Mangonel
—Sobrino, ¿no tienes algunos videos para adultos por ahí? Por las noches me siento muy sola.
En plena madrugada, mi tía abrió la puerta de mi cuarto. Llevaba una lencería muy sensual que dejaba ver su cuerpo firme y su piel blanca y suave.
Yo me la estaba jalando con sus medias y, del susto, me tapé rápido con la cobija.
—Tía, ¿por qué entras así sin tocar?
Ella tenía la cara toda roja.
—Traigo muchísimas ganas, y el inútil de tu tío no me satisface para nada. Ándale, búscame unos videos de los buenos, yo me las arreglo sola.
Me toqué el garrote, listo y duro, y le dije entre risas:
—¿Y si mejor te ayudo yo?