EL DUELO DE NUESTRO AMOR
Las manos de Maximus la aprieta con fuerza, Julieta se mordió los labios hasta sentir el sabor de la sangre, el hombre quiso que ella se ponga de pie, pero era imposible, ella no tenía fuerzas para sostenerse, cuando la única fortaleza que tenía le han arrebatado, su corazón sangra de dolor, no había consuelo, solo había impotencia, llanto, los sollozos cada vez más fuertes, ella estaba siendo consumida por el mártir de aquel calvario.
La amargura crucifica el dolor de una madre con la desolación, lo implacable que fueron los enemigos, tan certeros para cavar aquel hoyo negro, cuya felicidad será enterada en ella, en donde la venganza escrita con sangre crecerá desde la raíz. Ella se veía ta