Luxuria
Te amo, no lo niego, pero también te odio, y siéndote sincera, espero que mi odio crezca, porque lo único que deseo es verte a ti y a todos los Lebedev muertos.
Edmon me oculta su expresión, sus ojos se vuelven fríos y duros, luego sonríe y me estrecha contra su cuerpo, sin importarle mi queja ante el dolor.
—Me conformo con tu odio, porque eso también es un sentimiento, pero quiero que te quede claro —toma mi rostro con una mano—. No pienso perderte, eres mía, te amo, tu odio y tus deseos de muerte me los merezco, no lo niego, sin embargo, hagas lo hagas, mates a quien mates, y digas lo que digas.