Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

34
Mafia×
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
Show more

Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
Show more

Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
Show more

Mafia Short Stories & Novels

Discover a collection of enchanting Mafia short stories that explore the depths of passion. Perfect for readers seeking one-hour short stories to inspire and ignite their imagination about Mafia.
El arrepentimiento barato del prometido. - undefined novels & stories
Sago Pudding
Una semana antes de la boda, Lorenzo cambió el nombre que figuraba en la solicitud de matrimonio y lo reemplazó por el de su tío, Enzo, el nuevo líder de la mafia. Uno de sus amigos lo miró sorprendido. —¿Has perdido la cabeza? Selena te ha esperado durante siete años. ¡No ha puesto los ojos en ningún otro hombre! ¿Y ahora vas a entregársela a tu tío, el hombre más despiadado que existe? Enzo soltó una sonrisa desdeñosa. —Lena y yo hicimos una apuesta, y le prometí que cumpliría cualquier cosa que me pidiera. Además, cuando Selena descubra el cambio, entrará en pánico y vendrá a suplicarme que lo arregle. Y, seamos sinceros, ¿de verdad creen que mi tío querrá casarse con ella? En cuanto vea lo que hice, cancelará el compromiso. Al final, de una forma u otra, terminará casándose conmigo. Hablaba con una frivolidad absoluta, como si todo fuera un juego, y el grupo estalló en carcajadas. Yo llevaba un buen rato escuchando, oculta detrás de la puerta, y sentí que el corazón se me helaba. El día de la boda, me presenté tal como estaba previsto. Lorenzo, siempre tan seguro de sí mismo, perdió el control e intentó entrar por la fuerza en la iglesia. —¡Soy el novio! ¡Yo debería estar ahí!
Renuncié al apellido Moretti - undefined novels & stories
Katerina
Nunca se me ha dado bien fingir que no me doy cuenta cuando alguien intenta manipularme. A los catorce años, una compañera de la clase de matemáticas puso una hoja de respuestas sobre mi pupitre mientras la profesora recorría el pasillo. —Tenme esto —me susurró—. Solo hasta que termine el examen. Esperaba que la escondiera; en vez de eso, levanté la mano. —Señorita Carter, Jenna dejó su hoja de respuestas sobre mi escritorio y me pidió que se la guardara. Después de eso, nadie en la escuela volvió a pedirme que le «guardara» nada. Años después, Lorenzo Moretti, Don de una de las familias más antiguas de Nueva York, me encontró y me dijo que yo era la hija que había perdido hacía veinticinco años. Organizó una cena para presentarme ante la familia, pero Sofia, a quien habían criado como su hija, escondió la tarjeta de mi asiento y ocupó el lugar entre mis padres. —Llevo veintiún años sentándome aquí —dijo con dulzura—. No te molesta, ¿verdad? Todos esperaban que sonriera, me sentara en otro lado y demostrara que no era una amenaza. No lo hice. En cambio, volví a poner mi tarjeta sobre la mesa. —Si este asiento no significa nada, ¿por qué necesitabas el mío? Sofia empezó a llorar. Mi madre corrió a consolarla, mis tres hermanos salieron tras ella y mi padre me soltó un discurso sobre la importancia de mantener la paz. No era la primera vez. Habían ignorado tres de mis cumpleaños por atender a Sofia, le habían regalado la pulsera con mi nombre grabado y transformaron la habitación que me prometieron en su estudio privado. Cada promesa rota venía acompañada de una excusa razonable, pero todas terminaban igual: Sofia siempre tenía prioridad y yo debía entenderlo. Todos creyeron que toleraría cualquier cosa con tal de llevar el apellido Moretti, disfrutar de su dinero y contar con su protección. A la mañana siguiente, me abandonaron en el juzgado durante la cita para cambiar mi apellido porque Sofia dijo que no podía respirar. Así que retiré la solicitud, mantuve el apellido que me dio mi madre adoptiva y me fui sola con una maleta. Pero después de mi partida, ¿por qué absolutamente todos se arrepintieron?
A tres mil millas de distancia - undefined novels & stories
Eternity
Cuando mis padres se divorciaron, sus abogados redactaron un acuerdo de custodia. Mi hermana y yo viviríamos con cada uno de ellos por separado y cambiaríamos de casa al comienzo de cada año escolar. El cambio se hacía cada agosto en La Serata, el restaurante de la familia Moretti. Cada año, mis padres discutían por quién pasaría más tiempo con Sofía. —Ven conmigo a St. Barts para Día de Acción de Gracias —insistió mamá. El rostro de papá se endureció. —Sofía estará conmigo este año. Ella pasará las fiestas conmigo. Mamá sacó su calendario. —El año pasado me la dejaste diecinueve días más. Voy a recuperar esos días. Todos y cada uno de ellos. —Dos de esos días fueron noches de escuela. No cuentan. Sofía apoyó la barbilla en una mano y les dedicó una sonrisa indefensa, como la de una princesa abrumada por tanta devoción. —Si tan solo hubiera dos yo... Media hora después, mis padres llegaron a un acuerdo y reservaron el viaje juntos. Solo entonces Sofía me miró. —¿Y Emilia? Papá tomó su vaso de agua y desvió la mirada, como si yo no estuviera allí. —Ella no es mi responsabilidad este año. Mamá finalmente sostuvo mi mirada. —El grupo hotelero cerrará una adquisición el próximo mes. No tengo tiempo para esto. St. Gabriel todavía tiene habitaciones disponibles en el internado para estudiantes de último año. Te quedarás allí. Ellos acababan de contar cada hora que Sofía había pasado lejos de ellos. Cuando se trataba de mí, podían entregarse un año entero sin siquiera pestañear. Debajo de la mesa, alisé la servilleta que había estrujado entre el puño. Mi celular se iluminó. "Señorita Harper: Su expediente le permite optar por varias de las mejores universidades de la Costa Este. La beca de investigación del Instituto Westbridge también sería una excelente opción. ¿Cuál es su primera elección?" Miré California al otro lado del mapa y escribí mi respuesta. "Westbridge". Tres mil millas deberían ser suficientes para alejarme de mi familia para siempre.
Ahogada en su silencio - undefined novels & stories
Cocojam
Mi hermana era autista. Según los médicos, sufría una "sobrecarga sensorial severa". La regla era muy simple: nada de ruidos repentinos. Nunca. Por eso, toda mi vida transcurrió en silencio. Nunca usaba tacones. Nunca alzaba la voz. Ni siquiera podía reírme. Todo para evitar que mi hermana tuviera una crisis. Mi padre, Victor, el Don de la familia Castellano, solía agarrarme del hombro. Su rostro reflejaba pesar. —Sera, eres una buena hija. Es nuestro deber proteger a tu hermana. Tú eres fuerte y estás sana. Puedes sacrificarte un poco por ella, ¿verdad? Aquel día me encontraba en la terraza del segundo piso cuando, por accidente, tiré una maceta de rosas blancas. El estruendo de la maceta al romperse provocó una crisis en mi hermana, que tomaba el sol en el jardín. Por primera vez, Victor me miró como si fuera su enemiga. —¡¿No puedes estar en silencio?! ¡¿Quieres volverla loca?! —rugió. Mi hermana retrocedió aterrorizada y chocó contra una mesa de cristal. Entonces soltó un grito agudo. Victor pasó corriendo junto a mí, cegado por la rabia y el pánico. Mientras bajaba las escaleras para ayudar, me embistió con fuerza. Perdí el equilibrio y caí de pecho contra la esquina afilada de uno de los postes de hierro forjado de la barandilla. Un dolor intenso me atravesó el pecho. Abrí la boca para gritar, pero no salió ningún sonido. Toda mi familia corrió a rodear a mi hermana, que no dejaba de gritar. Nadie se molestó siquiera en mirarme. Mis pulmones se llenaron de sangre. Me estaba ahogando allí mismo, en el suelo. Todos pensaban que mi hermana, la autista, necesitaba el consuelo de la familia. Creyeron que yo solo me había caído y que podía esperar. Se equivocaron.
Me Cambió por su Primer Amor - undefined novels & stories
Bella
La noche previa a nuestra boda, Vincent, mi prometido, me pidió que le cediera mi lugar en el altar a Sofía, su primer amor. En mi vida pasada, me negué sin pensarlo. Al día siguiente, me casé con él en una ceremonia deslumbrante y me convertí en la madrina de la mafia de Chicago. Cuando Sofía se enteró, no pudo soportarlo y se lanzó al mar para quitarse la vida. Desde entonces, Vincent me culpó por su muerte. Durante los siguientes treinta años, me repitió la misma frase cada vez que tuvo la oportunidad: —Elena, si aquel día me hubiera casado con Sofía, ella no habría muerto —me reprochaba con amargura. Ni siquiera en su lecho de muerte consiguió dejar el pasado atrás. —No me entierren junto a Elena —les ordenó a nuestros hijos con su último aliento. Un año después de su muerte, enfermé de gravedad y también perdí la vida. Pero, cuando volví a abrir los ojos, había regresado a la noche anterior a nuestra boda. La voz de Vincent volvió a llegarme a través del teléfono. —Sofía necesita ese título más que tú —me explicó—. Todo el mundo sabe que te amo y te respeta por eso, pero ella es diferente. No es más que una pobre huérfana… Esta vez no esperé a que terminara. —Está bien. Acepto —respondí con calma. Colgué la llamada, me di la vuelta y firmé los documentos con los que renunciaba a cualquier vínculo con la familia. Después tomé un avión rumbo a Sicilia para ingresar al Instituto Salk, el lugar que siempre había admirado, pero al que nunca me permitieron ir. En esta vida, no volvería a vivir bajo las órdenes de Vincent. Y mucho menos a convertirme en su sombra.
El Don que negó a su propio hijo - undefined novels & stories
Jazmín
Tras la muerte de su hermano Enzo, Nico me aseguró que no existía otra opción. La familia Varrone necesitaba un nuevo Don y la viuda que su hermano había dejado requería un hijo para asegurar el linaje de la organización. Nico cumplió con su deber y comenzó a compartir la cama con ella noche tras noche. Cada vez que él regresaba a mi lado, traía el aroma de esa mujer impregnado en la piel y las mismas mentiras piadosas en la boca. —Valentina, cuando ella dé a luz al heredero, les daré a ti y a Luca todo lo que se merecen —me repetía una y otra vez. Y esperé. Esperé pacientemente durante seis meses. Durante ese tiempo, vi cómo el hombre que amaba se convertía, en todos los sentidos, en el esposo de otra mujer. También vi a mi pequeño hijo quedarse dormido junto a la ventana, esperando a un padre que jamás regresaba a casa y que siempre encontraba la excusa perfecta para romper sus promesas. Hasta que el embarazo de Serena fue anunciado. Los Varrone celebraron como si hubiera ocurrido un milagro. La madre de Nico declaró con orgullo que el hijo de Serena sería el único y legítimo heredero de la organización, mientras que mi pequeño Luca sería presentado ante el mundo como un simple huérfano que había sido adoptado por caridad. —Nadie en la alta sociedad puede enterarse de que el Don tiene un hijo con una muerta de hambre —sentenció la matriarca con desprecio. En ese momento, la manita de mi hijo comenzó a temblar entre la mía. —Mamá... —susurró Luca, mirando a su padre con los ojos llenos de lágrimas—. ¿Acaso yo no soy también hijo de papá? Nico escuchó, pero a pesar de ver el dolor en el rostro del niño, no hizo absolutamente nada; se limitó a tomar a Serena del brazo y a ignorar nuestra existencia. Fue en ese preciso instante donde dejé de esperar. Me quité el anillo de compromiso que él me había regalado siete años atrás y se lo entregué directamente a Serena. —Felicidades —le dije de frente—. Perteneces a esta familia mucho más que yo. Entonces tomé a Luca de la mano, guardé el secreto del segundo hijo que Nico aún no sabía que llevaba en mi vientre, y salí de la mansión Varrone por última vez. Todos en ese salón me miraron con lástima, pensando que era una mujer cualquiera, desamparada y sin un lugar a dónde ir. Lo que ellos no sabían... era que mi padre era el hombre más temido y poderoso de toda la mafia italiana. Y yo era su única heredera.
El juego del amor: Apuesto y lo perdió todo - undefined novels & stories
Winter
En nuestra fiesta conjunta de compromiso, mi mejor amiga y yo terminamos la noche con un anillo en el dedo. Sabrina Vale se casaría con Luca Marino, el chico al que había amado durante diez años. Yo me casaría con Adrian Calloway, el hombre que todos los columnistas de sociedad de Nueva York aseguraban que estaba obsesionado conmigo. Cuando llegó mi turno de hacer un brindis, Sabrina sacó a relucir una vieja apuesta y sonrió ante los invitados. —Veamos si nuestra princesita ya tiene a su prometido comiendo de la palma de su mano. Los invitados comenzaron a gritar que Adrian me embarrara el pastel de compromiso en la cara. Su mano se detuvo. Por un estúpido segundo, pensé que dejaría el plato a un lado y se pondría de mi lado, tal como siempre me había prometido. Entonces Luca le preguntó si ya estaba dominado por su futura esposa incluso antes de la boda. Adrian apretó la mandíbula. Y él mismo me estampó el pastel en la cara. Mientras la sala estallaba en risas, Luca me reveló que Adrian solo se había acercado a mí porque los tres habían hecho una apuesta. Sabrina entrelazó su brazo con el mío, como si todavía fuéramos las mejores amigas. —Nadie te traicionó, Elena. Otra vez estás haciendo un escándalo por una simple broma. Adrian se plantó frente a mí, absolutamente convencido de que lo perdonaría. —La boda sigue en pie. ¿Qué más pruebas necesitas? Los tres esperaban que rompiera en llanto, les exigiera explicaciones y les diera otra oportunidad para decidir por mí lo que sentía. Pero, en lugar de eso, me limpié la crema de los ojos y le envié un mensaje a mi madre, que estaba en Milán. «Mamá, dile a la familia que estoy lista para volver a casa.»
El Adiós Definitivo - undefined novels & stories
Esteban Selvas
Mi prometido, Victor Blackwood, es el Don de la mafia que controla el bajo mundo de todo el país con mano de hierro. Para los demás, él es la personificación del poder. Pero para mí… era el amor hecho hombre. Nunca imaginé el precio de amar a un hombre como él. En el Día de San Valentín preparé sus comidas favoritas y lo esperé en casa. Sin embargo, las horas pasaron, el vino se enfrió… y su silla seguía vacía. Con un mal presentimiento, abrí la red social de Queenie Stone, su «hermana adoptiva», quien había publicado: «Solo bastó que le dijera que me sentía sola… para que viniera enseguida. Incluso, aunque derramé vino sobre él, no se enojó. Victor siempre ha sido así… La familia para él es lo primero, aunque eso signifique dejar a su novia esperando. Nunca me falla. Ojalá nada cambie». En la foto, la camisa de Victor estaba empapada a la altura de la cintura, y el pañuelo de Queenie descansaba de manera peligrosa cerca de su entrepierna… Él ni siquiera se había apartado… sino que solo la miraba con ternura. No hice ningún escándalo. Solo le di «me gusta» a su publicación y luego le envié un simple mensaje: «Terminamos.» Pero como siempre… lo ignoró. Después supe que, al ver mi mensaje, él se limitó a comentar: —Vivienne no puede vivir sin mí. Solo está haciendo un berrinche. Si la ignoro un par de días, volverá arrastrándose. Es fácil de contentar. Lo que él no sabía… era que yo solo era fácil porque lo amaba. Pero ahora que decidí irme, no hay vuelta atrás… No importa lo que haga.
Mentiras en el corazón de un mafioso - undefined novels & stories
Lía Vallejo
Aquel día, en nuestro quinto aniversario de boda, recibí una llamada. Era el encargado del fondo familiar: le avisaba que una de las piezas almacenadas estaba por vencer y debía retirarla cuanto antes. Mi esposo, Mateo Fuentes, también conocido como el jefe de la mafia, estaba tan ocupado que ni siquiera se tomó un minuto para pensarlo. Así que decidí ir yo a recoger la caja. Dentro encontré un rollo de película antigua. El responsable me advirtió que, si no la revelaba pronto, el material se estropearía con el tiempo. Cuando por fin la revelé, cada fotografía mostraba a Mateo con Elsa Lara, su primer amor, sonriendo de una forma tan dulce que me dejó sin aliento. Y en todos sus álbumes, ni una sola foto mía. De repente, la puerta de la oficina se abrió de golpe. Mateo entró alterado, visiblemente molesto, y preguntó con impaciencia: —¿Anita Silva, estás revisando mi privacidad? Lo miré con calma. No grité, no pregunté nada. Solo dije: —Divorcémonos. Su expresión se endureció. Sin decir una palabra, tomó las fotos y las metió en la trituradora. Cuando el ruido cesó, se giró hacia mí y soltó: —Ya las destruí. ¿Y aun así quieres divorciarte? Una sonrisa amarga se me escapó. —Sí.
Como un Disparo Borré el Contador del Don - undefined novels & stories
Eternity
Podía ver una cuenta regresiva sobre la cabeza de las personas cuando ya habían decidido dejar a su pareja. El día que la cuenta regresiva de mi padre llegó a cero, plantó sobre la mesa del desayuno una carta de un abogado y nos abandonó a mi madre y a mí. El día que la cuenta regresiva de mi mejor amiga llegó a cero, por fin echó de su departamento a ese parásito de novio y cambió las cerraduras antes del anochecer. Por eso siempre me había aterrado ver una cuenta regresiva sobre la cabeza de mi prometido, Lucian Bellandi. Por suerte, en los siete años que llevaba a su lado, el espacio sobre su cabeza había permanecido vacío. Lucian era el Don más joven en la historia de la familia Bellandi. Era dueño de los muelles, los casinos y la mitad del dinero sucio de la zona sur, pero reservaba toda su ternura para mí. Eso cambió el mes pasado, cuando pasó a buscarme después de una subasta de los Bellandi. Levanté la mirada y unos números rojos como la sangre me hirieron los ojos. “702 días, 14 horas y 22 minutos”. Menos de dos años. Sentí que se me helaba la sangre. Busqué una explicación con desesperación. ¿Había hecho algo mal? Después, durante una tormenta de nieve junto al lago, nos encontramos con Mia Crane en la entrada trasera del Hotel Bellandi. Lucian acababa de contratarla como nueva asistente de su fundación benéfica. Tenía nieve en el cabello y las pestañas. Tiritaba de pies a cabeza, pero su sonrisa era radiante y de una inocencia conmovedora. Lucian sacó un pañuelo de seda negro del bolsillo interior de su saco y se lo entregó. Tenía una actitud tranquila. No había nada abiertamente inapropiado en ese gesto. Pero en ese momento, la cuenta regresiva sobre su cabeza cambió. “327 días, 4 horas y 47 minutos”. Más de trescientos días desaparecieron. Y entonces supe que había encontrado el motivo.
Una Rosa Marchita - undefined novels & stories
Zoe Luz
Después de mi renacimiento, decidí trazar una línea dura entre mí y el heredero de la familia de la mafia, Carlo Gutiérrez. Él hizo que su golden retriever ocupara mi asiento y le dijo a todos que yo ni siquiera era apta para tocar comida de perro en su fiesta. Después de eso, nunca más volví a sentarme en la mesa principal. Se quejó de que mi voz le estaba dando dolor de cabeza e interfería con sus negocios, así que me callé delante de él. Él se burló porque apestaba, así que hice las maletas y volví a mi destartalado apartamento en los barrios bajos, sin volver a poner un pie en su territorio. Al final, dijo que mi sola presencia arruinaría su alianza matrimonial con la Principessa de la familia Moreno. Asentí, y luego acepté la propuesta de matrimonio de otro hombre sin dudarlo. Tomé decisiones opuestas a las que tomé en mi vida pasada. Después de que me casé con él en mi vida anterior, la Principessa de la familia Moreno fue asesinada en un tiroteo. Carlo concluyó que yo era el culpable y me arrojó al sótano para torturarme antes de finalmente tirar mi cuerpo al mar. Más tarde, cuando me vio con otro hombre, me confrontó con los ojos rojos. —Rosa Shaw, ya te divertiste. Vuelve conmigo, ¡y fingiré que nada de esto ha pasado!
Renacida: Dejé al Don suplicando - undefined novels & stories
KarenW
Los Vale dirigían la organización criminal más poderosa de Nueva York. Desde pequeñas fuimos reclutadas y entrenadas minuciosamente con un único y escalofriante objetivo: que una de nosotras ocupara el lugar de la futura esposa del jefe. Aunque ese título no era más que una fachada para ocultar la cruel realidad: la elegida se convertiría en su escudo, su arma y su protectora más leal. Alguien capaz de matar o dar la vida por él. Con el paso de los años, las demás fueron desapareciendo una tras otra, hasta que solo quedamos Elara Quinn y yo. Sin embargo, Elara fue asesinada en una misión secreta, llevándose consigo cualquier posibilidad. Terminé siendo la esposa de Adrián Vale por una simple y trágica razón: ya no quedaba nadie más que pudiera ocupar ese lugar. Había dado todo por él y lo amaba con toda mi alma. Creía ciegamente que Adrián también sentía lo mismo por mí... hasta que una bala atravesó mi pecho. Mientras agonizaba en el suelo, luchando por respirar, escuché su fría voz dirigiéndose a su asistente: —No la entierren en el panteón de los Vale. El lugar reservado junto al mío es para Elara. Esa frase lo decía todo. Ella ni siquiera había vivido lo suficiente como para casarse con él, pero ya tenía asegurado su sitio eterno a su lado, incluso después de muerte. Yo había recibido el balazo que debió haberlo matado, y aun así, mi sacrificio no bastaba para que me enterraran a su lado. A continuación, mis ojos se cerraron lentamente y, al volver a abrirlos, me encontré de pie en el gran salón, el día exacto en que los Vale anunciaron oficialmente a Adrián como su nuevo jefe. El día en que todo comenzó.
Desechada por anticuada, vi caer a la mafia - undefined novels & stories
Jelly Pudding
La noche anterior me comunicaron la decisión de la Familia: quedaba expulsada. ¿La razón? Absurda. Según ellos, mi mentalidad era «anticuada» y mi resistencia a las «reformas» ponía en peligro su expansión. A la mañana siguiente, mi prometido me cortó el paso con mirada gélida. —Kelly tenía razón. Gente tan terca como tú solo frena a la Familia. Y no me culpes; le pisaste los talones a la persona equivocada. A unos metros, Kelly me observaba con una sonrisa arrogante. Sobrina del mismísimo don y recién nombrada jefa de operaciones, usaba sus «reformas» para purgar a los veteranos. Yo era su blanco principal por haberme opuesto públicamente a su temerario plan. —Las reliquias del pasado ya no sirven. Si sabes lo que te conviene, lárgate —sentenció con desprecio ante todos. Sin inmutarme ni discutir, firmé la renuncia. Lo que ninguno sabía era que jamás necesité a la Familia. Si me quedé todos estos años, fue porque alguien me suplicó que sostuviera su imperio para evitar que se desmoronara. Si querían echarme, no tenía razón para rogar. Sin dudarlo, abrí Instagram y publiqué:«Dejé la Familia. Ansiosa por ver lo que viene ahora». En cuestión de segundos, todo el mundo del hampa estalló.
La Esposa Oculta: Heredera de la Mafia - undefined novels & stories
Jazmín
Tres días antes de la fecha prevista para el parto, mi esposo llegó a casa y me anunció que iba a casarse con Bianca Voss. «Su bebé nacerá en cualquier momento», dijo Luca. “Si me caso con ella, conseguiré el puesto de Don». Me quedé inmóvil, llevando en mi vientre a su hijo, y le pregunté: «¿Entonces quieres que pase el resto de mi vida siendo tu amante en las sombras?» Me prometió los mejores médicos, guardaespaldas, dinero y una casa segura en las afueras de Chicago. Aseguró que seguiría siendo su esposa puertas adentro, siempre y cuando nunca apareciera frente a Bianca. Cuando me negué, me miró con lástima, como si yo fuera demasiado insignificante para entender el mundo al que él realmente pertenecía. Él creía que yo solo era Aria, la mujer tranquila que cultivaba tomates junto al lago. No tenía ni la menor idea de que en realidad era Aria Castellano, la única hija del Presidente de la Comisión Suprema de la Mafia. Lo miré fijamente y susurré: —¿Y si te dijera que la familia de Bianca no es nada comparada con la mía?
La jefa de la mafia: Una segunda oportunidad - undefined novels & stories
Eternity
En mi vida pasada, mi hermana Serena Vega huyó a Mónaco un día antes de su boda, y mi propia familia me obligó a ponerme su vestido antes del amanecer, tratándome como a una simple pieza de repuesto. Damian Lucchese, el despiadado y joven capo de la mafia de Nueva York, esperaba en el altar. En el instante preciso en que levantó mi velo y descubrió mi rostro en lugar del de ella, la aparente calidez de su mirada se congeló, convirtiéndose en un desprecio que marcó mi destino. Durante cinco largos años, fui su esposa secreta, atrapada en una jaula de oro y sombras. Los bajos fondos sabían que el temido jefe estaba casado, pero nadie conocía la identidad de la mujer. Mis propios padres, olvidando que fueron ellos quienes me obligaron a casarme, me reprocharon estar viviendo la vida que le correspondía a Serena y, para colmo, por no haber logrado retener el corazón de un hombre que nunca estuvo dispuesto a amar. Entonces, el pasado volvió a tocar a nuestra puerta: Serena regresó a casa, dispuesta a reclamar lo que creía suyo. Aquella Navidad, Damian organizó un viaje a su apartada finca en la montaña, llevándose con él a Serena y a mis padres. Cuando una feroz y brutal tormenta de nieve azotó la zona, bloqueando todos los caminos, sus hombres subieron a todos de emergencia al helicóptero. Nadie miró atrás. Nadie pronunció mi nombre. Morí sola, abandonada en esa casa congelada. Llevaba en mi vientre al hijo de Damian, un embarazo de tres meses que él jamás llegó a conocer. Pero el destino me ha concedido una segunda oportunidad. Cuando volví a abrir los ojos, el tiempo había retrocedido y Serena volvía a pisar Nueva York. Esta vez, no le rogaré amor a un hombre que me destruyó, ni buscaré la aprobación de una familia que me vendió. Solo cuando me marche para siempre de sus vidas y descubran el vacío que dejé, ninguno de ellos tendrá el derecho de suplicar perdón ni de arrepentirse. El imperio que construyeron sobre mis lágrimas comenzará a arder desde los cimientos, y esta vez seré yo quien dicte sentencia.
¿Arruinar mi amor? Destruiré a tu familia - undefined novels & stories
Scarlet Cherry
El día que me estaba probando mi vestido de novia, una desconocida irrumpió en la sala VIP y me empujó con fuerza al suelo. —Yo soy la verdadera señora de John Curtis. Alguien como tú, sin dinero ni una familia poderosa que la respalde, debería servirme. Me miró desde arriba con desprecio antes de patear mi vientre embarazado con sus tacones afilados. El dolor nubló mi visión y me hizo sudar frío. Jolene Nostra se agachó a mi lado y me abofeteó con el dorso de la mano. —Tú no eres más que una amante abandonada, sin riqueza ni influencia, intentando casarte con una familia adinerada quedándote embarazada. Mientras la sangre brotaba abundantemente entre mis piernas, una revelación me golpeó. Mi prometido, la persona con la que había estado durante cuatro años, estaba viendo a otra mujer. —¿Qué es esa mirada? ¿Cómo te atreves a mirarme así? ¡Podría matarte y no me pasaría nada, porque soy la señora de John Curtis! Cuando se abalanzó sobre mí, saqué rápidamente el teléfono con manos temblorosas para llamar a mi hermano. —Ven por mí, Anthony. Y diles a los nuestros que quiero que la familia Curtis desaparezca de South City.
Entre dos dones de la mafia - undefined novels & stories
Peachy
Tres años de matrimonio con el Don Victor me hicieron creer que finalmente podría olvidar el dolor y la traición de Dominic, mi exesposo. Victor, un hombre frío y despiadado, gobernaba la delincuencia de la Costa Este con puño de hierro. Sin embargo, a mí me entregó el mundo en bandeja de plata, uniendo uno a uno mis pedazos rotos. Hasta aquella noche. Una llamada frenética del segundo al mando de Victor me despertó; me suplicaba que fuera de inmediato al hospital privado más exclusivo de Manhattan. Al llegar, la escena me heló la sangre: Victor y Dominic se enfrentaban a muerte a las puertas del área de maternidad. Con las armas en alto y rodeados por sus sicarios de élite, estaban a un segundo de desatar una guerra total entre mafias. Y en medio de los dos estaba Chloe, mi antigua mejor amiga. Su vientre delataba un embarazo avanzado. El mediador de la Comisión deslizó un acuerdo de tregua sobre la mesa, con una expresión de absoluta incomodidad. —Las grabaciones de seguridad no mienten. Esos dos dones casi vuelan el piso entero solo para decidir quién pasaba la noche en la habitación de ella. Con el cuerpo entumecido por el golpe, firmé los papeles en mi calidad de la dona de la familia Costello. En la habitación ya se apilaban las vitaminas prenatales que Victor le había comprado. Mientras tanto, sus hombres y los de Dominic seguían discutiendo por el calendario: cómo se dividirían la semana los dos capos para acompañar a Chloe, tres días cada uno. Cuando me acerqué a la cama, los dos hombres que hace un momento querían degollarse ahora la custodiaban a ambos lados. Victor protegía el vientre de Chloe. Esos mismos labios que solían besar cada centímetro de mi cuerpo, escupieron palabras que me congelaron el alma: —Yo la obligué. Si tienes algún problema, arréglalo conmigo. Dominic, mi exesposo, me lanzó una mirada feroz y llena de veneno: —Mantén a raya a tu perro rabioso de esposo. ¡Dile que deje de acosar a mi mujer! Negué con la cabeza lentamente. Al presenciar semejante farsa, las lágrimas comenzaron a rodar en silencio por mis mejillas. El amor de un mafioso... al final, no es más que una burda mentira. Victor, a ti tampoco te quiero ya.
La Moretti que dejó de esperar - undefined novels & stories
September
Le di ocho años de mi vida a Adrian Vale. Ocho años de espera, de perdones y de fingir que no dolía cada vez que elegía su orgullo, su carrera o a su amiga de la infancia antes que a mí. Siempre decía que me amaba. Siempre decía que el matrimonio era solo cuestión de tiempo. Pero, de algún modo, ese momento nunca llegaba. En la boda de mi mejor amiga, cuando el ramo finalmente cayó en mis manos, le di una última oportunidad. Solo necesitaba una frase. Una sola. En cambio, Adrian tomó el ramo de mis manos… y se lo entregó a otra mujer. Creyó que me calmaría, que volvería y seguiría esperándolo como siempre. Pero olvidó algo. Yo era Elena Moretti. Y cuando una mujer Moretti deja de esperar… jamás mira atrás.
Le di diez años. Luego le quité todo. - undefined novels & stories
Michelle
Diez años después de casarme con un miembro de la familia Falcone como novia sustituta, mi hermana finalmente regresó. Fue ella quien rompió el compromiso y se pasó la última década viajando por el mundo. En su primera noche de vuelta, besó a Marco Falcone frente a toda la familia y luego se acercó a mí con la misma sonrisa inocente de aquel entonces. —Ya estoy de regreso —dijo—. Ya no tienes que hacerte pasar por mí, Ginevra. Estoy en casa. Todos pensaban que había vuelto para recuperar a Marco. Pero esos diez años me pertenecían. Fui yo quien permaneció a su lado durante los intentos de asesinato y el colapso de las alianzas. Fui yo quien lo ayudó a ascender hasta la cima de la familia. Perdí a dos hijos y casi perdí la vida a manos de nuestros enemigos. Mientras ella disfrutaba de su libertad, yo sostenía su imperio con mi propia sangre. Ella no había sacrificado nada y ahora pretendía arrebatarme todo. No discutí. Simplemente miré al hombre que alguna vez me sostuvo entre sus brazos y me prometió que nunca permitiría que sufriera de nuevo. Yo también quería descubrirlo. Esta vez quería ver a quién elegía Marco Falcone: al primer amor que se marchó hace una década o a la esposa que sangró a su lado durante diez años.
Coronaron a mi gemela, así que me aparté de la mafia - undefined novels & stories
TJ
Dentro de la familia Bellini, cada principessa recibía una piedra preciosa al nacer. Al cumplir dieciocho años, el Don la incrustaba en su corona de iniciación, lo que le otorgaba poder y protección del apellido Bellini. La semana pasada, mi hermana gemela, Bianca, y yo cumplimos dieciocho años, así que mi hermano nos trajo nuestras coronas. La corona de Bianca brillaba con dos diamantes. —¿Por qué ella tiene mi diamante? —pregunté. Marco se encogió de hombros. —Bianca quería más brillo. Luego, mi hermano me entregó una corona antigua de la bóveda familiar. Estaba ennegrecida y le faltaba la mitad de sus piedras. Mi madre suspiró. —Sigue siendo una corona Bellini, Elena. No eches a perder la iniciación solo por una pieza de joyería. Toda mi vida he cedido una y otra vez a beneficio de Bianca. Imaginé que la iniciación al fin demostraría que también pertenecía a esta familia. En cambio, me borraron del mapa una vez más. Mi celular vibró por un mensaje sobre el último plazo para solicitar el ingreso al MIT. Esta vez, le di a «Aceptar». Si los Bellini no tenían un lugar para mí, dejaría de sacrificarme por pertenecer a ellos.
PREV
12345
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status