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Romance×
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Romance
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MM Romance
Vampiro
Mitología
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Characters

34
All
Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
Giro Inesperado×
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Giro Inesperado Romance Short Stories & Novels

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Tres Horas para Ella, Diez Minutos para Mí - Romance novels & stories
Mencía Zavala
Durante ocho años acompañé a mi esposo, el violonchelista Ethan Olvera, desde sus peores momentos —el aislamiento, la autodestrucción y varios intentos de suicidio— hasta verlo tocar en la Sala Dorada de Valdoria. Durante su año más difícil, Ethan ni siquiera podía sostener el arco con firmeza. Una y otra vez lo encontré encerrado en una habitación y me quedé a su lado mientras perdía el control y se derrumbaba. Compuso para mí su primera obra completa y la llamó "La persona que más amo". Me dijo que, mientras yo quisiera escucharla, la tocaría para mí toda la vida. Después llegó la fama. Su agenda se llenó de conciertos por todo el mundo y apenas le quedaban diez minutos a la semana para estar conmigo. Cuando por fin teníamos esos preciados diez minutos para estar juntos, le pedía que volviera a tocar "La persona que más amo". Pero él siempre cerraba los ojos, agotado. —Los conciertos ya me cansan bastante. No quiero seguir con la presión del trabajo cuando llego a casa. Me dolía verlo así, de modo que no volví a pedírselo. Hasta que un sábado me enviaron a Valdoria de improviso para hacer una entrevista. El concierto ya había terminado cuando escuché aquella melodía conocida en el auditorio. Entre el público solo quedaba su asistente, Marina Suárez, dormida en un asiento de la primera fila. Ethan estaba en el centro del escenario, tocando "La persona que más amo" una y otra vez para arrullarla. Alguien le recordó que debía descansar. Él la miró y respondió en voz baja: —No importa. A ella le gusta escucharla. Me quedé escuchándolo tocar para ella durante tres horas enteras después del concierto. Así que no estaba demasiado cansado, ni se negaba a llevarse trabajo a casa. Simplemente ya no quería tocarla para mí. No entré a pedirle explicaciones. Me di la vuelta y me fui. Había decidido aceptar el traslado a la sede de mi empresa en Monteliria por un período de tres años. Me quité el anillo de matrimonio que había llevado durante ocho años.
Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono - Romance novels & stories
Liliana Pérez Quiroz
Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Promesa rota, corazón renacido - Romance novels & stories
Vega Cielo
Como la única hija de Carlos Navarro, el rey de las apuestas, mi vida desde siempre estuvo marcada por la sombra del caos y el peligro. Desde que era pequeña, mi papá me rodeó de nueve guardaespaldas leales para protegerme, listos para sacrificarse por mí. Ya de adulta, él me hizo una petición: que eligiera a uno de ellos como mi prometido. Pero tomé una decisión muy clara: alejé de mi lado a Alberto Oliveira, el único hombre que realmente había ocupado mi corazón por tanto tiempo. Lo hice por esto: en mi otra vida, justo el día de la ceremonia de compromiso, unos enemigos me secuestraron. Mientras me estaban clavando agujas envenenadas en las manos, temblando del dolor más terrible, llamé a Alberto, suplicándole que viniera. Pero su respuesta fue helada, sin una pizca de empatía. —Andrea Navarro, ya deja de hacer tus teatros. ¿Tu ubicación no miente, no? ¡Sigues cómodamente instalada en la suite del hotel! Qué asco, usar un truco tan bajo solo para intentar atraparme... Al escuchar aquellas risas de mujer al otro lado de la línea, sentí un golpe mortal. Cerré los ojos, totalmente consumida por la derrota. Cuando la jaula metálica se hundió en el mar y el agua gélida me invadió, llenándome la nariz y la boca, sentí cómo la vida se me escurrió del cuerpo, gota a gota. Volví a despertar... Esta vez, era el día en que mi padre me pidió que eligiera a mi prometido. Y esta vez, no dudé ni un segundo en borrar el nombre de Alberto de la lista. Sin embargo, durante mi compromiso con Leonardo Pinto, ¿por qué era él quien estaba suplicándome entre lágrimas que me casara con él?
El Magnate y Su EX de las Cien Casas - Romance novels & stories
Noa Ferrer
¿Hasta dónde puede llegar alguien con dinero? Mi esposo tenía tanto que, en Bruma, le decían Medio Bruma, ya que casi la mitad de la ciudad es suya. Llevábamos cinco años casados; cada vez que se iba a acompañar a su amor de toda la vida, me traspasaba una casa. Cuando a mi nombre ya había noventa y nueve, él notó que yo había cambiado. Ya no lloré ni supliqué, simplemente me limité a escoger la mejor mansión de la ciudad, preparé la escritura y esperé a que él la firmara. Cuando lo hizo, su voz se le ablandó al prometer: —Cuando regrese, te llevaré a ver los fuegos artificiales. Guardé los papeles y asentí. Lo único que no le conté fue que: lo que acababa de firmar esa vez no era una casa más, sino… nuestro acuerdo de divorcio.
El imperio que elegí por encima del amor - Romance novels & stories
Jasmine Flower
Cuando abrí los ojos, mi hermana, Serena Shaw, estaba arrodillada frente a mí, llorando con un cuchillo de frutas presionado contra su muñeca. —Nora, te juro que no fue intencional. Había bebido demasiado. Ni siquiera sé cómo Lucas y yo... Casi me reí. Porque ya había visto esa escena antes. En mi vida pasada, Serena lloró como una víctima después de acostarse con mi prometido, Lucas Arden. Todos la consolaron. Lucas se casó con ella para salvar su reputación. Y a mí me obligaron a casarme con Graham West, el prometido que Serena había abandonado. Antes de la boda, Lucas me mostró mi nombre tatuado en su muñeca y me prometió que solo me amaría a mí. Y yo le creí. Desperdicié cinco años al lado de un esposo que amaba a mi hermana, esperando a un hombre que ya se había casado con ella. Luego Serena murió. Pensé que Lucas por fin volvería conmigo. Pero, en lugar de eso, lo encontré en la funeraria, abrazando su fotografía como si hubiera perdido al amor de su vida. —Ella era mi esposa —me dijo—. Déjalo ir, Nora. En mi fiesta de cumpleaños, Lucas y Graham se pelearon por Serena en la azotea. Uno se había casado con ella. El otro nunca había dejado de amarla. Mientras luchaban por ella, alguien me empujó hacia el tráfico y morí bajo las luces de los autos. Cuando volví a abrir los ojos, regresé al principio. Esta vez, pensé que yo era la única que recordaba todo. Estaba equivocada. Lucas recordaba. Graham recordaba. Y aun con una segunda oportunidad, ambos seguían eligiendo a Serena. Pero esta vez no permitiría que me cambiaran, me eligieran o me desecharan. Esta vez, iba a construir algo que ninguno de ellos pudiera arrebatarme.
Último deseo: Todos juntos - Romance novels & stories
Wild Wheat
El día que mi hermana gemela, Alexia Cavanaugh, y yo cumplimos veintidós años, me desplomo y descubro que tengo cáncer en etapa avanzada. Ignorando el consejo del médico de ser ingresada, salgo del hospital. Todo lo que quiero es pasar un último cumpleaños con mi familia sin una sola preocupación. Pero cuando llego a la fiesta, un mesero me detiene en la puerta y me dice que el lugar ha sido reservado exclusivamente para Alexia. No se permite la entrada a personas ajenas. A través del cristal, observo cómo mi hermano sostiene un pastel y mi padre le coloca un gorro de cumpleaños en la cabeza a Alexia. Incluso mi novio está allí, sonriendo mientras Alexia pide un deseo. Me quedo allí durante media hora, apretando mi teléfono, hasta que mi novio finalmente responde mi llamada. —Estuve en el hospital. Yo... Él me interrumpe. —Ophelia, siempre has estado sana. Hoy es el cumpleaños de Lexi. Deberíamos hablar más tarde. ¿Acaso hoy no es también mi cumpleaños? Mi madre murió al darme a luz. El médico explicó más tarde que yo privé a Alexia de nutrientes antes de nacer, lo que la dejó frágil desde el principio. Y así, sin más, todos decidieron que yo siempre debía hacerme a un lado por mi gemela, que nació cinco minutos antes que yo. Hago una bola con el informe de mi diagnóstico de cáncer y lo arrojo a la basura. He terminado de dejar que su favoritismo me lastime. Nunca he recibido su amor de todos modos, así que elijo irme para siempre.
La última ronda: Por fin gané yo - Romance novels & stories
Montserrat
En la fiesta de compromiso, mi prometido Juan Pérez propuso jugar durante siete días al "Juego de la palabra prohibida". Cada uno llevaba pegada en la frente una tarjeta con una palabra prohibida que no podía ver. Quien la pronunciara, tendría que aceptar un castigo. Cuando me tocó a mí, María González pidió ponerse mi anillo de compromiso, sentarse en mi lugar de honor y beber la copa nupcial con Juan. Dije "no" tres veces, y las tres veces toda la mesa aplaudió, dando por hecho que había caído en mi palabra prohibida. A la última, María soltó el anillo a propósito y este rodó hasta la torre de copas de champán. Estiré la mano para atajarlo y un vidrio roto me abrió un corte en el brazo. Pero Juan corrió primero a proteger a María, y luego me miró con el ceño fruncido, con la mano llena de sangre. —Es solo un juego. ¿Vas a armar tanto lío que no vas a parar hasta terminar en el hospital? Después de que me cosieran sola, me vi la tarjeta reflejada en el espejo del hospital. No tenía ninguna palabra prohibida escrita. Solo una línea pequeña que decía: "Diga lo que diga, ella pierde." No dije nada. Volví a pegarme la tarjeta tal como estaba. Ellos no lo sabían, pero yo también tenía preparada la última ronda de este juego.
Me Humilló por Pobre, y Ahora Me Suplica - Romance novels & stories
Alicia Valeria Leal González
Mi novia, Isabel Sánchez, es la heredera de la familia más poderosa de la capital. Su fortuna supera los cien mil millones de dólares. Para ponerme a prueba, durante siete años de relación, nunca me regaló nada, nunca gastó un solo centavo en mí. Ni siquiera cuando iba a comprar parches anticonceptivos: insistía en pagar a medias. Después, mi madre se enfermó de gravedad. Les pedí dinero a todos los familiares y amigos que pude. Solo me faltaban dos mil dólares para cubrir el costo de la cirugía. Le supliqué, le rogué. Pero Isabel no me prestó ni un dólar. Tuve que pagar yo solo los gastos del funeral de mi madre. Cuando regresé a casa para recoger mis cosas, encontré por casualidad una lista de regalos que le había comprado a Marco Aguiñaga: una villa de lujo, bolsos de marcas exclusivas, trajes de gala masculinos de alta costura… También encontré los audios en el grupo con sus amigos: —Isabel, ¿es cierto que César se arrodilló para pedirte dos mil dólares? Isabel se rió con frialdad; su voz sonó despreocupada, casi divertida. —Marco tenía razón: quien se arrodilla por tan poco dinero no es más que un interesado. Apenas llevamos siete años juntos y ya está desesperado por sacarme dinero. Resultó que siete años de "prueba" no valieron más que un comentario venenoso de su vecinito de al lado. No importa. Desde el momento en que mi madre murió, ya lo había decidido: desaparecer de su vida para siempre.
Amante En La Sombra - Romance novels & stories
Flora Arbol
Pasé tres años enamorada de Santiago Mendoza, el mejor amigo de mi hermano. Él jamás quiso hacer pública nuestra relación. Pero nunca dudé de su amor. Después de todo, tras haber estado con 99 mujeres, desde que estaba conmigo ni siquiera miraba a otras. Incluso si solo era un simple resfriado, él dejaba proyectos de millones de dólares en el acto y volaba a casa para cuidarme. Llegó mi cumpleaños. Feliz, me preparaba para contarle a Santiago que estaba embarazada. Pero por primera vez, se olvidó por completo de mi cumpleaños y desapareció sin dejar rastro. La sirviente me dijo que había ido al aeropuerto a recibir a alguien muy importante. Me dirigí al aeropuerto. Allí lo vi, con un ramo de flores en las manos y el rostro tenso, esperando a una joven. Una joven que se parecía mucho a mí. Más tarde, mi hermano me contó que ella era el primer amor que Santiago nunca podría olvidar. Santiago se enfrentó a sus padres por ella, y cuando ella lo dejó, perdió la cabeza y buscó 99 parecidas para sobrellevar el dolor. Mi hermano lo dijo con admiración, conmovido por lo profundo que podía ser Santiago. Lo que no sabía era que su propia hermana era solo una más entre esas sombras del pasado. Los observé a los dos durante un largo, largo rato. Luego, di media vuelta y volví al hospital. —Doctor, no quiero tener a este bebé.
Mi Novio Me Encerró por una Apuesta - Romance novels & stories
María Ortiz
La noche en que debíamos salir de viaje, mi novio, Luis Castillo, me etiquetó en el grupo de WhatsApp. —Revisa tu reserva. Abrí la reserva y vi que estaba cancelada. La reserva había sido cancelada tres días antes. No había alcanzado a escribir nada cuando empezaron a aparecer mensajes uno tras otro. Laura Aguilar, mi mejor amiga, escribió: "Luis y yo apostamos a que no revisarías la reserva antes de salir. Yo dije que no lo harías, pero él te avisó. ¡Eso es hacer trampa!". Luis: "Ya déjalo. Igual perdiste: apenas se dio cuenta. Que compre otro boleto y listo. Lo único es que ya no quedan asientos juntos". Para ellos, todo aquello era muy divertido. No era la primera vez. Ya habían hecho una apuesta sobre cuántos días tardaría en descubrir que habían cambiado nuestra habitación doble por una triple compartida y que yo tendría que dormir en una cama plegable. En otra ocasión, hicieron una apuesta sobre si me daría cuenta de que habían reemplazado la única visita prevista a un museo de arte por una actividad que solo les interesaba a ellos. Cada vez que les decía que algo me molestaba, respondían lo mismo: —¿Cómo íbamos a saberlo si no decías nada? Pero ellos nunca preguntaban. No compré otro boleto para acompañarlos. Abrí un buscador de vuelos y compré un boleto a Velkora, en Norevia. Iba a ver la aurora boreal aunque hiciera quince grados bajo cero. Quizá ir sola fuera justo lo que necesitaba.
De Novia a Extraña, La Suerte que Gana - Romance novels & stories
Iris Empieza
Al despertar de una pesadilla fatal, Liliana se da cuenta de que la vida le ha dado una segunda oportunidad. Ha regresado exactamente al mes anterior a su boda, en el momento en que su padre, Joaquim, la presionaba para cederle su prometido, Pedro, a Renata. En la vida pasada, sufrió en silencio. En esta vida, despertó a la verdad. Ante la hipocresía de su padre, Liliana no derramó una sola lágrima. En cambio, una sonrisa gélida curvó sus labios y propuso un acuerdo impactante. —Acepto —declaró Liliana, con la voz ronca y fría, cortando su discurso de raíz—. Quiero mil millones. Además, quiero la ruptura oficial y definitiva de nuestra relación de padre e hija. Si el afecto familiar es una mercancía barata, ella prefiere cambiarlo por oro. Vendiendo un matrimonio arreglado y renegando de una familia tóxica, Liliana inicia su jornada de venganza y libertad, ya no como la hija obediente, sino como una reina multimillonaria e indomable.
Esta vez, me elijo a mí. - Romance novels & stories
W. Wheat
Cuando Sophie descubre que el nuevo inversionista de su estudio de diseño no es otro que Ethan Cole, su propio esposo, comprende de inmediato que la batalla ya está perdida. No porque su trabajo no esté a la altura, sino porque su mayor rival, Yvonne, es nada menos que el primer amor inolvidable de Ethan. Durante años, Sophie ha tenido que luchar contra Yvonne por todo: por la familia, por su lugar, por el amor y, ahora, también por su carrera. Pero después de enfrentar una nueva humillación pública, decide que ha llegado el momento de dejar de competir. Esta vez, renunciará a Ethan y se elegirá a sí misma.
De el silencio a la libertad - Romance novels & stories
Ríoocaso
Sufro de afasia intermitente: cuando mis emociones se desbordan, pierdo la capacidad de hablar. Todos se burlaban de mí, llamándome la muda. Solo mis mejores amigos, Beatriz Chávez y Ramón Cruz, me protegían de todo eso. Cuando le declaré mi amor a Ramón, fue Beatriz quien leyó mi carta de amor en mi lugar. El día que él me propuso matrimonio, también fue ella quien respondió que sí por mí. Creí que eran las dos personas que mejor me entendían en el mundo, hasta que los preparativos de la boda hicieron cambiar por completo mi perspectiva. Yo quería una ceremonia tradicional, pero todo se modificó porque Beatriz dijo que prefería un estilo moderno. Yo soñaba con una vivienda en el centro de la ciudad, pero Beatriz se adelantó y habló por mí, afirmando que no me gustaba el bullicio y que era mejor mudarnos a las afueras. Sin dudarlo, Ramón compró de inmediato una casa en las afueras. El día de la boda, terminé de ponerme el vestido de novia y salí, sin embargo, encontré la casa completamente vacía. Llamé a Ramón por videollamada y me enteré de que toda la familia ya estaba en la ceremonia. Ramón me habló por el celular: —Aurora, no hace falta que vengas a la boda. Bea va a cumplir todo el protocolo en tu lugar. Mi madre también me suplicó desde el otro lado: —Aurora, es un evento muy grande. Si te da el ataque y no puedes hablar en medio de todo eso, nuestra familia no puede permitirse esa vergüenza. Beatriz intervino con una sonrisa tranquila: —Aurora, la boda no es más que una formalidad. Da lo mismo quién sea la novia. Yo también soy como la hija de nuestra mamá. En ese instante, después de años de silencios involuntarios, mi voz salió clara frente a todos. —Hagan la boda ustedes dos. Yo me retiro.
52 Veces Despedida - Romance novels & stories
María José Martínez López
Después de cinco años de relación, mi novio, abogado, canceló nuestra boda… ¡52 veces! La primera vez, me dejó plantada en la playa porque su pasante —una joven que trabajaba con él en el bufete— cometió un error llenando unos formularios, y él volvió corriendo a la oficina. La segunda, justo cuando estábamos por casarnos, se enteró de que otro abogado estaba haciendo pasar un mal rato a la misma pasante y se fue a «ayudarla», dejándome sola ante las risas de todos los invitados. Desde entonces, no importaba cuándo planeáramos la boda, ella siempre tenía un nuevo problema urgente que lo requería. Hasta que un día, me harté. Con el corazón roto pero la frente en alto, decidí terminar con todo. Y ese día que me fui de Santa Lucía del Valle… Él se volvió loco, buscándome por toda la ciudad.
Le Dieron Mi Habitación A Su Hija Elegida. - Romance novels & stories
Heliotropo
El día que nos mudamos a nuestra nueva casa y mi hermana adoptiva se quedó con mi habitación, decidí marcharme. Aquella mañana, mamá compartió el plano de la casa en nuestro chat familiar. Había tres dormitorios: uno para mis padres, otro para mi hermano mayor y el más amplio y luminoso llevaba la etiqueta «Cuarto de Sophie». Mi nombre no aparecía por ningún lado. Diez años antes, el padre de Sophie se había ahogado mientras intentaba salvar a mi hermano. Desde entonces, mi familia consideraba cada sacrificio como una deuda que yo estaba obligada a saldar con ella. Cuando pregunté dónde se suponía que dormiría, mi madre apenas dudó: —Pronto te irás a hacer un posgrado. Darte una habitación sería un desperdicio. De inmediato, volvió a centrar toda su atención en Sophie, ayudándola a elegir unas cortinas de color rosa. Mi hermano cargaba sus muebles nuevos, mientras mi novio, con quien llevaba tres años, armaba una estantería para sus libros. Me senté sobre una caja de mudanza y, finalmente, lo comprendí: no se habían olvidado de mí. Habían decidido que Sophie merecía mi habitación, mi familia e incluso al hombre que debía amarme. Como para ellos ya no había lugar para mí en aquella familia, opté por darles exactamente lo que querían. Abrí el contrato de investigación confidencial en mi teléfono y lo firmé. Diez años. Ni una sola visita a casa. Dentro de diez días, desaparecería de sus vidas para siempre.
Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio - Romance novels & stories
Leticia Velázquez Morales
A los siete años, papá llevó a casa a una mujer hermosa y fue ella quien me regaló una caja de mangos. Ese mismo día, mamá me vio comerlos con tanto gusto. Firmó los papeles del divorcio sin decir nada y, poco después, se lanzó del edificio. Desde entonces, el mango se convirtió en la pesadilla que me acompañaría toda la vida. Por eso, el día de mi boda le dije a mi esposo, Héctor Preciado, que si algún día quería divorciarse, solo tenía que regalarme un mango. Él me abrazó sin responder y, desde ese momento, el mango también se volvió su tabú. Cinco años después de casarnos, en Nochebuena, su amiga de la infancia dejó un mango sobre su escritorio. Ese día, Héctor anunció que cortaba toda relación con Violeta Sánchez y la despidió de la empresa. Y ahí sí creí, sin dudarlo, que él era el hombre indicado para mí. Hasta que, seis meses después, regresé del extranjero tras cerrar un trato de cien millones de dólares. En la cena de celebración, Héctor me pasó una bebida. Y, cuando ya me había tomado la mitad del vaso, Violeta, la mujer a la que había despedido de la empresa, apareció detrás de mí con una sonrisa provocadora y preguntó en tono despreocupado: —¿Está bueno el jugo de mango? Me giré para mirar a Héctor con incredulidad. Él apenas contenía la risa. —No te enojes —dijo—. Violeta insistió en que te hiciera esta broma. —No te di un mango, solo jugo de mango. Luego añadió, como si nada: —Pero, creo que Violeta tiene razón: que no comas mango es una manía tuya. —Mira lo feliz que estabas tomándolo hace un momento. Mi expresión se endureció. Levanté la mano, le arrojé el resto del jugo en el rostro y me di media vuelta para irme. Porque hay cosas con las que no se bromea. El mango no lo es. Y mi decisión de divorciarme, tampoco.
La respuesta de su futuro - Romance novels & stories
Chandler
Últimamente, una aplicación que permitía enviarle mensajes a tu «yo» del futuro, se había vuelto muy popular en internet. En un principio, no le di demasiada importancia. Sin embargo, justo antes de la última prueba del SAT, decidí seguir la moda y envié un mensaje: «Yo del futuro, ¿termino casándome con Liam Tinsley?» La pantalla parpadeó y, casi al instante, apareció una respuesta de un «Número desconocido»: «Sí. Tuvieron una boda grande y fastuosa.» Aferré el teléfono y escribí rápidamente: «Entonces Mia Thompson fue mi dama de honor, ¿verdad? ¡Es mi mejor amiga!» La respuesta llegó igual de rápido: «Lo fue. Pero no solo fue tu dama de honor. También se acostó con Liam durante la noche de bodas.» Mi sonrisa se congeló. Entonces llegó un segundo mensaje: «La verdad es que no necesitabas esforzarte tanto por bajar tus calificaciones para igualar las suyas. Él respondió mal a propósito la sección de matemáticas para poder terminar en la misma ciudad que Mia, quien estaba entre los últimos lugares de la clase.» «Te convenció de rechazar aquella universidad de élite, no por tu bien, sino porque no quería que Mia se sintiera inferior frente a tus calificaciones.» La campana que advertía el inicio del examen atravesó el aire. Pero yo permanecí inmóvil, con el cuerpo helado, incapaz de moverme, cuando un último mensaje apareció de golpe en la pantalla. «Si no me crees, ve directamente al motel que está detrás de la escuela cuando termine el examen. Allí descubrirás la verdad por ti misma.»
Mi Prometido Me Dejó Por Su Prima Viuda - Romance novels & stories
Éric
En medio de la fiesta de compromiso, cuando la torre de champán ya iba por la mitad, el celular de Marcos Harrison sonó. Me miró fijo y soltó, serio: —Tengo que irme. Lilia se desmayó en el aeropuerto. —Si te vas, lo nuestro se acaba —le respondí con firmeza. De todos modos, se fue... justo frente a doscientas personas. Cargó a Lilia Harrison en brazos —llevaba el abrigo que yo le había regalado— y se fue en mi auto. Al día siguiente recibí un correo: "Lilia se mudará a mi departamento. Me necesita. Ojalá lo entiendas. Cuando se recupere, tú y yo nos casamos. Confía en mí." Me quedé mirando la pantalla y, sin darme cuenta, solté una carcajada. Al final, no era a "quien lo amaba" a quien quería, sino a "quien lo necesitaba". Y yo, por ser tan autosuficiente, no le servía. Esa noche busqué un número en la agenda: el de alguien a quien jamás tomé en serio, pero que me había esperado por veintitrés años. Llamé. —Mañana a las siete, en el restaurante frente al mar.
La Decimoctava Traición, Enterré Mi Corazón - Romance novels & stories
Anónimo
Cuando mi novio piloto canceló por decimoctava vez nuestra boda, me cansé. La primera vez, dejó todo porque su alumna tuvo la regla y corrió a comprarle té de jengibre con azúcar moreno. La segunda, su alumna falló en una misión; él solo dijo que estaba de mal humor y me convirtió en el hazmerreír de todos en el banquete. En tres años de relación, siempre que ella tenía un problema, él me dejaba plantada sin pensarlo dos veces. Al fin, comprendí: quizá en su corazón yo nunca importé. Así que compré un billete a París y decidí viajar sola por el mundo. De esta forma, ya nadie volvería a abandonarme.
Reteniendo un nacimiento - Romance novels & stories
April
Tenía nueve meses de embarazo y estaba lista para dar a luz, pero mi esposo, Sean Conner, me encerró en el cuarto de almacenamiento del sótano y me dijo que retuviera el parto. Comentó que era porque la esposa de su difunto hermano, Quinn Faber, también estaba a punto de dar a luz ese día. Hacía años, Sean y su hermano habían acordado que el primer hijo nacido en la familia Conner sería criado como heredero y recibiría la herencia familiar. —El bebé de Quinn debe nacer primero —dijo Sean como si fuera algo trivial—. Ella perdió a su esposo y no tiene nada. Tú ya tienes mi amor, por lo tanto, es justo que la herencia sea destinada a su hijo. El dolor de las contracciones me dobló por la mitad y lloré, suplicándole que me llevara al hospital. Él me secó las lágrimas y con una tranquilidad inquietante, me dijo: —Deja de fingir. Luego, espetó: —Siempre supe que no me amabas. Todo lo que te importa es el dinero y el estatus. Forzaste el parto para robarle el lugar a mi sobrino... ¿Cómo puedes ser tan cruel? Con la cara pálida y temblando, logré susurrar: —No puedo controlar cuándo nace un bebé, esto es una coincidencia. Te juro que no me importa la herencia. ¡Yo te amo! Él soltó una carcajada llena de frialdad y me dijo: —Si me amaras, no habrías presionado a Quinn para que firmara ese contrato renunciando a la herencia de su hijo. Bueno, una vez que ella dé a luz, volveré a buscarte. Después de todo, el bebé que llevas en tu vientre lleva mi sangre. Sean se quedó fuera de la sala de parto donde estaba Quinn y solo después de que el recién nacido llegó al mundo, él se acordó de mí. En ese momento le ordenó a su secretario que me llevara al hospital, pero la voz de este tembló mientras decía: —La señora... y el bebé... Ambos han muerto... En ese momento, él perdió la razón.
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