Cristina López
Helena Evans había sido criada bajo las leyes de la mafia, sabía que la palabra amor no encajaría jamás en su vida, lo había aceptado, en especial cuando su matrimonio enlazaría a su familia, con el clan más grande de Nueva York, lo que no entraba en sus planes, era que Cecilia, la hija del clan enemigo de la familia de Helena, pusiese sus ojos en su prometido, por supuesto que Helena no pensaba quedarse con los brazos cruzados, no cuando ya no era una simple revalidad por negocios lo que estaba en juego, debía asegurar su unión con los Jackson a cómo diera lugar, si quería vengar la muerte de su hermano.
Marcus Jackson había sido criado para dirigir el clan más grande de Nueva York, sabía que el amor era una debilidad, que lo mejor que le podía pasar era aceptar un matrimonio arreglado, sólo un negocio, una forma bonita para nombrar una alianza, y cuando su esposa resultó ser Cecilia, supo que no todo en su vida sería bueno, y aun así lo aceptó.
Por supuesto que ni Helena, ni Marcus habían tenido en cuenta los juegos del destino, y es allí cuando sus vidas cambian al completo en el preciso instante en que Marcus es dado por muerto, y Cecilia en lugar de guardarle luto, decide seducir a Larry, su cuñado y prometido de Helana, sin saber que esa decisión provocaría que Helena marcara las reglas del juego.
—Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.
Una frase que cambiará la vida de muchas personas.
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