Novels
Short Stories

Genres

Romance×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

48
Egoísta×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Heredera Verdadera/Falsa
Amor Incondicional
POV masculino
Excéntrico/a
Vampiro
Escoria
Mejor Amiga
Calculador/a
Doctor/a
Protagonista Animal
La más Popular
Secretario/a
Diosa/Idol
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
Psicópata
niño
Vecindario
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Liarse con alguien
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Seducción
Amor Prohibido
Matrimonio por Contrato
Aventura
Diferencia de Edad
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Encuentro Amoroso
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
18+
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Themes

20
Romance Amargo×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce y Doloroso
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Apasionante
Enfermizo/Retorcido
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Romance Amargo Romance Short Stories & Egoísta Novels

Discover a collection of engaging Romance Amargo Romance short stories featuring Egoísta, with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
La última lluvia antes del adiós - Romance novels & stories
Universo Cercano
El CEO de Buxton Corp recuperó a su antiguo amor. ¿El precio? Su esposa embarazada desapareció sin dejar rastro. Durante el primer mes, Calvin ni se inmutó. Estaba demasiado ocupado adorando a la mujer que siempre había considerado su verdadero amor. En el segundo mes, sus amigos apostaban sobre cuánto tardaría Ángela en regresar de rodillas. Para el tercer mes, el pánico lo consumió. Envió equipos de búsqueda por todas partes para encontrarla. No hallaron nada. Ni una sola pista. A partir de ese momento, nadie volvió a atreverse a pronunciar el nombre de Ángela Astor en toda Auremburg. Pero había algo que nadie sabía. Cada noche, Calvin la extrañaba con tanta intensidad que sentía que estaba a punto de derrumbarse.
Treinta y Tres Bodas, Un Divorcio - Romance novels & stories
Fabiola
Después de casarnos en secreto, cada vez que mi esposa, la abogada Cecilia Castillo, probaba una nueva postura en la cama con su amigo de la infancia, Leonardo Muñoz, me pedía que celebráramos la boda. En tres años, Cecilia ya me había dejado plantado treinta y una veces. La primera vez, murió el perro de Leonardo. Dijo que, para guardar luto, no podíamos celebrar la boda durante tres meses. Con el traje puesto, tuve que disculparme una y otra vez ante todos los familiares y amigos que habían ido a la boda. La segunda vez fue porque a Leonardo le dolía el estómago. Ella salió a comprarle algo para aliviarlo. Después, cada vez que fijábamos una nueva fecha para la boda, Leonardo siempre terminaba teniendo algún problema. Le reclamé, discutí con ella, incluso armé escenas. Pero Cecilia siempre decía: —Leonardo y yo solo nos acostamos. Tú eres mi esposo. No seas tan mezquino. Después de que me anunciara que volvería a faltar a nuestra boda por trigésima segunda vez, por fin me cansé. Deslicé el acuerdo de divorcio hasta dejarlo frente a ella. —Dentro de un mes, quiero que formalicemos el divorcio.
Esta vez, me elijo a mí. - Romance novels & stories
W. Wheat
Cuando Sophie descubre que el nuevo inversionista de su estudio de diseño no es otro que Ethan Cole, su propio esposo, comprende de inmediato que la batalla ya está perdida. No porque su trabajo no esté a la altura, sino porque su mayor rival, Yvonne, es nada menos que el primer amor inolvidable de Ethan. Durante años, Sophie ha tenido que luchar contra Yvonne por todo: por la familia, por su lugar, por el amor y, ahora, también por su carrera. Pero después de enfrentar una nueva humillación pública, decide que ha llegado el momento de dejar de competir. Esta vez, renunciará a Ethan y se elegirá a sí misma.
La Amnesia Era Falsa y El Bebé No Era Suyo - Romance novels & stories
María Camacho
Al despertar tras sufrir un accidente automovilístico, mi novio, Miguel Huerta, sufría amnesia temporal y confundió a mi mejor amiga, Victoria Aguirre, con su novia. Para no alterarlo, yo, Paula Cruz, no tuve más remedio que intercambiar papeles con ella. Acordamos que solo intercambiaríamos nuestros papeles delante de Miguel y que aquella farsa no se extendería a nuestra vida privada. En cuanto Miguel recuperara la memoria, todo volvería a la normalidad. Sin embargo, pasaron seis meses y él no mostró la menor señal de mejoría. Todo cambió el día en que encontré por casualidad una publicación de alguien de mi ciudad que pedía consejos en internet: "Después de un accidente, perdí la memoria y confundí a otra mujer con mi novia. Ahora estoy enamorado de ella. ¿Cómo se lo explico a mi verdadera novia?" El comentario más votado proponía esta solución: "¡Sigue fingiendo que no recuerdas nada! Así mantienes abiertas todas tus opciones. Si luego te arrepientes, siempre puedes decir que acabas de recuperar la memoria". La publicación indicaba que el autor le había dado "me gusta" a ese comentario. Levanté la mirada justo cuando Miguel y Victoria regresaban a casa. Él caminaba detrás de ella cargando varias bolsas y la miraba como un hombre enamorado. Así que Miguel hacía tiempo que había convertido nuestra farsa en realidad.
El Día de Mi Boda, Se Casó con Otra - Romance novels & stories
Margarita Juárez
El día de mi boda, el auto que debía llevarme a la ceremonia me dejó frente al acceso de servicio del salón, justo al lado de los contenedores de basura. Víctor Méndez me abrió la puerta del auto y me dio una orden con la naturalidad de siempre: —Entra por la puerta de servicio. Yo llevaré a Leonor por la entrada principal para que nuestros compañeros no sospechen nada. Sin esperar mi respuesta, se marchó con Leonor Rivera y me dejó sola, sujetándome la falda en medio del agua sucia. Era la nonagésima novena vez que Víctor me abandonaba con la excusa de evitar sospechas. Llevábamos ocho años manteniendo nuestra relación en secreto. Según él, un romance en la oficina dañaría mi reputación, así que siempre utilizaba a Leonor, su amiga, como tapadera. Durante una actividad de integración de la empresa, la llevó en el asiento del copiloto mientras yo pasaba diez horas en autobús. Cuando por fin llegué, ellos ya estaban a punto de regresar. Cuando nuestro proyecto tuvo éxito, ascendió a Leonor, que formaba parte de mi equipo, mientras que yo, pese a ser la empleada con más experiencia, acabé siendo su subordinada. Hasta en las invitaciones de mi propia boda figuraba el nombre de Leonor en lugar del mío. Después de ocho años a su lado, Víctor seguía sin reconocerme como su pareja ni darme un lugar en su vida. Creí que de verdad lo hacía por mi bien. Pero cuando atravesé corriendo aquel pasillo inmundo y entré al salón cinco minutos antes de la hora prevista, descubrí que la ceremonia ya había comenzado: Víctor abrazaba a Leonor, que ocupaba mi lugar frente al altar. Los dos dijeron "Sí, acepto" al mismo tiempo y nuestros compañeros estallaron en vítores. —¡Felicidades! En ese instante lo entendí. Durante ocho años, la única persona con la que Víctor había querido mantener las distancias era yo. Así que le concedería su deseo: me apartaría para siempre de aquella farsa y de los favoritismos que ya ni siquiera se molestaba en ocultar. La música volvió a sonar y el maestro de ceremonias anunció el intercambio de anillos. Al verme, Víctor se giró con cierta incomodidad y, aprovechando que todas las miradas estaban puestas en Leonor, intentó ponerme el anillo a escondidas. Yo sonreí y retiré la mano antes de que pudiera hacerlo. —Ya no hace falta que disimulen. Felicidades.
Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar - Romance novels & stories
Rosa Sauri
Mi esposo, Joaquín Halabe, y yo éramos dos mentirosos. Él me juró que olvidaría a Carmen Granillo, la mujer que nunca logró superar, pero tenía el celular lleno de fotos de ella. Yo le prometí que jamás lo dejaría, mientras planeaba un futuro sin él. Hace un mes, lo engañé para que firmara los papeles del divorcio. Hoy era el día en que por fin desaparecería de su vida. Faltaban tres horas: ya tenía todas las maletas listas y había comprado un boleto de avión para irme al extranjero. Faltaban dos horas: recorté todas las fotos en las que aparecíamos juntos hasta dejar solo mi imagen en el álbum. Faltaba una hora: coloqué cuidadosamente el acuerdo de divorcio sobre la mesa. Después de diez años amándolo, aquel era el primer día que lo dejaba.
Dejé de ir tras su vuelo. - Romance novels & stories
Feath
Brandon Smith llevaba ocho años volando. Estuve con él desde que empezó como copiloto hasta que logró ascender a capitán. En el año más ocupado de su carrera, renuncié a mi trabajo y empecé a cocinar según sus horarios de vuelo. Solo una vez le hice una pregunta: —¿Podrías mostrarme algún día cómo se ve todo desde miles de metros de altura? Solo una vez, por favor. Brandon siguió comiendo. —El avión es un lugar de trabajo, no un parque de diversiones para ti. —Está bien —respondí. Desde entonces, nunca volví a mencionarle el tema. Hasta que una noche, mientras sufría de insomnio, encontré por accidente un álbum de fotos oculto y protegido en el teléfono de Brandon. El álbum contenía más de cuarenta fotos, todas tomadas desde su perspectiva como piloto. Había mares de nubes, atardeceres, arcoíris dobles después de una tormenta y hasta la Vía Láctea en el cielo nocturno mientras el avión volaba a miles de metros de altura. Todas las fotos se las envió a la misma persona, guardada bajo un emoji de oso. La más reciente era una foto del hermoso cielo al atardecer, tomada tres días antes. La mitad del sol asomaba entre las nubes. El mensaje que acompañaba la foto decía: "El cielo hoy está tan hermoso como siempre. La próxima vez que vengas, puedes sentarte en el asiento del observador. Desde ahí tendrás el mejor ángulo para ver el cielo". La persona del emoji de oso respondió con un emoji de abrazo y una frase corta: —Espera a que esté de descanso. Volví a dejar el teléfono de Brandon en su sitio, sin cambiar la contraseña ni borrar el álbum. Cuando salió el sol, me preparé un café como de costumbre y me lo tomé en silencio. Después, encendí la computadora y reservé un vuelo a Dalco. Después de ocho años, ya no tenía que perseguir las rutas de vuelo de Brandon ni esperar a que llegara la sus horarios de comida. Tampoco tenía que quedarme en una casa vacía mientras intentaba adivinar hacia qué destino volaba en ese momento. Ya que el cielo de Brandon se negó a aceptar mi presencia, echaría raíces en otro lugar y contemplaría ese atardecer por mi cuenta.
Noventa y nueve acuerdos de divorcio - Romance novels & stories
Universo Cercano
La misma noche en que Lisa, el primer amor de Finn Chapman, se divorció, él me arrojó el acuerdo de divorcio número noventa y nueve. —Lisa tiene el corazón roto. No puede superarlo. Tengo que cuidarla —dijo. Incluso nuestro hijo de siete años intentó convencerme. —Deberías aceptar el divorcio e irte —me dijo—. Deja que Lisa se mude con nosotros. Ya no necesitamos una sirvienta como tú. Padre e hijo estaban seguros de que gritaría, lloraría y les rogaría que no me echaran. Pero no lo hice. Simplemente asentí, firmé los papeles del divorcio en silencio y me fui. Diez años después, mi hijo obtuvo el puntaje más alto en el examen de admisión a la universidad. Durante una entrevista, un reportero le preguntó: —¿Qué te motivó a estudiar con tanto empeño durante todos estos años? Guardó silencio por un momento. Luego, delante de todos, sus ojos se enrojecieron. —Porque quería decirle a mi mamá que ya crecí —respondió con voz temblorosa—. ¿Volverías conmigo? Por favor, no me abandones otra vez.
Memorias que se vuelven viento - Romance novels & stories
Belén Cadiz
Durante una partida de «Verdad o reto», mi novio perdió y tuvo que comprarles bebidas a todos, por lo que, media hora después, regresó cargado de bolsas y, con una gran sonrisa, comenzó a repartirlas. —Jake, llevas dos días sin dormir. Aquí tienes tu helado americano. Lula, para ti el de mango y maracuyá con tapioca extra, ¿verdad? Y también tu jugo de limón, sin hielo. Lo has pedido unas ochocientas veces. Fue recorriendo el círculo hasta que todos tuvieron un vaso en las manos. Sin embargo, cuando llegó frente a mí, la bolsa ya estaba vacía. La habitación quedó sumida en un silencio incómodo. —¿Y la bebida de Harper? Todd Rossi levantó su vaso y lo tendió hacia mí. —Se me olvidó, pero puede compartir la mía. Sus amigos estallaron en risas y enseguida comenzaron las bromas. —Vamos, ¿otra vez con lo mismo? Si vas a presumir tu amor delante de todos, al menos cambia de estrategia de vez en cuando. Las carcajadas llenaron la habitación. Todos creían que aquello era una muestra pública de afecto. Pero… yo conocía la verdad: Todd no había olvidado la bebida; se había olvidado de mí. Después de cuatro años juntos, todavía era incapaz de recordar que yo era alérgica a los duraznos. Por eso, en silencio, dejé el vaso sobre la mesa. Había soportado ese tipo de descuidos durante demasiado tiempo… Y hoy, por primera vez, decidí marcharme.
El amor que ya no vuelve - Romance novels & stories
Zafira
Regresé a ese momento de mi vida en que mi tío político —con quien no tengo lazos de sangre— había sido drogado con esa droga afrodisíaca. Pero esta vez, no me convertí en su “antídoto”. En lugar de eso, marqué el número de la mujer que él realmente amaba. En mi vida anterior, me enamoré perdidamente de él. Cuando supe que había sido drogado, ignoré su súplica de llamar a su gran amor… y fui yo quien calmó su deseo. Un mes después, quedé accidentalmente embarazada. Por lo que él se vio obligado a casarse conmigo, pero el día de la ceremonia de nuestra boda, su amada —que había viajado al extranjero para olvidar su dolor— fue secuestrada y asesinada. Antes de morir, le hizo ciento noventa y nueve llamadas pidiendo ayuda. Él, que estaba ocupado cumpliendo con la boda, no contestó ninguna. Después… solo se quedó mirando aquellas llamadas perdidas, sin decir una palabra. Hasta que, el día que tenía que dar a luz, me encerró en el sótano. Le rogué que me llevara al hospital. Pero él solo sonrió, con esa frialdad que jamás olvidaré, mientras me veía morir lentamente, sin poder traer al mundo a nuestro hijo. Sus últimas palabras antes de que cerrara los ojos y muriera fueron: —Si no hubieras quedado embarazada, nunca me habrían obligado a casarme contigo. Si no fuera por ti, habría contestado las llamadas de Luz y, ella no habría terminado así. Tú… mereces morir. Y entonces, volví a abrir los ojos. Era ese mismo día, el día en que él había sido drogado con ese medicamento afrodisíaco.
Llegó su amor de infancia y yo me fui - Romance novels & stories
Sunnys
Había perdido la cuenta de cuántas veces Ethan me había rechazado cuando le pedía quedarme a dormir en su casa. —Ethan, eres un aburrido —protesté. El día anterior, había encontrado una marca en la puerta principal, una señal de las que se usan para indicar que en esa casa vivía una mujer sola. Me dio mucho miedo, así que acudí a Ethan y le pregunté si podía quedarme en su casa por unos días. Él se negó. —Te reservaré una habitación de hotel para esta noche. Su tono se suavizó al verme triste. —Es solo que no quiero renunciar a mi propio espacio tan pronto. Dame un poco de tiempo para acostumbrarme a la idea, ¿sí? Llevábamos tres años juntos y, sin importar a qué hora terminaran nuestras citas, él siempre me llevaba de vuelta a casa. Nunca me pidió que me quedara. No me hizo ninguna gracia, pero asentí y lo dejé pasar. Como todavía no era tan tarde, sugerí que fuéramos a ver la película que acababa de estrenarse. Ethan, en lugar de aceptar, miró la hora y me llevó rápidamente al hotel, visiblemente inquieto. Sola en la habitación, encontré en redes sociales una publicación de una nueva compañera de trabajo. «El aire acondicionado de mi casa se descompuso. Menos mal que tengo a quién acudir; si no, me derretiría». La foto detrás del texto mostraba la pared de la sala de Ethan, con su televisión al fondo. Sentí un nudo en el estómago. Me quedé mirando la imagen durante un buen rato. Cuando reaccioné, tenía el rostro empapado de lágrimas. Entonces, me quité el anillo de compromiso que Ethan me había dado. Un amor que había sido corrompido por algo podrido en su interior ya no era el amor que yo quería para mi vida.
Me Forzó a Parir y Perdió Todo - Romance novels & stories
Burbuja de Yogur
El día en que Elizabeth Marcial estaba a punto de dar a luz, Agustín Vázquez, mi esposo, me llevó por la fuerza al hospital para inducirme el parto, cuando yo apenas tenía siete meses de embarazo. Me encerró en la sala de partos con el rostro desencajado. —Mónica, el bebé de Elizabeth tiene una enfermedad rara. En cuanto nazca, morirá. El doctor dijo que necesita la sangre del cordón umbilical y unas células madre especiales que solo pueden obtenerse durante el parto para salvarse. Rafael ya murió. Ahora me toca a mí cuidar de ella y de ese niño. La aguja de inducción, de casi diez centímetros, se me clavó sin piedad. Las contracciones me hicieron sudar frío del dolor. —Elizabeth ha estado bien todo el embarazo. ¿Cómo que el bebé tiene una enfermedad rara? Yo, en cambio, he tenido que cuidarme desde el primer día. Si haces que nuestro bebé nazca tres meses antes de tiempo, nos vas a matar a los dos. Agustín frunció apenas el entrecejo y me inmovilizó con fuerza contra la cama. —El doctor ya lo explicó. Solo van a adelantar el parto dos meses. No te va a pasar nada. Al oír los gritos de Elizabeth en la sala de al lado, su mirada se endureció de golpe, como si hubiera llegado a una conclusión. —¿No será que, porque siempre estoy pendiente de Elizabeth, quieres aprovechar esta oportunidad para quitarla de en medio? Ya te dije hace tiempo que la cuido por Rafael. ¿Cómo puedes ser tan cruel? Miré la sangre que no dejaba de brotar y, entre lágrimas, le rogué que tuviera piedad de nuestro bebé. Le dije que, si eso era lo que quería, yo me divorciaría y los dejaría en paz. En los ojos de Agustín no había nada más que fastidio. —No digas tonterías. Soy su padre. ¿Cómo voy a querer hacerle daño? Después de que usaron la sangre del cordón umbilical de mi bebé y las células madre extraídas durante el parto para salvar al hijo de Elizabeth, ella y su hijo quedaron fuera de peligro. Solo entonces Agustín se acordó de venir a vernos. Pero cuando entró en la habitación, sobre la cama solo había dos certificados de defunción: el mío y el de mi bebé.
Mi Novia Eligió a Mi Mejor Amigo - Romance novels & stories
Bernaldma Marín
Durante una reunión, Estrella Sánchez, mi novia, perdió una ronda de verdad o reto. Le empezaron a dar cuerda para que dijera diez cosas buenas de Sebastián Hernández, mi mejor amigo de la infancia. Ella respondió casi sin pensarlo: —Es extrovertido, guapo, está en forma, es atento y sabe consolar a los demás. Siempre está sonriendo, sabe tratar a la gente, es capaz y tiene buen gusto. Además, sabe cómo hacer feliz a los demás. En la siguiente ronda, Sebastián sonrió y le devolvió la pregunta: —Entonces dinos, ¿qué le ves de bueno a Daniel? Estrella me miró y se quedó paralizada unos segundos. Al final, solo dijo: —Es comprensivo. Alguien intentó aliviar la tensión con una sonrisa. —¿Y qué más? Estrella frunció el ceño y pareció pensarlo durante mucho rato, pero no logró mencionar una segunda cosa buena. En medio de aquel silencio incómodo, de pronto me sentí agotado. Ella y yo llevábamos siete años juntos y nuestra boda sería la semana siguiente. Sin embargo, después de pensarlo tanto, lo único bueno que había podido decir de mí era que era comprensivo. Esta vez, ya no quería seguir siendo el comprensivo de siempre.
El Amante Oculto en el Sofá - Romance novels & stories
Nicole Roncero
Desde que Margarita López mandó hacer un sofá nuevo, más largo y más ancho de lo normal, empezó a dormir todas las noches en la sala. Cada vez que intentaba convencerla de volver al cuarto para estar a solas, ella me rechazaba diciendo que estaba cansada. Desde la sala siempre me llegaban ruidos ahogados. Ya no pude soportarlo más. El día que dio a luz, apenas la sacaron de la sala de partos y ni siquiera podía incorporarse en la cama, me negué a cargar al bebé y le pedí el divorcio. Con los ojos rojos, me preguntó: —¿Quieres divorciarte de mí solo porque duermo en el sofá todas las noches? Respondí sin dudar: —Sí.
Noventa y Nueve Brazaletes de Esmeralda y un Divorcio - Romance novels & stories
Victoria Guerra
Cada vez que mi esposo me era infiel, me regalaba un brazalete de esmeralda. En cuatro años de matrimonio, reuní noventa y nueve brazalete. Lo perdoné tantas veces. Esta vez se fue de viaje tres días. Al volver, me trajo una con esmeraldas AAAA, valuado en millones. Entonces lo supe: era hora de pedir el divorcio.
Un juego reveló la traición de mi esposo - Romance novels & stories
Xavier Alegría
En nuestro segundo aniversario, Sebastián Duarte invitó a varios amigos de su tierra a casa para una cena. Después de unas copas, durante un juego, mi mejor amiga, Camila Ferrer, fue la primera en hablar. Lo hizo en guaraní. —Yo sí... pasé toda una noche con uno de los hombres que están aquí, en la cama de su propia novia. Todos alrededor de la mesa estallaron en carcajadas. Sebastián sostuvo su copa con calma y, también en guaraní, respondió con una sonrisa: —Pues yo también... a espaldas de mi novia, me acabé dos cajas de condones con su mejor amiga. Las risas aumentaron todavía más. Camila le dio una patada. —¡Habla más bajo! ¡La tienes sentada justo al lado! Sebastián se volvió hacia mí sonriendo. —Ella es de Santa Lucía. No entiende guaraní. Luego me pellizcó la mejilla con cariño. —¿De qué están hablando? —pregunté en voz baja. —Camila dijo que ya tiene novio y todos se están burlando de ella por eso. Como si nada hubiera pasado, puso un trozo de carne en mi plato. A través de la copa de vino y las luces borrosas, los vi juntos, como si una niebla invisible intentara ocultar la realidad que no quería aceptar. Siempre había creído que Sebastián me conocía bien, pero él nunca imaginó que yo había nacido en Puerto Esmeralda, donde también se hablaba guaraní.
Casada de nuevo, él enloqueció - Romance novels & stories
Frimontaña
Mi padre me obligó a elegir a uno de los dos hermanos de la familia López para casarme. Elegí a Alejandro López. Solo porque llevaba trece años enamorada de él en silencio. Pero el día de nuestra boda, su hermanastra Paloma se arrojó desde la azotea del hotel. Dejó una carta escrita con sangre, deseándonos amor eterno y una vida juntos. Entonces lo entendí: llevaban años amándose en secreto. Alejandro perdió el control en plena boda y anunció que renunciaba al mundo. Yo me quedé sola, sin rumbo. De por vida, expió sus culpas ante la placa conmemorativa de su hermanastra. Lo odié por engañarme; no pedí el divorcio y nos torturamos. Hasta que un secuestro lo cambió todo. Para salvarme, Alejandro murió junto a los secuestradores. Antes de morir, me miró y dijo: —Isabela, fue mi culpa haberte ocultado la verdad. —Pero dos vidas, la mía y la de mi hermana, ¿no bastan para saldar esta deuda? —En la próxima vida, no me elijas. Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto al día en que mi padre me pidió escoger esposo. Esta vez, sin dudarlo, elegí al hermano mayor de Alejandro: Ramiro.
Cuando morí, todos festejaron - Romance novels & stories
Ariana del Sol
Cuando tenía siete meses de embarazo… morí. El culpable de todo fue mi esposo, Leo. Al enterarse de que la sangre de un bebé prematuro podía salvar a mi hermana, Julieta, conspiró con una clínica ilegal para abrir mi vientre y sacarme al niño. Después de extraerle la sangre, se marchó sin mirar atrás, dejando que mi pequeño, nacido antes de tiempo, muriera débil y solo. Después de eso, mis padres solo dijeron: —Le debías esto a Julieta, ya era hora de pagarle. Mientras mi esposo me dijo: —No es que no podamos volver a tener hijos en el futuro. ¿Acaso la vida de un niño vale más que la de Julieta? Destrozada, desesperada y fuera de control, sufrí una hemorragia masiva… y terminé muriendo. Mi alma flotó en el aire mientras veía cómo todos corrían de un lado a otro, ocupados preparando la cirugía de Julieta. Ni siquiera tuvieron tiempo de cambiarme y ponerme ropa limpia. Nadie lloró por mí, nadie perdió la cordura por mi muerte. Y sin sentir el menor remordimiento, me lanzaron dentro de una tumba y luego toda la familia celebró la recuperación de Julieta. Pero cuando volví a abrir los ojos, había regresado tres meses atrás. Justo al día en que toda mi familia me obligó a divorciarme.
La Maldición de Amarte - Romance novels & stories
Dawn Ether
La noche en que la maldición de amor de Dominic Stone volvió a activarse, él trajo a escondidas a Nina Lowe, su amor de la infancia, hasta Eldon, después de mantenerla oculta en Jenton. Los dos terminaron pasando juntos siete días y siete noches. A diferencia de lo que había hecho en mi vida pasada, no irrumpí en la habitación como una loca para armar un escándalo. En lugar de eso, le cedí mi habitación y hasta preparé con cuidado un banquete para recibirla. Durante la celebración, incluso hice que mi hijo, Devin Stone, llamara «mamá» a Nina. Las conversaciones se detuvieron y el salón quedó en silencio. Nadie podía creer lo mucho que yo había cambiado. Yo me limité a sonreír. Tomé una copa de vino y se la entregué a Dominic con mis manos. —Debería acompañar a Nina durante los próximos días —le sugerí con calma—. Después de todo, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron. Este vino… Dominic no me dejó terminar. Me agarró de la muñeca y me sacó a rastras del salón. —¿Qué estás tramando? —me reclamó con el ceño fruncido—. Ya hablé con Nina. Intentaremos romper la maldición de amor y, de ahora en adelante, nos trataremos como hermanos. ¿Por qué vuelves a sacar el tema? En mi vida pasada había escuchado esas mismas palabras y me las creí sin dudar ni un segundo. Creerle fue el peor error de mi vida. Tiempo después perdí a nuestro segundo bebé y Nina quedó embarazada casi al instante. Cuando le exigí una explicación a Dominic, él mandó a encarcelar a toda mi familia. El día que, desesperada, rogué por ayuda, Dominic y Devin estaban junto a Nina mientras ella rezaba por el bebé que llevaba en el vientre. El día que ejecutaron a mi familia, los dos seguían a su lado, esperando que diera a luz. Yo me arrodillé en la nieve y supliqué que tuvieran piedad, pero nadie se compadeció de mí. Al final, morí congelada frente a nuestra mansión. Todavía recordaba aquel frío. Solo pensarlo hacía que me temblara todo el cuerpo. Aun así, mantuve la sonrisa y le encajé la copa de vino entre las manos. —General Stone, no diga eso —le respondí con una tranquilidad que no sentía—. Es un vino excelente. Debería probarlo.
Último deseo: Todos juntos - Romance novels & stories
Wild Wheat
El día que mi hermana gemela, Alexia Cavanaugh, y yo cumplimos veintidós años, me desplomo y descubro que tengo cáncer en etapa avanzada. Ignorando el consejo del médico de ser ingresada, salgo del hospital. Todo lo que quiero es pasar un último cumpleaños con mi familia sin una sola preocupación. Pero cuando llego a la fiesta, un mesero me detiene en la puerta y me dice que el lugar ha sido reservado exclusivamente para Alexia. No se permite la entrada a personas ajenas. A través del cristal, observo cómo mi hermano sostiene un pastel y mi padre le coloca un gorro de cumpleaños en la cabeza a Alexia. Incluso mi novio está allí, sonriendo mientras Alexia pide un deseo. Me quedo allí durante media hora, apretando mi teléfono, hasta que mi novio finalmente responde mi llamada. —Estuve en el hospital. Yo... Él me interrumpe. —Ophelia, siempre has estado sana. Hoy es el cumpleaños de Lexi. Deberíamos hablar más tarde. ¿Acaso hoy no es también mi cumpleaños? Mi madre murió al darme a luz. El médico explicó más tarde que yo privé a Alexia de nutrientes antes de nacer, lo que la dejó frágil desde el principio. Y así, sin más, todos decidieron que yo siempre debía hacerme a un lado por mi gemela, que nació cinco minutos antes que yo. Hago una bola con el informe de mi diagnóstico de cáncer y lo arrojo a la basura. He terminado de dejar que su favoritismo me lastime. Nunca he recibido su amor de todos modos, así que elijo irme para siempre.
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