Emporio
—bramó
—Sino te casas perderás el treinta por ciento de las acciones del Emporio los cuales serán repartidos a tus primos, seguirás teniendo más que ellos pero.
No se podía permitir eso, ninguno de sus primos, ni su hermano había trabajado tanto por el negocio.
—Bien, buscaré a alguien para casarme, ya sea por seis meses —se encogió de hombros levantándose de la silla giratoria y caminar al mini bar para servirse un trago de whisky.
—No funciona así, Aetos, la mujer con la que te cases no es cualquiera —él levantó una ceja confundido —Debe ser una de las hijas de Argus Athanasiou y permanecer al menos tres años casados.