AMOR A LOS TREINTAYSIEMPRE
-Quieres correrte en mis manos
-Noooo, quiero que me penetres te lo suplico, penétrame
-suplícame pequeña que te penetre, suplícamelo
-Te lo suplico, penétrame, mi amor, hazlo, hazme tuya
En un dos por tres estoy dentro de ella, dándole empujones con mi cadera llevándola al éxtasis, provocando que los dos lleguemos a un orgasmo infinito, me quedo sobre su pecho agitado, y ella besa mi cabeza con ternura, creo que Ester hará que olvide definitivamente a Lana, ella solo fue una fantasía se****, nada más.
-Te amo chiquito- Me dice Ester con su voz consentida