es que ella codicia a cada hombre que entra en mi vida. Asegura que soy una ingenua, que no entiendo cómo funciona la mente de los poderosos. Disfraza su veneno con la farsa de que solo los «pone a prueba» por mi propio bien. Dice que me protege, pero el juego siempre termina igual: ella en la cama de mi novio. Y luego, el golpe de gracia en la cara: —¿Lo ves? Te lo advertí. No sirves para este mundo. Estos hombres son tiburones, y si no fuera por mí, ya te habrían devorado viva. Me tragué la rabia. Guardé un silencio absoluto. Esta vez, decidí jugar mis cartas en las sombras. Busqué al mismísimo rey del imperio criminal de Nueva York. Cuando ella descubrió mi rastro, mordió el anzuelo de inmediato. Pobre infeliz. No tiene la menor idea de la realidad. Ese capo no es mi trofeo. Es la trampa mortal que preparé para verla caer.
De Donna Olvidada a Doctora Libre - undefined novels & stories
KarenW
Antes de darme cuenta, me había convertido en la mujer invisible que vivía a la sombra de mi esposo, Adrian Kane, el Don de la mafia. Era un ama de casa ahogada entre quehaceres, mientras él se lucía con su secretaria, Viola, diez años menor que yo. —Viola es muy capaz —dijo Adrian una vez—. Ella sí sabe cómo ayudarme. Aquella noche se cumplía nuestro décimo aniversario. Vi un elegante vestido de diseñador y un collar sobre la mesa de la sala. Por un segundo, me sentí feliz. Pensé que Adrian por fin había decidido llevarme a la gala anual de la mafia y presentarme oficialmente como su Donna. Pero el vestido y el collar eran para Viola. Más tarde, esa misma noche, los descubrí entrando a escondidas. Adrian y Viola estaban borrachos, toqueteándose como si yo no existiera. Hice una sola llamada. —Quiero unirme a una misión de Médicos Sin Fronteras. Asígnenme a un lugar lejos de aquí. Antes de casarme con Adrian, yo tenía toda una carrera médica por delante. Pero lo dejé todo por él. Ahora era momento de elegirme a mí misma y dejar atrás todo lo que, en realidad, nunca fue mío.
Gané la Apuesta Final contra el Mafioso - undefined novels & stories
KarenW
Marco Ross, mi novio a escondidas y la estrella en ascenso de la mafia neoyorquina, escondió un anillo en nuestra casa. Creí que era para mí. En lugar de eso, me llegó un video donde le pedía matrimonio a otra mujer, Bianca Conti, el día de nuestro aniversario. Esa misma noche, unos hombres enmascarados irrumpieron en mi casa, me encañonaron y me obligaron a llamar a Marco. Contestó una mujer: —Marco, te llama otra vez tu huerfanita. Luego escuché la voz tajante de él: —Ni te molestes, nena; esa es solo una huérfana que tiene suerte de ser tu sustituta, una callejera que tengo por ahí, una tipa que solo me sirve para calentarme la cama. Los hombres enmascarados me dispararon en el estómago y huyeron. Marco no sabía que yo era la verdadera heredera de los Conti. Bianca, a quien él tanto adoraba, no era más que una impostora. En su momento, me negué a llevar el apellido Conti por Marco, por miedo a que eso nos arruinara. Pero si yo nunca le importé, ¿por qué tendría que importarme él a mí? Llamé a mi padre: —Papá, vuelvo a casa, me hago cargo del negocio y acepto el acuerdo matrimonial, pero Bianca tiene que irse.
Ahogada en su silencio - undefined novels & stories
Cocojam
Mi hermana era autista. Según los médicos, sufría una "sobrecarga sensorial severa". La regla era muy simple: nada de ruidos repentinos. Nunca. Por eso, toda mi vida transcurrió en silencio. Nunca usaba tacones. Nunca alzaba la voz. Ni siquiera podía reírme. Todo para evitar que mi hermana tuviera una crisis. Mi padre, Victor, el Don de la familia Castellano, solía agarrarme del hombro. Su rostro reflejaba pesar. —Sera, eres una buena hija. Es nuestro deber proteger a tu hermana. Tú eres fuerte y estás sana. Puedes sacrificarte un poco por ella, ¿verdad? Aquel día me encontraba en la terraza del segundo piso cuando, por accidente, tiré una maceta de rosas blancas. El estruendo de la maceta al romperse provocó una crisis en mi hermana, que tomaba el sol en el jardín. Por primera vez, Victor me miró como si fuera su enemiga. —¡¿No puedes estar en silencio?! ¡¿Quieres volverla loca?! —rugió. Mi hermana retrocedió aterrorizada y chocó contra una mesa de cristal. Entonces soltó un grito agudo. Victor pasó corriendo junto a mí, cegado por la rabia y el pánico. Mientras bajaba las escaleras para ayudar, me embistió con fuerza. Perdí el equilibrio y caí de pecho contra la esquina afilada de uno de los postes de hierro forjado de la barandilla. Un dolor intenso me atravesó el pecho. Abrí la boca para gritar, pero no salió ningún sonido. Toda mi familia corrió a rodear a mi hermana, que no dejaba de gritar. Nadie se molestó siquiera en mirarme. Mis pulmones se llenaron de sangre. Me estaba ahogando allí mismo, en el suelo. Todos pensaban que mi hermana, la autista, necesitaba el consuelo de la familia. Creyeron que yo solo me había caído y que podía esperar. Se equivocaron.
Adiós, Alfa: Mi Hijo y Yo nos Vamos Lejos - undefined novels & stories
Echo
Al descubrir que mi compañero Alfa, Bruce, no podía superar a su excompañera, Fiona, ni a su cachorro, empecé a enseñarle a nuestro hijo que lo llamara “Alfa Bruce”. Cuando a nuestro hijo le dio fiebre, Fiona llamó y mi compañero se fue a mitad de la noche. Toqué la frente hirviente de mi pequeño y le pedí que dijera: “Adiós, Alfa”. Cuando dejó plantado a nuestro hijo en la fiesta de cumpleaños que le había prometido porque Fiona llamó llorando para decirle que su cachorro no tenía padre, no levanté ni la mirada. Me limité a pedirle al niño que les explicara a los invitados: “El Alfa tiene algo importante que hacer”. Una frase que nuestro hijo siempre pronunciaba tras dudar por un largo rato. Solo cuando Bruce comprendió lo mucho que nos había fallado, sugirió que nos tomáramos un retrato familiar. Pero ya en el estudio, Fiona volvió a llamar entre sollozos. —Bruce, ¿puedes venir a hacerte pasar por el papá de Tony, por favor? En la guardería los niños se burlan de él porque no tiene papá... Bruce dejó ver un asomo de culpa. Ya iba a arrodillarse para explicárselo a nuestro hijo. Pero esta vez el pequeño no necesitó mi seña. Se limitó a despedirse con la mano. —Está bien, Alfa Bruce. Vete con tu otro cachorro. Con mamá y conmigo basta para la foto familiar.
El cachorro equivocado - undefined novels & stories
Ding
Llevé a Nico, mi cachorro de tres meses, a la manada de mi compañero para la Reunión de la Luna. La manada Blackwood vivía oculta entre los espesos pinares del norte, lejos de las miradas de los humanos. Margaret Bailey era la Luna de la manada Blackwood y la compañera del anciano Alfa, que apenas salía de su guarida. En la casa comunal, su palabra era ley. Mientras mi cachorro dormía, mi sobrina, Raven Blackwood, junto con sus amigas, se lo llevó al segundo piso de la casa comunal y lo arrojó por la ventana. Mi cachorro murió justo delante de mí. A causa de esto, perdí la razón, lo que me llevó a transformarme e intenté llevarlo con el sanador de la manada. Pero ya era demasiado tarde. La vida de mi pequeño se esfumó poco antes de que llegáramos. Como mi sobrina aún era menor de edad según las leyes de la manada, apenas tuvo que afrontar las consecuencias de sus actos. El Consejo ordenó a su familia pagar ochocientos mil dólares como compensación de sangre. Pero mi cuñada, Seraphine Stone, lloró, gritó y me acusó de querer destruir el futuro de su linaje. Ese día lloré hasta sentir que me habían arrancado el corazón a zarpazos. Lo único que quería era justicia. Pero mi compañero, Damien Blackwood, y la Luna, Margaret Bailey, solo me gruñeron: —¡Raven también es solo una cachorra! ¿De verdad vas a arruinar su futuro solo porque tu hijo murió? Nunca obtuve la venganza que buscaba y necesitaba. Por lo que, al final, el dolor y el odio me terminaron vaciando y, ese invierno… morí con el corazón destrozado. Cuando volví a abrir los ojos, estaba de regreso en el día de la Reunión de la Luna. Recordando todo lo que había sucedido, esta vez, llamé de inmediato a mi manada natal y les pedí que se llevaran a mi hijo. Sin embargo, mi sobrina volvió a arrojar a un cachorro por la ventana del segundo piso.
Tarde para llorar mi muerte - undefined novels & stories
Alyssa J
La noche en que morí, mi familia celebraba el decimoctavo cumpleaños de mi hermana gemela, Elena, pues todos creían que moriría al día siguiente. Somos elfos. Mi padre trabajaba como guardián del clan y, cuando mamá dio a luz a Elena y a mí, dejó aquel puesto para dedicarse a cuidarnos. Deberíamos haber sido una familia feliz, pero una maldición lanzada por una bruja nos marcó desde el mismo día de nuestro nacimiento. Como Elena llegó al mundo un minuto antes que yo, fue ella quien cargó con todo el peso de esa condena. Se suponía que no viviría más allá de los dieciocho años. Desde el primer día, Elena se convirtió en el tesoro de la familia. Mamá y papá me hacían sentir como si siempre estuviera en deuda con ella. Cada vez que llegaba un juguete nuevo, era para Elena antes que para mí. Cuando nos compraban vestidos, también era ella quien elegía primero. Cada noche, mamá pasaba al menos una hora en su habitación antes de apagar la luz. Yo, en cambio, siempre me dormía sola. Una noche tuve una pesadilla y corrí descalza en busca de mamá. La encontré abrazando a Elena y ni siquiera levantó la vista. Lo único que dijo fue: —Vuelve a tu cama. No hagas escándalo. Intentaba convencerme de que era natural que la trataran con tanto cariño, porque estaba a punto de morir. Sin embargo, cada vez que fingía que no importaba, sentía cómo aquella astilla clavada en mi pecho se hundía un poco más. Finalmente llegó el día en que la maldición debía cumplirse y, por supuesto, ese mismo día un dolor insoportable en el estómago me golpeó con tanta fuerza que apenas podía mantenerme en pie. Mamá y papá no lo dudaron ni un instante. Me arrastraron hasta el sótano, me empujaron dentro y corrieron el cerrojo desde afuera. Me acurruqué sobre el suelo de piedra mientras el olor a humedad y moho flotaba en el aire, y golpeé la puerta una y otra vez con todas mis fuerzas. —¡Mamá, papá, me duele mucho el estómago! ¡Ni siquiera puedo levantarme! ¡Por favor, déjenme salir! Desde el otro lado de la puerta resonó una sola frase: —¡Tu hermana se muere después de esta noche! ¿No puedes esperar un solo día? ¡Solo un día! —Pero, mamá... tengo miedo. Nadie volvió a responderme. El sótano quedó en silencio. Sentí que los párpados comenzaban a pesarme. Mi último pensamiento fue: «Si yo fuera la que estuviera a punto de morir por esa maldición, ¿ellos también vendrían a abrazarme?».
La Bolsa de Sangre de la Familia - undefined novels & stories
Lara Dimson
La mañana en que cumplí dieciocho años, me desplomé en el centro de curación de la manada después de donar sangre por nonagésima novena vez a mi hermana gemela, Maeve. Maeve estaba bajo una maldición desde que nació, y mi sangre la mantenía bajo control. Nuestro vínculo desde antes de nacer había sido lo único capaz de contener aquella magia oscura. Cuando desperté, la sanadora me dijo que había desarrollado anemia aplásica, una enfermedad rara que impedía que mi médula ósea produjera suficientes células sanguíneas. Años de donaciones constantes terminaron por deteriorar mi organismo, y mi loba, Aurora, estaba demasiado débil para combatir la enfermedad. Fui a contárselo a mi familia con la esperanza de que esta vez todo fuera distinto, pero los encontré en la pastelería mientras encargaban un pastel de cumpleaños personalizado en el que solo aparecería el nombre de Maeve. Olvidaron mi cumpleaños, a pesar de que éramos gemelas y nacimos con apenas cinco minutos de diferencia. Al principio, recibía cariño y elogios por mi sacrificio. Con el tiempo, donar sangre se convirtió en una obligación que todos esperaban que cumpliera. Mi familia ya había elegido a Maeve en lugar de a mí una y otra vez. Esta vez decidí elegirme a mí misma. Me quedaban dos semanas para irme a escondidas de la casa de la manada y salir de sus vidas. Dos semanas para prepararlo todo en silencio mientras ellos seguían sin sospechar nada. Creerían que por fin había aprendido que mi lugar era ser la reserva de sangre de Maeve. Pero jamás sospecharían que contaba los días para desaparecer de sus vidas para siempre. Para entonces, ya sería demasiado tarde.
Mis Padres Me Congelaron por una Profecía - undefined novels & stories
Zafira
Cuando mi hermana gemela Ana Reyes y yo nacimos, nuestros padres contrataron a un adivino para que predijera nuestro futuro. Las pruebas nacionales de admisión universitaria se realizaban durante dos jornadas consecutivas. El hombre aseguró que, si yo obtenía una puntuación más alta que Ana, ella caería en una profunda depresión y terminaría lanzándose desde la azotea de la escuela cuando se publicaran los resultados. Para protegerla, mis padres pasaron dieciocho años reprimiéndome y menospreciándome. Incluso ese día me quitaron la credencial de acceso a las pruebas, sin la cual no podía presentarme. Me arrodillé frente a ellos para suplicarles y, desesperada, golpeé la frente contra el piso de baldosas. Papá me dio una patada y me empujó dentro de la cámara frigorífica del pequeño almacén de alimentos que mis padres tenían anexo a la casa. Al caer, mi teléfono golpeó el suelo; la pantalla se hizo añicos y quedó completamente negra. Mi hombro chocó contra el panel de control y activó el sistema de refrigeración, pero ninguno de ellos se dio cuenta. Cuando papá cerró la puerta de golpe y echó la llave desde afuera, el impacto atascó el mecanismo de la palanca de emergencia. —Sabes perfectamente que Ana podría morir por tu culpa. ¿Y aun así quieres presentarte a las pruebas? ¿De verdad quieres empujarla al suicidio? El panel indicaba que el sistema estaba programado a −30 °C. Solo llevaba el uniforme de verano: una camisa de manga corta y una falda. Golpeé la puerta con todas mis fuerzas. —¡Mamá, hace mucho frío! Por favor, déjenme salir. —¿A quién pretendes engañar? La voz de mamá era aguda y cortante. —¡Si el sistema de refrigeración ni siquiera está encendido! Como tú no vas a presentarte a las pruebas, bastará con que Ana complete las dos jornadas para que esa predicción ya no pueda cumplirse. ¿Y tú no puedes pensar en nadie más que en ti? Sus pasos se alejaron. La sangre seguía brotando de mi frente. Goteaba sobre mi camisa y se congelaba casi al instante. Me encogí en un rincón. Poco a poco, mi cuerpo comenzó a ponerse rígido.
La Hija Rechazada Volvió como Doctora - undefined novels & stories
Andrea Aguirre
En mi vida anterior, la familia Salazar fue a buscarme al orfanato después de descubrir que yo podía ser su hija biológica. Sin embargo, Adrián Salazar, mi propio hermano, me acusó de haber provocado la enfermedad de Mónica Salazar, la hija adoptiva de la familia. Mis padres le creyeron y me echaron de casa. Poco después, morí enferma en la calle. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los Salazar fueron a buscarme. Adrián se interpuso entre sus padres y yo y gritó: —¡Papá, mamá, no se la lleven! Desde que Mónica supo que la hija biológica de la familia podría volver, no ha dejado de sufrir crisis. Además, ni siquiera sabemos con certeza que ella sea Elena. Mis padres me pidieron que les mostrara mi mitad del medallón de cristal. La familia conservaba la otra, y ambas piezas eran la única prueba material que podía vincularme con ellos antes de una prueba de ADN. Como ya sabía cómo terminaría todo, decidí no mostrarla. Ante mi silencio y temiendo que Mónica empeorara, me miraron con decepción y se marcharon. Yo regresé en silencio al orfanato. Veinte años después, me había convertido en una de las cardiólogas más prestigiosas del país. El hombre sentado frente a mí me entregó un expediente clínico con las manos temblorosas. —Se lo suplico. Salve a Mónica. Me detuve al leer el nombre y observé durante un largo rato aquel rostro demacrado. Solo entonces levanté la mirada hacia el hombre. —No.
Amor del pasado - undefined novels & stories
Félix Quintero
Tres años después del amargo divorcio que destrozó mi hogar y dejó mi mundo hecho cenizas, el destino decidió jugarme una carta cruel. Me topé con mi madre en un restaurante de categoría, sentada en una mesa exclusiva y cenando muy tranquila con su hija. Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, la máscara de perfecta alta sociedad se le desmoronó por un instante, revelando una mueca de absoluta incomodidad. Intentó actuar como si nada pasara, pero el peso de la culpa flotaba en el aire. Justo antes de levantarse para huir de la escena, sacó su costoso teléfono, abrió la aplicación y me tendió la pantalla con desdén. —Toma, déjame enviarte algo de dinero —dijo con esa falsa condescendencia que tanto detesto—. Para que tú y tu padre puedan comprarse algo decente de comer. Contuve el fuego que amenazaba con quemarme las entrañas y empujé su teléfono de vuelta, mirándola con desprecio. —No, gracias, Sarah. No finjas ahora. Nunca te importamos ni mi padre ni yo. Su rostro se endureció de inmediato; las líneas de la ira marcaron su piel mientras fruncía el ceño con furia. —¿Por qué tienes que ser tan maldito y terco como tu padre? Si te hubieras quedado conmigo en lugar de elegir su miseria, no estarías pudriéndote la vida trabajando de camarero. Dile esto de mi parte: si él tiene el valor de admitir que se equivocó, te recibiré de vuelta y te daré la vida de lujo que mereces. Me quedé allí, clavado en el suelo, mirándola con una frialdad que congelaría el infierno. No respondí nada. Guardé silencio. ¿Acaso no lo sabía? ¿O fingía demencia tan bien que lo había olvidado? Mi padre llevaba muerto exactamente tres años.
La verdadera princesa de la mafia - undefined novels & stories
Ginger
Era la hija de un Don de la mafia. El día que conocí a Ethan, él se enamoró de mí a primera vista. Cuando encontré en su bolsillo el recibo de una lujosa boutique, él se justificó: —Es un regalo para la esposa de otro capo. Hay que hacer las cosas bien en este negocio. Le creí. La segunda vez, encontré en su auto un arete que no me pertenecía. Su amigo me aseguró que era de su novia y que no debía darle tantas vueltas. Luego vino una tercera vez, una cuarta… Siempre que descubría algo, alguien tenía una explicación perfecta. Sin embargo, a la décima vez, saqué una caja de preservativos de debajo de la cama y se la agité frente a los ojos. —¿De quién es? Nosotros nunca hemos usado esta marca. Dejó de anudarse la corbata. Con un suspiro de cansancio, hizo una llamada. —Miller, ¿dejaste una caja de condones la última vez que te quedaste en el apartamento? Al otro lado de la línea, mi hermano respondió de inmediato: —Sí, me preguntaba dónde la había dejado. Lo siento por eso. ¿Mi hermana está dudando de ti otra vez? Enseguida, mi cuñada, quien además era mi mejor amiga, tomó el teléfono para sermonearme: —Michelle, la confianza es la base de cualquier relación. No puedes seguir dudando de Ethan. ¡Si no eres capaz de confiar, entonces no te cases! No des por sentado su amor. Al terminar la llamada, Ethan extendió las manos con gesto de fastidio. —Michelle, ¿podemos dar esto por terminado? Es la décima vez. Como dijo tu cuñada, si no puedes confiar en mí, entonces no... —Exacto —asentí—. No nos casemos. Él jamás habría podido adivinar que esa caja de condones no le pertenecía a nadie más; yo misma la había comprado y la había escondido ahí a propósito. Ese simple objeto expuso la vil podredumbre detrás de nuestro supuesto amor.
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