UNA CHICA CON MALA SUERTE
El anciano parecía agradable, y la calidez le hacía muy bien en ese momento.
—Ninguna molestia, fue agradable conocerlo y pasar tiempo con él —aseguró la joven acariciando la mejilla del pequeño que le sonreía.
—Usted no es de aquí, ¿cierto? —cuestionó el hombre y la chica negó con la cabeza mientras de nuevo sonreía—. Su acento me parece algo familiar, aunque en realidad no estoy seguro de donde sea, lo lamento.
—Está bien, mi acento me delata en todas partes —mencionó la chica divertida—. Soy del centro del país, del estado de Jalisco.