Luna Vengativa, ¡Tú Y Los Cachorros, Me Pertenecen!
Luna sabía que debía mantener la calma, que cualquier señal de debilidad podría ser su perdición… Fue entonces… Cuando sintió la otra mano de ese Alfa, acariciando descaradamente su cintura.
—Claro. Tómate el tiempo, pero tendrás que darme una mínima repuesta esta noche —susurró él con malicia, mientras su mano libre, comenzaba a subir la falda de la capucha negra que andaba Adalet, como única prenda.
—¡¿Qué crees que haces?! —frunció ella el ceño. Viendo cómo él volvía a hacer uso de su don divino.
—Mato el aburrimiento —expresó ese Rey Alfa, su aura dorada comenzando a envolverlo—, mientras tú haces el trabajo por el que se supone, no aniquilé esa manada de pacotilla.