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48
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Kwento at Setting

52
Reconquista Desesperada×
Lahat
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
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Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
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Karma
Castigo al Infiel
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Drama Familiar
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Embarazo
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
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Acoso
Matrimonio por Sustitución
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Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Seducción
Amor Prohibido
Matrimonio por Contrato
Aventura
Diferencia de Edad
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Encuentro Amoroso
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
18+
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Tema

20
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce y Doloroso
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Apasionante
Enfermizo/Retorcido
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Mga Maiikling Kuwento at Nobelang Egoísta Romance Reconquista Desesperada

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Accidente y Boda Exprés con el CEO - Romance nobela & mga-kwento
Ana Larrea
De camino a ver a mi novio, que seguía haciendo horas extras, sufrí un fuerte accidente de tránsito. Lo llamé decenas de veces, pidiéndole ayuda, pero no respondió ni una sola vez. A lo lejos, el edificio de su empresa seguía iluminado, con las luces encendidas, como si nada hubiera pasado, y la desesperación terminó por devorarme. Cuando desperté en el hospital, vi una publicación de una subordinada suya: “¿Qué hacer cuando tu jefe te regaña en plena madrugada?” La imagen mostraba el reflejo de ambos en el vidrio de una puerta. La cercanía entre ellos era tan evidente que claramente había cruzado los límites de una relación laboral normal. Sin darme por vencida, volví a llamar a Alfonso González. Esta vez, por fin contestó. Con la voz quebrada, apenas logré decir: —Alfonso, tuve un accidente de auto. —Paula, ando ocupado —respondió con frialdad—. Haré que mi asistente se encargue, ¿de acuerdo? Sé buena, ¿sí? Cuando termine este viaje de trabajo, regresaré para acompañarte. Intenté seguir hablando, pero su grito interrumpió todo: —¡Bárbara! ¿Te vas con una sola maleta? ¿Y entonces por qué traes tres? ¿Piensas irte de vacaciones o qué? Bárbara Garza era la nueva pasante que Alfonso acababa de contratar. Miré el teléfono. La llamada ya se había cortado, y las lágrimas ya estaban secas en el rostro. Luego marqué otro número: —Acepto el matrimonio arreglado.
Casada de nuevo, él enloqueció - Romance nobela & mga-kwento
Frimontaña
Mi padre me obligó a elegir a uno de los dos hermanos de la familia López para casarme. Elegí a Alejandro López. Solo porque llevaba trece años enamorada de él en silencio. Pero el día de nuestra boda, su hermanastra Paloma se arrojó desde la azotea del hotel. Dejó una carta escrita con sangre, deseándonos amor eterno y una vida juntos. Entonces lo entendí: llevaban años amándose en secreto. Alejandro perdió el control en plena boda y anunció que renunciaba al mundo. Yo me quedé sola, sin rumbo. De por vida, expió sus culpas ante la placa conmemorativa de su hermanastra. Lo odié por engañarme; no pedí el divorcio y nos torturamos. Hasta que un secuestro lo cambió todo. Para salvarme, Alejandro murió junto a los secuestradores. Antes de morir, me miró y dijo: —Isabela, fue mi culpa haberte ocultado la verdad. —Pero dos vidas, la mía y la de mi hermana, ¿no bastan para saldar esta deuda? —En la próxima vida, no me elijas. Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto al día en que mi padre me pidió escoger esposo. Esta vez, sin dudarlo, elegí al hermano mayor de Alejandro: Ramiro.
Los guantes que acabaron con nosotros - Romance nobela & mga-kwento
Stars
En mi cumpleaños, mi prometido usó sus puntos del supermercado para comprarme un par de guantes para lavar los platos. Sin embargo, en una subasta, le compró una joya de cinco millones de dólares a su primer amor. Estaba enojada al confrontarlo, pero él me llamó una cazafortunas. —Te he estado dando dinero para gastar. ¿No es más que justo que me cuides? Se suponía que esta era mi última prueba para ti. Si aprobabas, nos casaríamos. Me has decepcionado muchísimo. Rompí con él. Él se dio la vuelta y le propuso matrimonio a su primer amor. Cinco años después, nos encontramos en una isla privada de vacaciones. Alex Thompson me vio con el uniforme de trabajadora recogiendo basura en la playa. Se burló de mí en el acto. —Le hiciste el asco a los guantes que te compré, y aquí estás, rebuscando en la basura. Ahora, incluso si me suplicaras, no te miraría dos veces. Lo ignoré. El proyecto de estudios sociales de mi hijo consistía en limpiar el patio trasero con uno de sus padres. Su padre había ampliado el patio hasta la playa. Limpiarlo era agotador.
Tras la Traición, Le Arrebaté Todo - Romance nobela & mga-kwento
Suyur
En el mundo empresarial, todos sabían que Camila López era la pieza clave de Carlos Sánchez. Mientras Camila estuviera presente, no había negocio que el Grupo Sánchez no pudiera cerrar. Y Carlos la amaba hasta los huesos. Si Camila lo pidiera, él daría todo por ella, incluso la vida. Hubo un tiempo en que Camila también lo creyó. En el Triángulo Dorado, por el Grupo Sánchez, no dudó en apuntarse un arma y disparar cinco veces contra sí misma. En México, bebió con proveedores hasta escupir sangre. Cada vez, creyó que Carlos la estaría esperando al volver. Hasta que descubrió la mirada que él clavaba en su joven guardaespaldas, una mirada tan densa y llena de pasión. Se justificaba con la compasión, pero sus miradas delataban otro sentimiento.
Su Confesión, Nadie Más Escucha - Romance nobela & mga-kwento
Burbuja de Yogur
El día de mi cumpleaños, en la fiesta, mi esposo David Herrera apareció de repente con mi hermana adoptiva y su hijo. Al prepararnos para salir, él, con total naturalidad, colocó a mi hermana adoptiva en el asiento del copiloto y luego me dijo: —Los niños se marean fácil, atrás hay demasiadas cosas, tú estás bien y puedes ir en autobús. Mis amigas no hicieron más que asentir: —Eres la hermana mayor, cuidar del hijo de tu hermana es lo que toca. Cuatro autos, y ningún lugar para mí, la protagonista. Me subí al autobús con el corazón resentido y vi en el chat del grupo de paseo a David y Ana Blanco interactuando de manera demasiado cercana. Incluso hablaban de cosas que yo desconocía por completo. Cuando abrí el nuevo video que me habían enviado, en la mesa que habían preparado para mí solo quedaban sobras. Hasta el pastel de cumpleaños que había cuidado con esmero, David se lo dio a Ana y su hija como postre. Alguien no pudo soportarlo y le preguntó si eso no estaba mal. David, limpiando cuidadosamente la boca de Ana, ni siquiera levantó la cabeza: —Somos familia, Brittany Moreno no se va a enojar. En ese instante, nuestro matrimonio de siete años llegó a su fin.
Renací: esta vez no seré su prometida - Romance nobela & mga-kwento
Lucía Monteverde
Después de renacer, hice todo lo posible por evitar cualquier cruce con Sebastián Luján. Él se inscribió en la universidad más prestigiosa del país. Yo elegí irme a estudiar en el extranjero . Cuando viajó hasta Grandoria para buscarme, me fui todavía más lejos, acepté trabajos como reportera en zonas de conflicto. Años después, regresé a mi país tomada de la mano del hombre que amaba, para celebrar nuestra boda. Sebastián fue detenido en la entrada del lugar, sus ojos estaban enrojecidos, y sólo decía: —¿Por qué… por qué dejaste de amarme?
Él se hizo el muerto, y yo lo hice realidad - Romance nobela & mga-kwento
Puñito Feroz
Tres meses después de que mi esposo, Josiah Erikson, desapareciera en un accidente de esquí, lo vi en un bar. Él reía a carcajada limpia, con un brazo envuelto naturalmente alrededor de los hombros de su «mejor amiga», Mónica Jones. —Menos mal que se les ocurrió esta idea. Casi había olvidado cómo se siente la libertad. Uno tras otro, sus amigos chocan sus copas con él y le preguntan cuándo planea reaparecer. Bajó la mirada y lo pensó antes de decir: —En una semana. Apareceré cuando ella se haya vuelto completamente loca buscándome. De pie entre las sombras, lo vi saborear su libertad, y entonces llamé a mi amiga que trabaja en la oficina estatal de registros civiles.
Si No Puedo Retenerte - Romance nobela & mga-kwento
Doña Lluvia
Mi esposo, comandante del batallón, me prometió que solo acompañaría noventa y nueve veces a su “amor de juventud”, Paula Ferrer, cuando su depresión se descontrolara. Pero cuando terminé de contar las noventa y nueve veces, lo vi abrazándola, él la sostenía fuertemente entre sus brazos. Después de eso, dejé de llorar y de intentar detenerlo cada vez que iba a buscarla. Solo le pedí un amuleto de protección como regalo para el hijo que estaba por nacer. Cuando mencioné al bebé, su expresión se suavizó un poco, era suave y tierna. —Espérame, volveré e iré contigo al hospital para el control prenatal. Yo solo asentí obediente. No le dije que, diez días atrás, ya había presentado la solicitud de divorcio en el registro civil. Ahora, estamos divorciados.
Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron - Romance nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Mi mejor amiga y yo nos casamos el mismo día con los hermanos Alcázar. Por coincidencia, incluso quedamos embarazadas al mismo tiempo. Yo me casé con el hermano mayor, un reconocido psicólogo; ella, con su hermano menor, un prodigio de la medicina. Debido a las molestias del embarazo, Sebastián decidió manejar y llevarme para realizarme un chequeo prenatal. Pero a mitad del camino, una sola llamada de su ex, la mujer que nunca superó, bastó para que cambiara de rumbo y me dejara atrás. Llorando, me aferré a su brazo. —Sebastián, te lo suplico… afuera está lloviendo a cántaros. ¿Puedes llevarme primero al hospital? Él apartó mi mano con impaciencia. —Ella se cortó la muñeca. ¡Podría morir! ¿Puedes dejar de ser tan inmadura? Tengo que ir a vendarla. Tú puedes ir sola al hospital. La lluvia caía como si el cielo se estuviera rompiendo. Y Sebastián me dejó sola en plena carretera. No tuve más opción que llamar a mi mejor amiga para que viniera por mí. Nunca imaginamos que, en el camino, un enorme camión de carga se lanzaría directo contra nosotras. Mientras perdía el conocimiento, la escuché llorando, llamando a su esposo… Pero lo único que recibió fueron reproches. —No inventes tonterías, Elena. Solo porque estoy acompañando a Daniela, ¿ahora vas a mentir sobre un accidente? Al final, fueron unos desconocidos que iban pasando quienes llamaron a la ambulancia. Gracias a ellos, sobrevivimos, pero las dos perdimos a nuestros bebés. Cuando despertamos en el hospital, nos miramos y sonreímos amargamente. —¿Te vas a divorciar? —Sí.
Después de Ocho Años, Me Casé con Otro - Romance nobela & mga-kwento
Camila Navarro
En la boda de mi mejor amiga, una chica se lanzó a atrapar el ramo… pero se le escapó de las manos y terminó cayendo directo en las mías. Mi mejor amiga, Valentina Rojas, me miró con una sonrisa brillante. —Valeria, parece que tú serás la próxima novia. Los invitados intercambiaron miradas cómplices y giraron hacia mi novio de ocho años, Adrián Montenegro, el presidente del Grupo Montenegro. Pero él, con total calma, tomó el ramo de mis manos y lo pasó sin esfuerzo a la chica que estaba a mi lado… su secretaria, Natalia Cruz. —Ella lo atrapó primero. me acarició el cabello con suavidad, con esa misma voz gentil de siempre. —Pórtate bien… devuélveselo a Natalia por ahora. Ya habrá otra oportunidad. Con el ramo, también se desplazaron todas las miradas… hasta quedarse sobre Natalia. Observé su expresión, entre sorprendida y tímida. Luego apoyé una mano sobre mi vientre y forcé una sonrisa amarga. Adrián no sabía que no habría otra oportunidad. “Nuestra promesa de ocho años ya había llegado a su final… y aun así, nunca dimos el paso hacia el matrimonio”, pensó Valeria con amargura. Yo ya le había prometido a mis padres, parte de la realeza de Alcázar, que la próxima semana me marcharía para regresar y asumir el legado familiar.
Me Forzó a Parir y Perdió Todo - Romance nobela & mga-kwento
Burbuja de Yogur
El día en que Elizabeth Marcial estaba a punto de dar a luz, Agustín Vázquez, mi esposo, me llevó por la fuerza al hospital para inducirme el parto, cuando yo apenas tenía siete meses de embarazo. Me encerró en la sala de partos con el rostro desencajado. —Mónica, el bebé de Elizabeth tiene una enfermedad rara. En cuanto nazca, morirá. El doctor dijo que necesita la sangre del cordón umbilical y unas células madre especiales que solo pueden obtenerse durante el parto para salvarse. Rafael ya murió. Ahora me toca a mí cuidar de ella y de ese niño. La aguja de inducción, de casi diez centímetros, se me clavó sin piedad. Las contracciones me hicieron sudar frío del dolor. —Elizabeth ha estado bien todo el embarazo. ¿Cómo que el bebé tiene una enfermedad rara? Yo, en cambio, he tenido que cuidarme desde el primer día. Si haces que nuestro bebé nazca tres meses antes de tiempo, nos vas a matar a los dos. Agustín frunció apenas el entrecejo y me inmovilizó con fuerza contra la cama. —El doctor ya lo explicó. Solo van a adelantar el parto dos meses. No te va a pasar nada. Al oír los gritos de Elizabeth en la sala de al lado, su mirada se endureció de golpe, como si hubiera llegado a una conclusión. —¿No será que, porque siempre estoy pendiente de Elizabeth, quieres aprovechar esta oportunidad para quitarla de en medio? Ya te dije hace tiempo que la cuido por Rafael. ¿Cómo puedes ser tan cruel? Miré la sangre que no dejaba de brotar y, entre lágrimas, le rogué que tuviera piedad de nuestro bebé. Le dije que, si eso era lo que quería, yo me divorciaría y los dejaría en paz. En los ojos de Agustín no había nada más que fastidio. —No digas tonterías. Soy su padre. ¿Cómo voy a querer hacerle daño? Después de que usaron la sangre del cordón umbilical de mi bebé y las células madre extraídas durante el parto para salvar al hijo de Elizabeth, ella y su hijo quedaron fuera de peligro. Solo entonces Agustín se acordó de venir a vernos. Pero cuando entró en la habitación, sobre la cama solo había dos certificados de defunción: el mío y el de mi bebé.
No Quedan Más Perdones - Romance nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
Fui Su Broma, Ahora Me Perdió - Romance nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Desde hacía años, cada vez que se acercaba nuestro aniversario, mi novio, Nicolás Padilla, le seguía la corriente a su amiga de la infancia, Beatriz Aguirre, y fingía pedirme matrimonio como parte de una broma. El año pasado, cuando me puse el anillo llena de ilusión, el mecanismo del anillo de utilería se trabó de golpe y me apretó tanto el dedo que grité de dolor. Nicolás me pidió perdón y me prometió que este año sí me pediría matrimonio en serio. Me arreglé con todo cuidado y llegué al lugar donde Nicolás me había pedido que fuera su novia seis años atrás, pero lo primero que recibí fue una capa de crema en plena cara. Nicolás se acercó y me limpió los restos de crema con ternura. Pero yo di un paso atrás. Después de tantas decepciones acumuladas durante seis años, decidí terminar con él. Entonces, ¿por qué Nicolás enloqueció de arrepentimiento?
Condenado a soltarte - Romance nobela & mga-kwento
Hazel Laguna
La tinta de nuestra acta de matrimonio apenas se había secado, y el viaje de regreso a casa ya estaba sumido en un silencio sepulcral. De pronto, Ian Colson soltó el veneno sin anestesia: —Te engañé. Me señaló con una sonrisa cruel, apuntando directamente al asiento del copiloto donde yo estaba sentada. —Ayer mismo ella estuvo aquí, besándome. Llevaba ropa tan provocativa que no pude resistirme. Al final, terminé acostándome con ella en este mismo lugar. Era la segunda vez que me destruían la vida. Me quedé completamente paralizada, sintiendo cómo el aire se escapaba de mis pulmones. El dolor me desgarró con tanta fuerza que ni siquiera fui capaz de emitir un gemido. Pero Ian continuó, saboreando el recuerdo de su aventura con una nostalgia enfermiza. —Entonces entendí perfectamente por qué Jake lo había hecho. Jessica era muchísimo más fascinante y más mujer que tú. Jake Quill era mi exesposo. Y Jessica Hore, la mujer que alguna vez había sido mi mejor amiga. Cinco años atrás, los había descubierto juntos en la cama. Cuando estuve al borde del abismo, Ian apareció como mi salvador. Pero aquel día, él también me había apuñalado por la espalda... y con la misma mujer.
Adiós al amor que perdí hace ocho años - Romance nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Hace ocho años, le rompí el corazón al único hombre que he amado. Ahora, tras pasar casi una década en el extranjero, Liam Hayes por fin volvía a casa. Y no venía solo: traía a su nueva novia para presentarla a su familia. Ese mismo día, el hospital me dio su veredicto final. El cáncer había ganado. Ya no quedaba nada por intentar, ningún tratamiento que probar. Me enviaron a casa sabiendo que mis días estaban contados. Cuando el señor Liam me vio en el hospital, mientras mi madre me ayudaba a subir a una silla de ruedas, una sonrisa gélida curvó sus labios. —Ocho años —dijo, con una frialdad que calaba los huesos—. ¿Y en esto te convertiste? ¿Ya ni siquiera puedes caminar sola? El desprecio se filtraba en cada una de sus palabras. Yo solo tiré de la manga de mi abrigo hacia abajo, ocultando las marcas de los pinchazos de las agujas en el dorso de mi mano. —No es nada —respondí en un susurro—. Me caí y me fracturé un hueso. Eso es todo. Él soltó una carcajada seca y amarga. —En ese caso, ya que me voy a casar pronto, ¿por qué no vienes a la boda? Serías la dama de honor perfecta para mi prometida. Le sonreí, fingiendo que sus palabras no me estaban desgarrando el alma. —Te lo agradezco, pero no podré. Estoy a punto de irme a un lugar muy, muy lejano. Luego, le di una palmadita en la mano a mi madre, pidiéndole en silencio que me sacara de ahí y me llevara a casa.
Esta vez, me elijo a mí. - Romance nobela & mga-kwento
W. Wheat
Cuando Sophie descubre que el nuevo inversionista de su estudio de diseño no es otro que Ethan Cole, su propio esposo, comprende de inmediato que la batalla ya está perdida. No porque su trabajo no esté a la altura, sino porque su mayor rival, Yvonne, es nada menos que el primer amor inolvidable de Ethan. Durante años, Sophie ha tenido que luchar contra Yvonne por todo: por la familia, por su lugar, por el amor y, ahora, también por su carrera. Pero después de enfrentar una nueva humillación pública, decide que ha llegado el momento de dejar de competir. Esta vez, renunciará a Ethan y se elegirá a sí misma.
La noche en que las dos dimos a luz - Romance nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Una vez jugué con un universitario. Cuando se enamoró de mí, terminé con él. Años más tarde, cuando se convirtió en alguien exitoso, se casó conmigo delante de todos los que pensaban que yo tenía suerte de tenerlo. Mi familia cayó en desgracia y, a ojos de los demás, me había sacado la lotería. Lo que nunca vieron fue lo que ocurría en privado. Cada noche llegaba a casa con una mujer diferente. Nunca lloré. Nunca armé un escándalo. Eso solo pareció enfurecerlo aún más. Entonces decidió ir más lejos. Dejó embarazada a propósito a Natalie, su primer amor. Como aún conservaba la calma, me acorraló contra la pared y me preguntó: —Stella, ¿acaso me amas? Más tarde, Natalie y yo entramos en trabajo de parto la misma noche. Caí de rodillas y finalmente le confesé que lo amaba. Le rogué que me llevara al hospital. Me abrazó con fuerza, incapaz de ocultar su satisfacción. —Lo sabía —dijo—. Eres una mentirosa. Entonces me apartó bruscamente, tomó a Natalie en brazos y se marchó sin mirar atrás. —Después te llevaré al hospital. El dolor del parto será tu castigo.
La última lluvia antes del adiós - Romance nobela & mga-kwento
Universo Cercano
El CEO de Buxton Corp recuperó a su antiguo amor. ¿El precio? Su esposa embarazada desapareció sin dejar rastro. Durante el primer mes, Calvin ni se inmutó. Estaba demasiado ocupado adorando a la mujer que siempre había considerado su verdadero amor. En el segundo mes, sus amigos apostaban sobre cuánto tardaría Ángela en regresar de rodillas. Para el tercer mes, el pánico lo consumió. Envió equipos de búsqueda por todas partes para encontrarla. No hallaron nada. Ni una sola pista. A partir de ese momento, nadie volvió a atreverse a pronunciar el nombre de Ángela Astor en toda Auremburg. Pero había algo que nadie sabía. Cada noche, Calvin la extrañaba con tanta intensidad que sentía que estaba a punto de derrumbarse.
Mi Matrimonio, Su Lamento. - Romance nobela & mga-kwento
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Memorias que se vuelven viento - Romance nobela & mga-kwento
Belén Cadiz
Durante una partida de «Verdad o reto», mi novio perdió y tuvo que comprarles bebidas a todos, por lo que, media hora después, regresó cargado de bolsas y, con una gran sonrisa, comenzó a repartirlas. —Jake, llevas dos días sin dormir. Aquí tienes tu helado americano. Lula, para ti el de mango y maracuyá con tapioca extra, ¿verdad? Y también tu jugo de limón, sin hielo. Lo has pedido unas ochocientas veces. Fue recorriendo el círculo hasta que todos tuvieron un vaso en las manos. Sin embargo, cuando llegó frente a mí, la bolsa ya estaba vacía. La habitación quedó sumida en un silencio incómodo. —¿Y la bebida de Harper? Todd Rossi levantó su vaso y lo tendió hacia mí. —Se me olvidó, pero puede compartir la mía. Sus amigos estallaron en risas y enseguida comenzaron las bromas. —Vamos, ¿otra vez con lo mismo? Si vas a presumir tu amor delante de todos, al menos cambia de estrategia de vez en cuando. Las carcajadas llenaron la habitación. Todos creían que aquello era una muestra pública de afecto. Pero… yo conocía la verdad: Todd no había olvidado la bebida; se había olvidado de mí. Después de cuatro años juntos, todavía era incapaz de recordar que yo era alérgica a los duraznos. Por eso, en silencio, dejé el vaso sobre la mesa. Había soportado ese tipo de descuidos durante demasiado tiempo… Y hoy, por primera vez, decidí marcharme.
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