Novels
Short Stories

Genres

Mafia×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Pasional
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
Giro Inesperado×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Giro Inesperado Mafia Short Stories & Novels

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Del ex millonario al Don de la Mafia - Mafia novels & stories
Peachy
En Sicilia, de donde vengo, existe una regla: si no me caso antes de cumplir los treinta, debo regresar para contraer un matrimonio arreglado. Cuando se lo conté a mi novio, Jax, se burló. —¿Tu pueblo sigue viviendo en la Edad Media o qué? ¿Un matrimonio arreglado? Alessia, ya te dije que me casaré contigo. Deja de montar este drama patético para presionarme. Luego sacó un anillo de rubí rojo sangre de paloma y, con total indiferencia, se lo lanzó a su asistente personal, Bianca. Ella lo atrapó y se sonrojó. —Iba a pedirte matrimonio esta noche. Pero, como estás tan desesperada, creo que los dos necesitamos calmarnos un poco. Era el anillo que llevaba años esperando. Simplemente se lo lanzó a otra mujer. Sentí que el corazón se me congelaba. Jax salió de mi oficina con una sonrisa arrogante, claramente satisfecho. Bianca me tendió el anillo. Ni siquiera me molesté en mirarlo. —Quédatelo. Después de todo, es de tu talla, ¿verdad? Su rostro palideció. La empujé hasta la puerta. Justo antes de cerrarla de un portazo, le dije: —Dile a tu jefe que entre nosotros todo terminó. Lo que él no sabía era que quienes insistían en casarme eran los ancianos de la Cosa Nostra encabezados por el Padrino más despiadado de Sicilia. Y que el matrimonio que habían concertado para mí era con el Don de las Cinco Familias de Norteamérica.
Cansada de Siete Años de Drama - Mafia novels & stories
Bagel
Finn, mi novio mafioso, siempre peleaba con Amanda, su amiga de la infancia. Para mi cumpleaños, ella me regaló un mini vibrador. —Toma. Por si llegan a una segunda ronda. Nadie conoce su resistencia mejor que yo. Finn le lanzó un frasco de base de maquillaje. —Ponte un poco más. Tal vez así alguien quiera tocarte. Salieron empujándose entre sí y dieron un portazo. Las velas del pastel se consumieron por completo mientras yo permanecía sola, sentada frente a la mesa. La primera vez que nuestras familias se reunieron para una cena formal, Amanda sonrió y deslizó un pequeño frasco de lubricante hacia Finn. —Toma. Así la pobre no sufrirá tanto. La expresión de Finn se volvió sombría. —Mejor eso que quedarte llorando todas las noches abrazada a una almohada corporal. Esta vez, Finn preparó unas vacaciones en una isla privada. Un amigo en común me dijo en secreto que Finn planeaba pedirme matrimonio al atardecer, en un acantilado. Tras siete años de espera, creí que por fin había llegado el momento. La meta ya estaba a mi alcance. Me arreglé con esmero, me puse mi vestido más caro y caminé hacia el helipuerto. Abrí la puerta del helicóptero. Amanda ya ocupaba el asiento del copiloto. Arqueó una ceja al verme. —Chloe, llegaste. Soy claustrofóbica, así que no te importa si me siento adelante, ¿verdad? Finn, con las manos en los controles, giró la cabeza hacia mí. —Chloe, siéntate atrás. Me preocupa que le dé uno de sus berrinches y empiece a arañar y morder. Nos arruinaría el viaje. No alcancé a responder; Amanda ya estaba discutiendo con él. —¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que soy una carga? —No es la primera vez que lo pienso. ¿Por qué hoy haces tanto drama? La forma en que se respondían era tan natural que parecía un libreto ensayado mil veces. En ese instante, todo el cansancio acumulado durante los últimos siete años me invadió. Y, por primera vez, comprendí que ya no quería decirle que sí cuando me pidiera matrimonio.
Perdí a mi bebé y el Don ya lo perdió todo - Mafia novels & stories
Peanut Butter
Soy la esposa legítima de Don Jones, la Donna de la familia Jones y la CEO fundadora de su imperio médico. Estuve al lado de Vincent mientras levantábamos ese imperio, desde una clínica quirúrgica con apenas dos habitaciones hasta convertirlo en la joya de la corona de la medicina privada europea. Pero, cuando tenía ocho meses de embarazo y luchaba por mi vida en el quirófano, Vincent retiró a todos los cirujanos del área de maternidad para atender a su amante. Con sus propias manos acabó con la vida de nuestro hijo y me arrebató para siempre la oportunidad de ser madre. Pensaba que yo era una huérfana sin hogar y que no tenía adónde ir. Nunca imaginó que era la única heredera de sangre de la familia Belmonte. Después del divorcio regresé a casa para ponerme al frente de un imperio médico global. Él cayó de rodillas para suplicarme. Yo observé con frialdad cómo se hundía en el infierno.
De Donna Olvidada a Doctora Libre - Mafia novels & stories
KarenW
Antes de darme cuenta, me había convertido en la mujer invisible que vivía a la sombra de mi esposo, Adrian Kane, el Don de la mafia. Era un ama de casa ahogada entre quehaceres, mientras él se lucía con su secretaria, Viola, diez años menor que yo. —Viola es muy capaz —dijo Adrian una vez—. Ella sí sabe cómo ayudarme. Aquella noche se cumplía nuestro décimo aniversario. Vi un elegante vestido de diseñador y un collar sobre la mesa de la sala. Por un segundo, me sentí feliz. Pensé que Adrian por fin había decidido llevarme a la gala anual de la mafia y presentarme oficialmente como su Donna. Pero el vestido y el collar eran para Viola. Más tarde, esa misma noche, los descubrí entrando a escondidas. Adrian y Viola estaban borrachos, toqueteándose como si yo no existiera. Hice una sola llamada. —Quiero unirme a una misión de Médicos Sin Fronteras. Asígnenme a un lugar lejos de aquí. Antes de casarme con Adrian, yo tenía toda una carrera médica por delante. Pero lo dejé todo por él. Ahora era momento de elegirme a mí misma y dejar atrás todo lo que, en realidad, nunca fue mío.
El Precio de Humillar a la Heredera - Mafia novels & stories
Bagel
Casi morí desangrada en la camilla del hospital para darle a la familia Rossi su ansiado heredero. Pero, Carter, mi esposo y subjefe de la mafia, permitió que Sofía, su sombra y confidente, sostuviera una cámara mientras yo daba a luz. Grabó cada detalle solo porque estaba aburrida: la pérdida de control de mi cuerpo, mis gritos desgarradores y mi rostro retorcido por la agonía. Y lo peor vino después. Ella guardó capturas de mi sufrimiento, hizo memes y los filtró en el chat privado de su círculo íntimo, solo con el objetivo de burlarse de mi dolor. A los pies de la cama, creyendo que yo seguía inconsciente, Sofía se reía en mi cara. —¡Carter, esto es lo mejor que he visto en mi vida! Siempre sabes cómo complacerme. Pero Sloane se va a volver loca cuando despierte y vea todo lo que hice. La anestesia aún nublaba mis sentidos y los párpados me pesaban demasiado. No obstante, a través de la bruma del dolor, logré escuchar el tono cínico de mi esposo. —No se va a molestar —aseguró—. Ya sabes cómo es Sloane. Siempre hace todo lo que le pido. Le digo unas cuantas mentiras al oído y listo. Y ahora que nuestro heredero nació, la pobre jamás me dejará. Apreté los puños debajo de las sábanas. Recordé todos los sacrificios que hice por él durante los años que estuvimos juntos. Carter olvidó por completo había sido la mujer que lo convirtió en el hombre que gobernaba las calles. Ya que él disfrutaba jugar con mi vida, me prometí que le iba a demostrar cómo se jugaba de verdad. Los haría pagar por cada segundo de burla y humillación que me hicieron pasar.
Cenizas de su engaño, ecos de mi verdad - Mafia novels & stories
Heliotrope
En mi vida anterior, Enzo Saletta me salvó del incendio y Chiara Bellini murió en mi lugar. Durante meses, él me cuidó como un esposo devoto, custodiando la puerta de mi habitación en el hospital, comprando regalos para nuestro hijo no nacido… Incluso, me dijo que nada de aquello había sido mi culpa. Y yo le creí… Hasta la noche después de dar a luz. Nuestro hijo dormía a mi lado y yo estaba demasiado débil para moverme, todavía adolorida por el parto, pero, durante un breve instante, creí que estábamos a salvo. Entonces olí el humo y, cuando intenté huir, comprobé, para mi pesar que… ¡la puerta no se abría! Al otro lado de la puerta cerrada con llave, oí la voz de Enzo: —Me arrebataste a Chiara. Ahora arde con tu hijo. Grité su nombre hasta que la garganta me sangró. Pero ni él ni nadie abrió la puerta, por lo que, sin poder hacer nada para evitarlo, las llamas nos devoraron a mi hijo recién nacido y a mí. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez dentro de aquel almacén en llamas, con cinco meses de embarazo, sintiendo cómo el humo impregnaba mis pulmones. Chiara seguía viva. Y, con eso presente… decidí que esa vez no llamaría a Enzo. Por el contrario, esperé hasta que él llegó y lo vi cargar primero con Chiara para sacarla de allí. Luego me arrastré sola entre el fuego, sangrando por un hijo al que él jamás tendría oportunidad de matar. Todos creyeron que yo había provocado el incendio. Todos me etiquetaron de celosa, cruel… demente. Pero habían olvidado algo. Antes de convertirme en la esposa de Enzo Saletta, yo era la mujer que ayudó a construir el sistema de seguridad de la familia Carmine. Chiara borró la grabación principal, pero no la mía.
Gané la Apuesta Final contra el Mafioso - Mafia novels & stories
KarenW
Marco Ross, mi novio a escondidas y la estrella en ascenso de la mafia neoyorquina, escondió un anillo en nuestra casa. Creí que era para mí. En lugar de eso, me llegó un video donde le pedía matrimonio a otra mujer, Bianca Conti, el día de nuestro aniversario. Esa misma noche, unos hombres enmascarados irrumpieron en mi casa, me encañonaron y me obligaron a llamar a Marco. Contestó una mujer: —Marco, te llama otra vez tu huerfanita. Luego escuché la voz tajante de él: —Ni te molestes, nena; esa es solo una huérfana que tiene suerte de ser tu sustituta, una callejera que tengo por ahí, una tipa que solo me sirve para calentarme la cama. Los hombres enmascarados me dispararon en el estómago y huyeron. Marco no sabía que yo era la verdadera heredera de los Conti. Bianca, a quien él tanto adoraba, no era más que una impostora. En su momento, me negué a llevar el apellido Conti por Marco, por miedo a que eso nos arruinara. Pero si yo nunca le importé, ¿por qué tendría que importarme él a mí? Llamé a mi padre: —Papá, vuelvo a casa, me hago cargo del negocio y acepto el acuerdo matrimonial, pero Bianca tiene que irse.
Reclamada por la Mafia - Mafia novels & stories
Bagel
Me iba a casar. Pero Ryder, el hombre al que le dediqué siete años de mi vida, no lo sabía. Desde que Blair entró a trabajar como su nueva asistente, él se volvió un fantasma para mí. La alta sociedad los adoraba. Eran el dúo perfecto que acaparaba las miradas en todas las fiestas. Para celebrar el último proyecto que consiguió su adorada asistente, Ryder alquiló un restaurante para consentirla. Durante la cena, Blair me cambió la limonada por una bebida cargada de alcohol. Caí en su juego como una tonta y la bebí sin pensar. Ryder no movió un dedo para detenerme. En lugar de protegerme, se me quedó viendo con una sonrisa burlona. —Dime, mi amor... ¿a qué te sabe? —murmuró, disfrutando la escena. Lo olvidó... El mismo hombre que alguna vez juró amarme pasó por alto que el alcohol era mortal para mi cuerpo. Una alergia fulminante hizo estragos en mí. Se me cerró la garganta antes de poder gritar. Caí de rodillas al piso y, mientras me ahogaba intentando jalar aire, lo único que rompió el silencio del salón fue el ruido de un plato haciéndose pedazos. Horas después, desperté en la clínica privada de mi familia. Abrí los ojos con los pulmones ardiéndome. Todavía sentía la mascarilla de oxígeno en la cara cuando busqué a mi mamá con la mirada y asentí en silencio. Iba a aceptar el matrimonio que ella planificó para mí.
Cuando el Don lloró por ella - Mafia novels & stories
Bella y Frágil
El banquete de la coalición mafiosa había alcanzado su punto álgido. De pronto, el ambiente en el gran salón cambió y la conversación se desvió hacia el joven y reservado líder de la familia Fumagalli. —Dante, antes de que ascendieras al poder, todos los viejos Dónes de las familias más importantes se morían por poner a sus hijas en tus manos —comentó uno de los invitados—. ¿Hubo alguna que te interesara de verdad? Me quedé a medio paso detrás de él; mis nudillos se volvieron blancos por la fuerza con la que sostuve mi copa. Dante no respondió de inmediato. Su mirada me recorrió de arriba abajo con una indiferencia gélida, para luego desviarse hacia Viviana Lombardi, quien acaparaba la atención de la multitud. —A ella —declaró él, con voz firme—. Siempre la quise a ella. Viviana se giró tan rápido que el vino de su copa se derramó sobre su muñeca. —¿Y entonces por qué demonios nunca apareciste cuando te di la tarjeta de acceso a mi hotel hace años? —reprochó ella, con los ojos enrojecidos. La aparente calma en el rostro de Dante se rompió por completo y frunció el ceño, desconcertado. —¿Tarjeta de acceso? Pensé que esa tarjeta era para Enzo Ricci. —¿Cómo pudo haber sido para Enzo? —refutó Viviana, con la voz quebrada—. ¡Es mi primo hermano! Una pregunta llevó a la otra y la verdad oculta durante años salió a la luz. Un soldado le había entregado la tarjeta de acceso a la persona equivocada; por culpa de ese maldito error, ellos jamás se habían encontrado. Viviana rompió a llorar allí mismo, y una expresión de profundo arrepentimiento nubló el semblante de Dante. Entonces, alguien entre la multitud soltó una risa burlona: —¡Qué tremenda coincidencia! ¿Cómo es posible que le hayan entregado la tarjeta a otra persona? ¿O acaso todo esto ya estaba planeado desde el principio? En un parpadeo, todas las miradas de la sala se clavaron en mí. Para el resto del mundo, yo solo era la mujer que seguía a Dante a todas partes como una tonta enamorada; todos en el entorno mafioso lo sabían. Me giré para mirarlo fijamente, esperando que abriera la boca, que dijera algo, que me defendiera. Deseaba que les recordara a todos que nos habíamos casado en secreto hacía cinco años y que él había sido quien me había cortejado con insistencia en aquel entonces. Pero Dante no pronunció una sola palabra. No negó la acusación tácita de la multitud. Se mantuvo en un silencio sepulcral, mirando al frente como si la humillación que yo estaba sufriendo no fuera de su incumbencia. Con los ojos fijos en él, me quité el anillo de bodas que había llevado puesto con orgullo durante cinco años.
Desalojando a la heredera - Mafia novels & stories
Anna Smith
Con ocho meses de embarazo, la secretaria de mi esposo hizo que congelaran todas mis tarjetas bancarias. Por teléfono, soltó una risa fría y dijo: —A partir de ahora, cada centavo que gastes necesita mi aprobación. Jack trabaja demasiado duro como para desperdiciar su dinero en una mujer inútil que solo sabe ir de compras. Ese mismo día, me llevaron de urgencia al hospital con contracciones. Pero, cuando intenté pagar, todas las tarjetas que intenté usar fueron rechazadas. Y, como si eso no fuera suficiente, también había sacado a mis padres de su suite privada para adultos mayores y los había trasladado a la habitación más barata disponible. ¿Su razón? Dos viejos comunes no tenían derecho a desperdiciar el dinero de Jack. Me reí. Ella no tenía idea de que esos «viejos comunes» eran el Don y la Donna de la familia Bellandi, la pareja que había controlado el bajo mundo de Italia durante décadas. No tenía idea de que la empresa de Jack, su reputación, su fortuna… todo lo que poseía había venido de la familia Bellandi. Mis padres ya tenían planeado retirarse por completo después de que naciera mi hijo, e iban a entregarme toda la familia. A mí… Y a Jack. ¡Qué lástima! Jack había permitido que ella humillara al único poder real junto al que alguna vez tendría la oportunidad de estar. Tres días después, Jack organizó una fiesta de bienvenida para su misterioso inversionista. Frente a todos, su secretaria marcó el número del inversionista. Al segundo siguiente, sonó mi teléfono.
Para ser libre tenía que morir - Mafia novels & stories
Eternity
Durante el banquete anual de capos de la familia, Marco Costa declaró ante todos que la organización brindaría protección a una sola mujer: Rosa Frost, su primer amor de la infancia, quien estaba recién divorciada y de regreso en el círculo de la mafia. Tras el anuncio, las demás mujeres se escabulleron una tras otra en la oscuridad de la noche, con su dinero, su dignidad y sus nuevos protectores ya asegurados. Solo yo, Viola Rossi, la que alguna vez fuera su Donna, quedé completamente excluida de la familia Costa, sin un solo lugar a donde ir. Veintiún años atrás, el sistema me había arrastrado a esta vida con un mandato brutal: lograr que uno de los cuatro hombres en juego se enamorara de mí. Si lo conseguía, podría regresar a mi vida real con un cuerpo sano. Pero fracasé; todos y cada uno de ellos terminaron eligiendo a Rosa. —La última pizca de piedad del sistema termina aquí. Vuelve a casa. Poco después, me encontraba atrapada en un almacén portuario en las ruinas de Brooklyn, con la pistola en mano. Cerré los ojos, resignada. Sin embargo, justo cuando la oscuridad estaba por cernirse sobre mí, un grito crudo y furioso que pronunciaba mi nombre rompió el silencio; sonaba como si el hombre que lo emitía estuviera dispuesto a quemar el mundo entero con tal de llegar hasta mí.
El símbolo sexual que el Don nunca podrá tener - Mafia novels & stories
Peachy
Mi figura siempre atrae miradas adondequiera que vaya. Mis ojos, intensos y penetrantes, tienen esa extraña capacidad de desarmar a cualquiera que se cruce en mi camino. En Hollywood me consideran uno de los mayores símbolos de belleza y sensualidad. Sin embargo, después de cinco años viviendo en esta ciudad, ningún productor se ha atrevido siquiera a acercarse a mí. La razón es simple: el hombre que comparte mi cama es Don Vincenzo, el jefe más temido y despiadado de la mafia de Nueva York. Pasé siete años a su lado y, durante todo ese tiempo, me hizo creer que era especial. Después de cada encuentro, cuando por fin recuperábamos el aliento, me envolvía entre sus brazos, me besaba con devoción absoluta y me llevaba al baño para borrar con delicadeza cualquier rastro de la pasión que acabábamos de compartir. ¡Qué ingenua fui al pensar que sería la única mujer de su vida y que algún día llegaría a ser su Donna! Todo cambió la noche de mi cumpleaños número veintiocho. Después de la cena familiar, lo escuché hablar de mí y reírse con uno de sus hombres de confianza. —Chloe sirve para pasar el rato, pero mi Donna tiene que ser alguien diferente. En ese instante, arranqué de mi pecho el corazón frágil que había creído en cada una de sus promesas y decidí convertirme en lo que él, aparentemente, deseaba: una amante perfecta, una mujer interesada únicamente en su dinero. Pero, para mi sorpresa, ni siquiera eso fue suficiente para Vincenzo. Sus ojos oscuros y penetrantes se clavaron en los míos. —¿De verdad no quieres nada más de mí, además de un penthouse en Manhattan? Deslicé suavemente los brazos alrededor de su cuello y fingí sorpresa. —¿Me estás diciendo que también puedo pedirte un Ferrari?
Extorsión al hombre equivocado: su Don. - Mafia novels & stories
Peachy
Esa camarera VIP, nueva en el club, insistía siempre en que fuera yo quien la atendiera. Como era buena para el negocio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, un fin de semana, alrededor de las dos de la madrugada, mientras descansaba en la cama de mi penthouse, me llamó y comenzó a darme órdenes a los gritos. —Estoy en la suite «Paraíso». Sube ahora mismo con una botella y atiéndeme como corresponde. Tuve que aguantarme la risa. Esa mujer actuaba de una forma realmente absurda. —Son las dos de la mañana. ¿Me estás ordenando qué hacer? No soy tu guardaespaldas ni tu proveedor personal. Ella resopló con una voz que destilaba arrogancia. —Mi primo es el gerente del club. Deberías sentirte honrado de atenderme. Ah, y por cierto, aún no has pagado la tarifa de protección de este mes. Más te vale moverte y venir ya, o le diré a mi primo que te arroje al río Chicago. Vaya. Parecía ignorar un detalle bastante importante: todos los muelles del río Chicago, sin excepción, me pertenecían.
El juguete del jefe - Mafia novels & stories
Vincent
Todos me advirtieron que jamás me enamorara de Dante Moretti. Decían que era el fantasma de la familia Velasco: el segundo al mando que ordenaba ejecuciones sin parpadear, con el corazón más frío que el cañón de su propia pistola. Pero cuando me doblegó sobre aquel escritorio de caoba y presionó su boca contra mi oído, exigiéndome que pronunciara su nombre, fui lo suficientemente estúpida como para creer que aquello era posesión. Me tomó un año entero abrir los ojos a la verdad. Las fotografías bajo llave en el cajón de su despacho nunca fueron mías. La mujer vestida de blanco que lo esperaba los domingos por la mañana en el distrito de la catedral nunca fui yo. La chica que recibió una bala por él, a la que él llamaba su «salvación»... Su nombre es Elena Abate. Y resulta que Elena es la hija de mi madrastra. Para salvar a la familia, mi padre intenta venderme por quinientos millones a un heredero de los Agosti que ya tiene un pie en la tumba. Mi madrastra conspira para borrarme del mapa por completo. ¿Y el hombre que creí capaz de reducir esta ciudad a cenizas por mí? El día que más lo necesité, estaba subiendo a Elena por las escaleras, cargándola en brazos como si fuera un objeto sagrado. Todos pensaron que yo era solo un peón que podían mover a su antojo en su tablero de ajedrez. Se equivocaron. Si Dante no puede dejar ir a su precioso amor de infancia, a su «salvación», entonces me convertiré en la «viuda» de alguien más. Si Elena cree que ya ganó este juego, dejaré que mire desde la primera fila cómo una mujer que no tiene nada que perder lo destruye todo. Mi nombre es Serafina. Recuérdalo. Porque estoy a punto de convertirme en el castigo que ninguno de ustedes vio venir.
Bajo la lluvia de Nueva York - Mafia novels & stories
Renata Palacios
Durante el banquete de la familia Colonetti en Nueva York, me encontré de pie en el centro del gran salón junto a más de una docena de jóvenes de distintos clanes. Todas esperábamos lo mismo: ser la elegida. Esa noche, Víctor, el heredero de los Colonetti, debía anunciar a su prometida y entregarle la reliquia de la familia: un prendedor de lirio. Como hija ilegítima, yo sabía muy bien lo que se jugaba en ese instante; si ese prendedor no terminaba en mis manos, mi destino ya estaba escrito: me enviarían a Chicago para un matrimonio arreglado. Pero Víctor, el mismo hombre que una vez me prometió una vida juntos, cambió de opinión sin previo aviso. Con una sonrisa cínica, colocó el prendedor de lirio en el vestido de la mujer que estaba a mi lado. Luego, se inclinó hacia mi oído y susurró: «Deja que tu hermana Emily tenga su momento hoy. Ella también es una hija ilegítima como tú y jamás la han valorado. No te preocupes; mientras yo esté aquí, nadie te obligará a casarte por contrato». Aunque lo miré con ojos suplicantes, él me ignoró, estiró el brazo y dejó que Emily se colgara de él. —Emily es dulce y compasiva —declaró ante todos—. Ella se merece el prendedor de lirio. Esas palabras —dulce y compasiva— me convirtieron en el hazmerreír de toda la noche. Al día siguiente, abordé un vuelo a Chicago dispuesta a desaparecer, pero entonces Víctor entró en pánico. Movió todas sus influencias y, en un acto de locura, ordenó cancelar cada vuelo que tuviera como destino Chicago.
El labial de mi jefe mafioso - Mafia novels & stories
Heliotrope
Yo había amado a Damian Moretti desde lejos durante dos años. Él era mi jefe, el heredero intocable de una de las familias más peligrosas de Nueva York y el tipo de hombre que ninguna mujer debería desear, a menos que estuviera preparada para terminar destruida. Entonces me entregó un lápiz labial. Al principio pensé que solo era un regalo. Hasta que lo toqué y Damian Moretti, el hombre más frío de la habitación, casi se derrumbó frente a todos. Fue entonces cuando descubrí su secreto. El lápiz labial estaba conectado a él. Cada toque, cada giro, cada pasada de color, él podía sentirlo. No me había dado un regalo. Me había entregado poder sobre él. Y cuando la oficina empezó a murmurar, cuando otra mujer intentó reclamar lo que era mío, Damian finalmente les mostró a todos la verdad. El despiadado heredero de los Moretti solo se arrodillaba ante una mujer. Yo.
La Falsa Demencia de la Donna - Mafia novels & stories
Echo
Durante tres años fui la Donna de los Valenti, una familia que no dejaba de ganar poder. Un día, Enzo se reunió en un club privado de puros. Como me preocupaban sus problemas de estómago, fui a llevarle sus antiácidos de siempre. Me quedé afuera del salón privado y escuché reír a sus hombres. —Don Enzo, ¿de verdad va a seguir escondiendo a Clara en la mansión de Lago Plateado toda la vida? —Esa heredera Moretti, la loca de la casa principal, sigue paseándose como si fuera la Donna de la familia Valenti. Enzo se masajeó el puente de la nariz. —Si no se hubiera llevado un balazo en la cabeza por salvarme ni perdido la razón, y de no haber necesitado yo con tanta urgencia el dinero de su familia, jamás me habría involucrado con una mujer ajena a esta vida. Suspiró con desprecio antes de sentenciar con frialdad: —Pero Clara es mi esposa legal. El fideicomiso familiar y el acta de matrimonio del registro civil están a su nombre. Stella no es más que un juguete que tengo guardado en la casa principal. En cuanto Clara dé a luz a un heredero, la traeré a casa para siempre. Apreté la caja de antiácidos hasta que mis nudillos palidecieron; el cartón se arrugó en mi mano. En la iglesia, él había intercambiado conmigo juramentos de sangre y anillos, pero fue Clara quien firmó los papeles en el registro civil. Me tomó por estúpida con tal de proteger la reputación de esa mujer. Apretando la caja contra mi pecho, di media vuelta y volví a perderme entre las sombras. Él no tenía ni idea de que yo había recuperado la cordura hacía tres días. Jamás se imaginaría que ya le había enviado un mensaje cifrado a mi hermano, quien dirigía un imperio empresarial desde nuestro hogar en Solaria, al otro lado del océano. Estaba harta de cargar con ese maldito título de los Valenti.
El arrepentimiento barato del prometido. - Mafia novels & stories
Sago Pudding
Una semana antes de la boda, Lorenzo cambió el nombre que figuraba en la solicitud de matrimonio y lo reemplazó por el de su tío, Enzo, el nuevo líder de la mafia. Uno de sus amigos lo miró sorprendido. —¿Has perdido la cabeza? Selena te ha esperado durante siete años. ¡No ha puesto los ojos en ningún otro hombre! ¿Y ahora vas a entregársela a tu tío, el hombre más despiadado que existe? Enzo soltó una sonrisa desdeñosa. —Lena y yo hicimos una apuesta, y le prometí que cumpliría cualquier cosa que me pidiera. Además, cuando Selena descubra el cambio, entrará en pánico y vendrá a suplicarme que lo arregle. Y, seamos sinceros, ¿de verdad creen que mi tío querrá casarse con ella? En cuanto vea lo que hice, cancelará el compromiso. Al final, de una forma u otra, terminará casándose conmigo. Hablaba con una frivolidad absoluta, como si todo fuera un juego, y el grupo estalló en carcajadas. Yo llevaba un buen rato escuchando, oculta detrás de la puerta, y sentí que el corazón se me helaba. El día de la boda, me presenté tal como estaba previsto. Lorenzo, siempre tan seguro de sí mismo, perdió el control e intentó entrar por la fuerza en la iglesia. —¡Soy el novio! ¡Yo debería estar ahí!
Así que hui con mis gemelos - Mafia novels & stories
Bagel
El día que el primer amor de mi esposo dio a luz en su lecho de muerte, mi suegro —el señor de la familia Lupo— puso a diez hombres armados frente a mi puerta. Tenían miedo de mí; les aterrorizaba que yo perdiera la cabeza, irrumpiera en la sala de partos y arruinara el nacimiento del primer heredero de la familia. Pero jamás me acerqué a la salida, ni siquiera cuando los llantos del recién nacido resonaron por todo el pasillo. Mientras tanto, la madre de Luca sostenía con fuerza la mano de la mujer en la cama del hospital, dejando escapar un largo suspiro de alivio. —Bianca, ya pasó. Esa estéril de Stella no te tocará ni a ti ni a mi nieto. Luca se inclinó hacia ella y limpió con delicadeza el sudor frío de su frente. Sus ojos desbordaban una ternura que él jamás tuvo conmigo. —No te preocupes. Mi padre ordenó cerrar todo el hospital con sus hombres. Si ella se atreve a armar un escándalo, yo mismo me encargaré de echarla de la familia y quitarle el apellido. Solo cuando confirmaron que yo no aparecería para causar problemas, él se relajó por completo. Luca no lo entendía. Desde su perspectiva, solo estaba saldando una deuda: dándole un hijo a una mujer moribunda para cumplir su último deseo. ¿Por qué yo no podía ser lo suficientemente madura para aceptarlo? ¿Por qué no lograba entenderlo? Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios al mirar al bebé envuelto en mantas. Incluso llegó a pensar que, si yo simplemente tragaba mi orgullo, admitía mi error y mostraba un poco de piedad hacia Bianca, él perdonaría mi frialdad. Me lo compensaría permitiéndome ser la madre adoptiva del niño y dejándome seguir siendo su esposa ante el mundo. Pero lo que él no sabía era que yo ya había firmado los papeles de divorcio. En una semana, cortaría todo lazo con ellos, me llevaría a los gemelos que crecían en mi vientre y me marcharía para siempre. Jamás nos volveríamos a ver, ni en esta vida ni en la otra.
Entre dos dones de la mafia - Mafia novels & stories
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
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